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Aborto y derechos de las mujeres: A un año de la despenalización*

Ha pasado un año desde las reformas legales al Código Penal y a la Ley de Salud del Distrito Federal, reformas que se llevaron a cabo de conformidad con las obligaciones constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos en materia de la protección a la salud, a la libre elección reproductiva, a la igualdad y la no discriminación.

Por: Raffaela Schiavon Ermani**

Ha pasado un año desde las reformas legales al Código Penal y a la Ley de Salud del Distrito Federal, reformas que se llevaron a cabo de conformidad con las obligaciones constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos en materia de la protección a la salud, a la libre elección reproductiva, a la igualdad y la no discriminación.

Consideramos que el cambio legislativo de abril 2007 en el Distrito Federal constituyó un avance muy importante en la región, ya que puso la ciudad de México en la vanguardia de los esfuerzos que el país en su conjunto debe realizar para reducir la morbilidad y mortalidad materna por causas evitables, como es el aborto inseguro. El complejo debate legal, ético y social sobre el aborto no puede prescindir de las evidencias médico-científicas generadas en el campo de la salud pública, a nivel nacional e internacional. En este texto, nos enfocamos a los aspectos de salud pública y a las evidencias epidemiológicas y clínicas, nacionales e internacionales, que relacionan el aborto inseguro, realizado en un marco legalmente restringido, con una elevada mortalidad y morbilidad materna.

Mencionaremos, de manera muy resumida, las principales evidencias sobre este tema, y trataremos de contrarrestar algunos intentos evidentes de desinformación, para que la toma de decisiones pueda fundamentarse en argumentos sólidos y científicos.

La salud pública y el aborto: la importancia de las evidencias científicas

La literatura médica abunda de sólidas evidencias en relación a los efectos que las restricciones legales y la falta de acceso a servicios de aborto seguro tienen sobre la vida y la salud de las mujeres. Estos efectos incluyen: elevada mortalidad materna, morbilidad severa y complicaciones a corto y largo plazos, y costos excesivos que recaen sobre el sistema de salud y las mujeres mismas, generando situaciones de discriminación y de profunda inequidad social y de género.

En este texto, usaremos la siguiente terminología:

  1. Por “aborto” nos referimos a cualquier proceso de interrupción del embarazo, espontáneo, inducido o debido a causas patológicas o no especificadas. Si bien las definiciones médicas restringen el término a etapas del desarrollo embrionario o fetal que son incompatibles con la sobrevivencia del producto (antes de las 20 o 22 semanas de gestación o con productos de menos de 500 gramos de peso), con frecuencia el término se aplica más ampliamente a todas las etapas de la gestación.
  1. Por “interrupción legal del embarazo” (ILE), nos referimos específicamente al procedimiento que se realiza bajo las causales contempladas en la ley.
  1. Adicionalmente, nos referimos al “aborto inseguro”, de acuerdo a la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como a aquel procedimiento realizado por personal no capacitado y/o en condiciones que no cumplen los estándares médicos mínimos (1). Esta definición incluye los abortos inducidos que se llevan a cabo en países con leyes restrictivas, así como los abortos realizados en países con leyes que apoyan el derecho a decidir, pero que no cumplen con los requisitos legales y médicos correspondientes.
 

El aborto y la mortalidad materna

La Organización Mundial de la Salud, en sus más recientes estimaciones, calcula que aproximadamente una de cada 8 muertes maternas en el mundo (13 por ciento) se debe al aborto (2). Se estima que 66 mil 500 mujeres mueren cada año por abortos inseguros, siendo estas muertes totalmente evitables. Menos de 60 muertes por aborto suceden cada año en los países desarrollados, con leyes que apoyan el derecho a decidir; las restantes 66 mil 400 mujeres mueren en los países en desarrollo, en su mayoría con marcos legales restrictivos (3).

En términos de la letalidad del procedimiento (es decir el número de muertes por 100 mil abortos), ésta varía en forma impactante en las diferentes regiones del mundo, dependiendo del marco legal y del acceso y calidad de los servicios de salud: va de 0.56 muertes por cada 100 mil abortos (realizados en condiciones de legalidad) en Estados Unidos, a 10 muertes en promedio por 100 mil procedimientos en el conjunto de los países desarrollados. En las regiones del mundo en vías de desarrollo, es de 350 en promedio por 100 mil abortos, pero llega a 750 muertes por cada 100 mil abortos en África Sub-Sahariana (3).

