Sobre el agua de Yucatán en el día mundial del agua
Una cuestión importante para el futuro del agua de Yucatán es la participación científica en los eventos conmemorativos del Día Mundial del Agua. Destaco este hecho pues en las oportunidades que he tenido de estar en actos oficiales o pláticas académicas sobre el agua que utilizamos de modo cotidiano en nuestra región...
Por: Luis Capurro Filograsso*
Una cuestión importante para el futuro del agua de Yucatán es la participación científica en los eventos conmemorativos del Día Mundial del Agua. Destaco este hecho pues en las oportunidades que he tenido de estar en actos oficiales o pláticas académicas sobre el agua que utilizamos de modo cotidiano en nuestra región, los participantes se concentran en problemas pertinentes de a la calidad, el costo y el ahorro del agua que consumimos como usuarios, y en otros aspectos de infraestructura de servicios de mayor interés para los administradores del recurso. No me parece que sea desacertado proceder de esta forma, pero sí considero que es insuficiente ante la magnitud de los problemas y los desafíos que tenemos que enfrentar para garantizar el uso sostenible del agua.
Son muy serios los problemas del agua en Yucatán y los grandes los desafíos que tenemos por delante en vista del explosivo crecimiento demográfico y el intenso desarrollo urbano a que está sometida nuestra Península, mismo que nos obliga a buscar el apoyo de la comunidad científica para comprender cómo se comporta este valioso recurso en el ambiente peninsular y cómo encararlo adecuadamente para nuestra coexistencia pacífica dentro de este Gran Ecosistema. En pocas palabras, el futuro del agua en el Estado de Yucatán no depende de lo que se expone en los eventos conmemorativos sobre usos cotidianos del agua potable sino de que conozcamos cómo es, cómo funciona y cómo debemos usar de modo sostenible el Gran Sistema Hidráulico Submarino de Agua Dulce.
El siglo XXI ha sido calificado como el “Siglo del Agua”. Se ha sugerido por analistas internacionales la posibilidad de guerras nucleares limitadas por la obtención del recurso. En palabras más sencillas, esto significa que si tenemos abundante agua dulce y no la usamos para nuestra garantizar nuestra existencia, ni la compartimos con quienes la necesitan para solventar la suya, es posible que se use la fuerza para obligarnos a entregarla. Se trata del riesgo que hoy día amenaza a los Estados de nuestra península, que cuentan con grandes volúmenes de agua dulce y enormes parciales de este recurso son descargados en nuestro litoral costero, que casualmente se distingue por esta característica que ha servido también para pretenderlo como un estuario. Esto quiere decir que, ya sea en forma directa desde el acuífero o en forma difusa a través de la roca calcárea, esta en su calidad de sal de carbonato de calcio, el agua descarga en nuestro litoral marítimo para convertirlo en el recurso costero más valioso con que contamos para usar nuestro suelo de modo sostenible.
Otra muy seria amenaza para el futuro del agua en el Estado de Yucatán y que nada podemos hacer para evadirla sino enfrentarla, es el ascenso acelerado del nivel del mar. Este proceso es una amenaza formidable para nuestra península ya que su superficie está a muy poca altura sobre el nivel del mar y prácticamente carece de relieve topográfico. Las más conservadoras estimaciones por el calentamiento global de la atmósfera, considerando el aumento del volumen del agua por expansión térmica del agua y por el aumento del volumen de agua por el deshielo polar para fin del siglo, se encuentran en algo menor a un metro. Esto en sí es mucho decir sobre los riesgos de inundación en el caso de nuestra península. No queda ahí la cuestión porque otros autores dicen que, al derretirse la blanca capa de hielo, gran cantidad de energía radiante que actualmente se refleja en ese espejo de hielo, al desaparecer la misma capa, va a ser absorbida por el agua de mar y aumentar su temperatura, lo que significa que podría llevar a una subida de varios metros que también afectaría nuestra península.
La tercera amenaza, también difícil de evitar en nuestra península, es la penetración del agua salada de mar en nuestros acuíferos terrestres (pues los tenemos también submarinos), que en la jerga académica se conoce como intrusión de agua salina. Me refiero a que el agua que bebemos en la ciudad de Mérida proviene del acuífero situado cerca de 40 metros de profundidad. Debido a que debajo de este nivel el agua es salobre, existe la necesidad de mantener a ese acuífero en condiciones impecables. En el caso del mar, más específicamente en el área de Holbox –Cabo Catoche, pescadores-buzos de langosta han encontrado aberturas profundas a un nivel de 30 metros, que son indicativos de una gran cantidad de cenotes submarinos. Varios más han sido identificados a profundidades de hasta 20 metros. La naturaleza de nuestro suelo de carbonato nos hace presumir que se trata de cenotes que están en comunicación directa con el acuífero peninsular, lo que facilita notablemente la penetración de agua salada a nuestras fuentes de agua dulce bajo determinadas condiciones del medio ambiente. De ahí nuestra preocupación por la entrada de agua salada en el acuífero, pues si llega al nivel indicado, no nos quedará otra alternativa. Como se ha dicho antes, debajo de los 40 metros el agua es salobre y esta si que no nos sirve para uso y consumo humanos..
