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Presentan el libro “El derecho a los cielos oscuros”

Forum Noticias. El libro El derecho a los cielos oscuros es una reflexión internacional que avanza desde México para comprender que el cielo oscuro es patrimonio de toda la humanidad, un recurso cultural y científico. La obra es resultado de la colaboración entre el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), la Oficina en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Coordinación de la Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Foro Consultivo, Científico y Tecnológico.

El documento incluye las conclusiones de la reunión internacional “El derecho a los cielos oscuros” celebrada en la Ciudad de México en enero del año pasado, que reunió a científicos, políticos y especialistas de varias regiones del orbe.

Durante la presentación del libro que se realizó ayer en el auditorio del CONACyT, Nuria Sanz, directora y representante de la UNESCO en México, mencionó que la organización que representa, planteaba dar respuesta a dos peticiones a través de la citada reunión internacional:

“Por un lado, los científicos del observatorio de San Pedro Mártir decían que querían seguir mirando al cielo sin las pantallas de un ordenador, y por otro lado, las comunidades indígenas planteaban su necesidad de seguir observando el cielo, cómo se inician y terminan los ciclos, así como para sus rituales. Dos demandas, una la del mundo de las ciencias puras y otra ciencia apegada al conocimiento tradicional de los pueblos originarios”, dijo la doctora Sanz.

Agregó que algunas de las páginas del libro podrán ayudar a los gestores de los sitios de los Patrimonios Mundiales y de las reservas de la biosfera, “teniendo en cuenta que para conservar especies y algunos de los procesos ambientales necesitan pensar en términos de contaminación lumínica”.

Por su parte, el Coordinador de la Investigación Científica de la UNAM, William Lee mencionó que el derecho a los cielos oscuros significa normar y proteger el cielo, ya que es una herramienta para fomentar el desarrollo de la ciencia.

“Preservar los cielos oscuros quiere decir: Diseñar una iluminación inteligente y propiciar un respeto al medio ambiente, pues la contaminación lumínica es lo mismo que la contaminación del aire o visual, y algunos de los procesos ecológicos como la migración de algunas especies se ve afectada por el exceso de luz, incluso llega a afectar los ciclos circadianos del humano”, comentó el exdirector del Instituto de Astronomía de la UNAM.

De igual forma, José Franco, coordinador general del Foro Consultivo comentó que la astronomía ha sido una guía maravillosa para el desarrollo de las sociedades, por ejemplo, gracias al avance de la instrumentación astronómica se ha podido crear la tecnología en los celulares como el Wifi.

El astrofísico explicó que “iluminar el cielo en lugar del suelo representa casi el 70 por ciento del gasto municipal que comúnmente se utiliza para el alumbrado público y simboliza un gasto de energía enorme”.

José Franco enfatizó la importancia de proteger los cielos oscuros y con ello a los cuatro lugares que hoy por hoy representan los mejores sitios para hacer astronomía óptica e infrarroja: México, Chile, Hawai y las Islas Canarias, “por lo que es necesario preservar la oscuridad en al menos estos sitios”.

Por último, el director del CONACyT, Enrique Cabrero indicó que de acuerdo con el catálogo de estrellas brillantes de la Universidad de Yale, se estima que el ojo humano puede ver casi 5 mil objetos celestes en una noche oscura pero la contaminación lumínica de las grandes ciudades solo permite ver 50. Es decir, se está perdiendo el 99 por ciento de la observación estelar a simple vista.

“Aunque conservar los cielos oscuros -más que preservar una causa noble o romántica- es también una forma de proteger nuestra salud y medio ambiente pues está probado que la contaminación lumínica puede generar efectos como irritabilidad, cansancio o estrés y muchas otras enfermedades”, dijo Cabrero.

Por ello, el CONACyT, continuó, está impulsando un consorcio de investigación integrado por varios centros de investigación sobre el estudio de las metrópolis. Entre los integrantes destaca un especialista en contaminación lumínica. “Es importante que se genere discusión entre este tipo de especialistas y otros urbanistas que creen en la excesiva iluminación de las ciudades como signo del progreso”, puntualizó Cabrero.

Mariana Dolores/FCCyT

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