 

La mortalidad por aborto en México

En México, entre 1990 a 2005, un total de 21 mil 464 mujeres murieron por causas maternas; mil 537 decesos se debieron al aborto, lo que representa el 7.2 por ciento de todas las muertes durante este periodo; para 2005, el aborto era la quinta causa de muerte materna en el país (4).  Para ese mismo año, la “letalidad” del aborto inseguro en nuestro país fue de 52 muertes por 100 mil hospitalizaciones por esta causa, 100 veces mayor que en Estados Unidos.

A lo largo de estos años (1990-2005), las mujeres que murieron por aborto en nuestro país tenían el siguiente perfil:

• Una de cada cuatro murió en dos entidades federativas: la Ciudad de México y el Estado de México.

• Una de cada dos eran mujeres en plena edad reproductiva (20 a 29 años).

• Una de cada ocho eran adolescentes (de 19 años o menos).

• Seis de cada diez eran mujeres que no tenían derechohabiencia en salud.

Estos datos revelan el estrecho vínculo entre la muerte materna y el aborto inseguro, y demuestran que el aborto sigue siendo un problema de salud pública en el mundo y en México, atravesado por profundas inequidades sociales, culturales y económicas.

 

El aborto y la salud de las mujeres

En todo el mundo, el aborto inducido es un evento muy frecuente en la vida de las mujeres: uno de cada cinco embarazos termina en un aborto. Se estima que en 2003, se realizaron 42 millones de abortos inducidos, con un ligero descenso en comparación con los 46 millones estimados para 1995 (5). El descenso estimado se debió al aumento en el uso de métodos anticonceptivos, pero interesantemente, coincidió con la liberalización del marco legal respectivo en 17 países del mundo.

En México, en el sector público de salud, una de cada diez mujeres (de entre 10 y 54 años) que se hospitalizan por un evento obstétrico, lo hace por complicaciones de aborto; una de cada veinte mujeres de la misma edad que se hospitalizan por cualquier causa, lo hace por aborto. Entre 2001 y 2005, los sistemas de información oficiales en salud registraron un promedio anual de 167 mil mujeres (de 10 a 54 años) hospitalizadas en instituciones públicas por esta razón(6).

Se calcula adicionalmente que, por cada mujer que llega a hospitalizarse, entre tres y siete más se realizan un aborto inducido, sin buscar atención hospitalaria (7). En la actualidad, se estimaría así que entre 455 mil y 1 millón 60 mil abortos inducidos podrían suceder anualmente en nuestro país (6).

El riesgo combinado de muerte y de complicaciones no es naturalmente inherente al procedimiento de la interrupción de un embarazo: se debe a un marco legalmente restringido, a la falta de capacitación técnica de los profesionales de la salud, al deficiente acceso a los servicios por parte de las mujeres, quienes por el estigma social y legal que lo rodea, recurren finalmente a procedimientos inseguros en manos de personal no capacitado.

En el mundo, la Organización Mundial de la Salud estima cada año la siguiente carga de enfermedad debida a las maniobras invasivas, a las complicaciones sépticas, hemorrágicas y traumáticas de un aborto inducido en condiciones de clandestinidad (3):

• Cinco millones de mujeres sufren consecuencias temporales o permanentes.

• Más de tres millones sufren Infecciones del Tracto Reproductivo.

• 1.7 millones quedan infértiles cada año, por un total acumulado a la fecha de 24 millones de mujeres afectadas por abortos inducidos en la clandestinidad.

• El 20 por ciento del total de años de vida saludable perdidos por las mujeres en el mundo debido a la carga reproductiva, es secundario al aborto inseguro.

Sin embargo, un aborto realizado en situaciones de seguridad técnica y sanitaria, dentro de un marco de legalidad y por personal de salud calificado, es el evento obstétrico más seguro en la vida reproductiva de las mujeres, en términos de mortalidad y de morbilidad a corto, mediano y largo plazos sobre la salud física y mental de las mujeres. La literatura médica es sólida en apoyar esta afirmación:

• En Estados Unidos, el aborto legalmente inducido conlleva un riesgo de muerte menor a uno por cada 100 mil procedimientos, lo que lo hace tan seguro en términos sanitarios como una inyección de penicilina (8).

