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Octava sesión

En esta sesión participan: Marisa Belausteguigoitia con un análisis feminista sobre la dimensión social del cuerpo femenino; Álvaro Caso con una crítica a los recursos de inconstitucionalidad desde la filosofía; Vivette García Deister examina los nuevos preformacionismos; Joaquín Ocampo Martínez se pregunta si el embrión es un ser inocente; Mariana Pineda Dawe pone de relieve la importancia de la educación y Raffaela Schiavon aporta los argumentos médicos a favor de la despenalización del aborto

Mirada y cuerpo en la coyuntura de la despenalización del aborto*
¿Qué significa pensar el aborto desde el ámbito de lo social? ¿Qué entendemos por “la dimensión social”? ¿Qué sentido tiene indagar en los aspectos sociales de un problema como éste? ¿Cómo se piensa, cómo se comporta el cuerpo de las mujeres desde una dimensión social?¿Qué implica pasar del registro de lo privado al registro de lo público, “lo social” en relación con el cuerpo de las mujeres?
El debate sobre el aborto, una exigencia mínima
Muchos médicos tienen la tendencia a decir que el problema del aborto es un asunto exclusivamente médico. A los filósofos nos gusta insistir en que el problema es fundamentalmente filosófico. El problema que nos ocupa hoy, por lo menos en primera instancia, no es ni médico ni filosófico, sino legal. Como médicos y filósofos podemos proporcionar datos y argumentos que contribuyan a que la suprema corte de justicia de la nación tome la decisión correcta.
Biofilosofía ficción y nuevo preformacionismo en las posturas contra el aborto
El 11 de abril dieron inicio las audiencias públicas en torno a la constitucionalidad de la ley que despenaliza el aborto en el Distrito Federal. Los ministros de la Suprema Corte escucharon a quienes interpusieron recursos de inconstitucionalidad (la CNDH y la PGR) y a quienes apoyan estos planteamientos.
¿Es el embrión un “ser inocente”?
Una de las afirmaciones que se han difundido principalmente por parte de la Iglesia católica, es que la interrupción intencional del embarazo equivale al homicidio de un ser inocente. A propósito de que es un homicidio se ha fundamentado, in extenso, sobre el hecho de que el embrión no es todavía un ser humano.
Primero lo primero
La despenalización del aborto es un tema controversial incluso para los menos conservadores cuando se toma en cuenta el nivel de educación en nuestro país. Es cierto que, como muchos han dicho, las mujeres tenemos la libertad de hacer con nuestro cuerpo lo que queramos; pero también es cierto que para ejercer esa libertad, lo ideal sería tener un criterio previo.
Aborto y derechos de las mujeres: A un año de la despenalización*
Ha pasado un año desde las reformas legales al Código Penal y a la Ley de Salud del Distrito Federal, reformas que se llevaron a cabo de conformidad con las obligaciones constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos en materia de la protección a la salud, a la libre elección reproductiva, a la igualdad y la no discriminación.

Biofilosofía ficción y nuevo preformacionismo en las posturas contra el aborto

Posted by David Gómez at 2008-07-24 10:36
Me ha llamado mucho la atención este artículo por dos motivos. Uno es la facilidad con que destruye la argumentación de otras personas sin haber aportado ninguna alternativa argumental. Da la sensación de que la ciencia tiene tan bien resuelto el estatuto ontológico del embrión que ni siquiera es necesario precisar como lo ha conseguido. Lo segundo que me llamó la atención tiene relación con esto. Yo estaba convencido de que la ciencia está más preparada para resolver la condición de individuo biológico del zigoto, que para demostrar si es una persona o asimilable en su valor. Parece que hay que salirse del ámbito científico para responder a esta clase de pregunta. Así que el artículo me ha dejado con una gran curiosidad sobre cómo la ciencia nos muestra cual es el estatuto ontológico del embrión con claridad tal que ni siquiera es necesario especificarlo. Interpreto del artículo que si en el embrión no existe un homúnculo diminuto no puede haber una persona. Es decir, si el preformacionismo es falso, entonces el embrión no es una persona. Creo que esta sería una conclusión precipitada. Pienso que se llega a esa conclusión porque damos por sentado que lo que hace al ser humano ser persona es su forma adulta con cabeza, tronco, extremidades, pulgar oponible; o por tener capacidad de autoconciencia y razón. Entonces si esto no está presente en el zigoto se concluye que no es una persona y así lo demuestra que el preformacionismo es falso. Que la persona tiene que tener la forma adulta o sus capacidades específicas ¿sería un principio demostrable científicamente?. Yo creo que primero debemos resolver si el embrión es la misma entidad que el adulto y entonces definir qué características observamos en esa entidad. Y esto sí es abordable desde la ciencia.
Tampoco se puede dar por sentado que si el desarrollo es una epigénesis en la que emergen formas que antes no existían, eso significa que el embrión y el adulto no sean la misma entidad. ¿Qué impide que un mismo organismo pueda cambiar de forma en su devenir? Existe una diferencia fundamental entre el preformacionismo de los siglos XVII y XVIII, y el determinismo genético. El determinismo surgió por la necesidad de explicar el incremento de complejidad observado. Es decir, por la necesidad de explicar una epigénesis. La misma que negaba el preformacionismo. Aceptar que el embrión no está preformado, no es suficiente para superar el determinismo genético. Aún debemos proponer una explicación del incremento de complejidad alternativa. Y hoy parece que esa explicación se refiere al orden del embrión como un sistema coherente entendido como un todo. Resulta cuestionable que los factores maternos puedan tener carácter causal intrínseco sin considerar su acción en el contexto del embrión como un todo. Y esto nos lleva a una explicación del desarrollo a partir de la organización el sistema embrión. Seguro que habéis oído hablar de la autopoiesis.
Las cosas no son tan sencillas. Al menos Rodrigo Guerra ha hecho un esfuerzo por virar la posición determinista en función de los nuevos conocimientos. Pero veo que los que defienden que el embrión no es una persona lo tienen todo muy claro científicamente hablando. Cualquier discrepancia solo puede tener un origen teológico.


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