La cuarta amenaza que debemos enfrentar es cómo vamos a distribuir o mejor dicho alimentar con agua las necesidades del desarrollo humano en una región que va creciendo constantemente y a un ritmo que me atrevería a calificar de explosivo debido al atractivo turístico. Está dentro de nuestras posibilidades el poder evitar esa amenaza de escasez, si consideramos que la solución contra ella requiere una importante dosis de comprensión científica y buena voluntad de parte de todos. La distribución de agua a este nivel industrial no puede hacerse de modo sostenible sin un conocimiento sistemático de cómo se abastece, cómo circula y cómo interacciona el acuífero peninsular con su entorno climático y marino. Simplemente me horroriza el pensar que despojarse completamente de ella a nuestro litoral marítimo, atributo principal de la sostenibilidad del uso del suelo peninsular para el desarrollo futuro, ya que no sabemos que le vaya a pasar a la costa yucateca si le suprimimos el aporte del agua dulce de nuestros acuíferos. Este Gran Ecosistema está adaptado a recibir el aporte de gran cantidad de agua dulce y, aunque no quiero especular que pasaría con el futuro del agua en el Estado de Yucatán, es poco alentador lo que nos espera si le suprimimos o reducimos a un nivel insostenible esa fuente de vida.
El pretender explicar todas las implicaciones que menciono supera ampliamente lo que se pretende de esta presentación conmemorativa del Día Mundial del Agua. Creo mucho más sencillo de documentar el explicar lo que pasó con un ejemplo similar que ha ocurrido en el Gran Sistema Hidráulico Submarino de Agua Dulce del sur de la península de Florida, que sufrió deterioro considerable de su suelo y ambiente costero por manejo inadecuado de sus fuentes de agua dulce y cuya esfuerzo de recuperación está en pleno desarrollo a un costo de alrededor de once mil millones de dólares y ya lleva varios años de duración.
Me refiero con lo anterior al deterioro que sufrió el sudoeste de Florida, incluyendo el Parque Nacional del Everglades y lo que siguió a quebranto mediante su Plan Comprensivo de Recuperación del Everglades. Este Plan apunta a la recuperación, protección y preservación de los recursos del agua del centro y sur de Florida incluyendo Everglades y fue aprobado en la Ley de Desarrollo del Recurso Agua del año 2,000. Uno de los elementos que contempla dicho Plan es el apoyo al Desarrollo del Flujo Mínimo y Niveles (MFL) para la Bahía de Florida. El Flujo Mínimo se define como “el límite en el cual extracción adicional de agua dulce sería significativamente dañina para los recursos de agua o ecología del área”. Este concepto implica contestar y resolver de modo científico las siguientes preguntas:
1 --¿Cuáles son las funciones prioritarias de cada recurso agua y cual es la condición de la línea de base para que estas funciones deban ser protegidas?
2 -- ¿Qué nivel de protección para estas funciones es provista por el estándar de daño significativo de protección fijado por el MFL?
Cada acuífero o cuerpo superficial del agua provee una serie de funciones del recurso agua que deben ser consideradas como factores relativos a la definición de daño significativo cuando se establece el MFL.
Otras consideraciones específicas incluyen investigaciones sobre los siguientes temas : 1 ) Hábitat de peces y vida silvestre y pasaje de pez; 2) mantenimiento de la provisión y reserva de agua dulce; 3) calidad de agua; 4) recursos estuarinos; 5) transferencia de material detrítico; 6) filtración y absorción de nutrientes y contaminantes; 7) cargas sedimentarias; 8) recreación en y fuera del agua; 9) navegación; 10) atributos estéticos y escénicos.
El proceso MFL del Plan Comprensivo de Recuperación del Everglades requiere varios pasos incluyendo: 1) identificación de los recursos importantes y funciones de la Bahía de Florida; 2) relevamiento de la información disponible y enfoques potenciales del MFL; 3) documentación de las condiciones históricas y desarrollo de un presupuesto de agua; 4) determinar las relaciones técnicas entre el aporte de agua dulce y salinidad e impactos en los recursos y funciones de la Bahía, y 5) desarrollar criterios numéricos que reflejen el umbral en el cual los recursos han incurrido significativamente.
La determinación de cuando se ha llegado al Mínimo Valor del Flujo que causa daño significativo o sea para evitar el perjuicio letal Gran Sistema Hidráulico Submarino de Agua Dulce, se hace en base a la aparición de altas salinidades del agua en locaciones seleccionadas. Las estrategias científicas y sociales para recuperar y prevenir estas ocurrencias consisten en evitar que el aporte del agua dulce a que está acostumbrada la biota mantenga al agua debajo de esas altas salinidades. Por ejemplo, una de las medidas fue que “para prevenir que ocurra daño significativo a la vegetación acuática sumergida y recursos relacionados en la zona de transición Everglades-Bahía de Florida, el valor promedio de la salinidad durante 30 días en el sitio de monitoreo en el Río Taylor no debe exceder a 30 partes por mil”.
Existen una serie de posibles enfoques y opciones para determinar el MFL para el uso sostenible del Gran Sistema Hidráulico Submarino de Agua Dulce pero el pretender entrar en más detalles al respecto supera el alcance de este trabajo. Empero, para que puedan tener idea de la magnitud del estudio multidisciplinario e interinstitucional que hay que hacer en el Estado de Yucatán para estar en condiciones de manejar de modo sostenible nuestro recurso de agua dulce y su impacto en la costa penisnular, los invito a ver parte de la documentación técnica del Plan Comprensivo del Desarrollo del Flujo Mínimo y Niveles para la Bahía de Florida, que tengo conmigo en las oficinas del CINVESTAV-IPN Unidad Mérida.
Nosotros tenemos en la península de Yucatán un panorama actual del Gran Sistema Hidráulico Submarino de Agua Dulce y consideramos que este se agravará en el futuro en forma similar al que ya experimentó la península de Florida. ¿Seremos capaces de aprender la lección y actuar inmediatamente para mitigar esos posibles daños significativos? ¿Qué sabemos de nuestros acuíferos de agua dulce ahora que celebramos el Día Mundial del Agua?
La geología de nuestro acuífero peninsular consiste de rocas casi puras en carbonato, es decir, una sal que forma un sistema natural cárstico. La cubierta del suelo es delgada o inexistente. Al menos en el norte de Yucatán no hay ríos y debido al terreno de carbonato, el agua de lluvia se infiltra rápidamente hasta el nivel freático, de modo que el acuífero es altamente vulnerable a la contaminación. El acuífero no está confinado excepto en una banda angosta paralela a la costa. El gradiente hidráulico es muy bajo, del orden de 7 – 10 mm /km y la conductividad hidráulica muy alta. Los cenotes son un aspecto común a través de toda la Península de Yucatán. El Anillo de Cenotes es de aproximadamente 5 km de ancho, con un radio de aproximadamente 90 km con centro en Chicxulub. La densidad de cenotes varía desde varios por km a varios kilómetros entre cenotes.
El Anillo de Cenotes ha mostrado ser una zona de alta permeabilidad. El lente de agua dulce es de 45 a 50 metros bajo la ciudad de Mérida y los primeros 20 metros no son adecuados para beber. Un delgado lente de agua dulce es la única fuente de agua en la Península de Yucatán. Un área de 900 km2 ubicada al sudeste de Mérida ha sido propuesta como una zona de reserva hidrogeológica que puede asegurar una fuente adecuada de agua potable para la ciudad de Mérida. Esta zona está limitada al sur por el Anillo de Cenotes, al oeste por la carretera de Hunucmá a Celestún, al norte por la ruta de Sisal a Umán, y al este por la pista entre Umán y Kapomá.
Nuestros colegas de la UNAM , de la UADY , de la Comisión Nacional del Agua (CNA), conjuntamente con el prolijo monitoreo que la JAPAY lleva a cabo en Mérida, están lidiando con los desafíos actuales del consumo de agua pero evidentemente necesitan mucho más colaboración de la ciencia para poder encarar la formidable tarea que significan los grandes riesgos para el manejo sostenible del Gran Sistema Hidráulico Submarino de Agua Dulce, es decir, del valioso recurso estratégico que es el agua que poseemos y que ahora valoramos tan solo en su forma de agua potable debido el Día Mundial del Agua.
El MFL es uno de los aspectos para el uso sostenible del Gran Sistema Hidráulico Submarino de Agua Dulce a determinar, pero debemos afrontar otros desafíos mencionados, que requieren mucho más reconocimiento de nuestras fuerzas vivas y mayor convocatoria de los usuarios, si queremos mitigar los impactos físicos, químicos y biológicos que están muy bien identificados en el Plan Comprensivo de la Recuperación del Everglades, que afortunadamente nos puede servir de guía. Los problemas que hemos presentado para Yucatán son comunes a toda la península y estoy convencido que nuestras instituciones científicas y autoridades gubernamentales deben incorporar, como uno de sus obligaciones prioritarias, el cooperar para la solución del manejo sostenible del recurso agua. Por algo este siglo ha sido calificado como el SIGLO DEL AGUA. La experiencia de la Península de Florida es un dramático ejemplo que nos puede alertar sobre la magnitud del desafío que debemos enfrentar para garantizar un futuro al uso sostenible del agua en el Estado de Yucatán.
* Profesor-investigador del Cinvestav-IPN Unidad Mérida