• La mortalidad por aborto en EEUU es 14 veces menor a la de un parto a término (8).

• Adicionalmente, cuanto más tempranamente se realiza el procedimiento, tanto mayor es su seguridad médica (9).

• El aborto en condiciones legales y seguras NO afecta la fertilidad futura (10).

• El aborto NO se asocia con riesgo aumentado de cáncer de mama (11,12, 13, 14).

• El aborto inducido NO induce trastornos o alteraciones en la salud mental, NO se asocia con un Síndrome de Estrés Post-Traumático, ni se relaciona de forma causal con mayor riesgo de depresión, suicidio o muerte violenta (15,16,17).

Es importante señalar que este último argumento se ha pretendido utilizar desde hace por lo menos dos décadas, no sólo en México, sino a nivel internacional. Recientemente, para sostener tal hipótesis, se han citado dos estudios poblacionales serios, realizados en Finlandia y en Nueva Zelanda respectivamente. Ambos autores, consultados por vía electrónica por nuestra organización, descartan rotundamente que sus estudios deban ser usados en contra de la despenalización del aborto. Aclaran que sus hallazgos no demuestran una relación de causalidad entre aborto inducido y muerte violenta (incluyendo suicidios y homicidios), sino que estos eventos comparten factores de riesgo comunes, que por supuesto deben de ser identificados y tratados adecuadamente (18,19,20). El segundo investigador afirma además que una nueva investigación realizada por él, demuestra que el aborto inducido en jóvenes y adolescentes resulta, años mas tarde, en condiciones educativas, laborales, psico-sociales y familiares significativamente mejores que en aquellas adolescentes que optaron por continuar sus embarazos (21).

Este nuevo estudio confirma indirectamente los hallazgos de una investigación clásica (Estudio de Praga) que analiza el impacto nocivo de tener un embarazo y un hijo no deseado sobre la salud mental no solo de las madres sino también y sobre todo de los hijos e hijas nacidos no deseados (22).

 

Las restricciones legales y el aborto

La evidencia epidemiológica es contundente: la decisión de las mujeres de recurrir a un aborto inducido NO depende de las restricciones legales existentes.

Organismos internacionales estiman que, para el año 2003, se realizan 42 millones de abortos inducidos en el mundo (3, 5):

• 26 mujeres por cada mil en promedio recurrieron a un aborto inducido en países desarrollados (con leyes muy liberales en su mayoría), comparadas con 29 por mil en países en desarrollo (muchos de ellos con leyes muy restrictivas).

• Las tasas mas bajas (menos de 10 por mil) se registraron en países de Europa Occidental, donde las leyes permiten el aborto a simple demanda de la mujer.

• La disminución observada entre 1995 y 2003 en las tasas de aborto inducidos fue mucho mayor en los países desarrollados, donde los abortos son seguros y legales, que en los países en desarrollo (donde más de la mitad de los abortos son inseguros e ilegales).

Mientras el contexto legal NO afecta el número de abortos inducidos, SI impacta significativamente en la seguridad del procedimiento: el riesgo de enfrentar complicaciones y muertes está fuertemente relacionado con el marco legal de cada país. Como ya documentamos en la primera sección de este documento, la letalidad de un aborto inseguro en países pobres llega a ser varios cientos de veces más elevada que la de un aborto legal en países ricos (3,5, 23). Si bien la pobreza, el acceso a servicios de salud y a una buena atención obstétrica de emergencia también influyen, la criminalización del aborto y el estigma social que ésta implica, son los factores determinantes. Aún en los mismos países desarrollados, la letalidad de un procedimiento inducido legalmente es decenas de veces menor a la de un aborto inseguro e ilegal (3, 23).

A lo largo de los años recientes, se ha documentado cómo la legalización del aborto ha traído consigo una significativa reducción de la mortalidad materna y de las complicaciones asociadas al aborto, de manera independiente de la mejoría de la atención obstétrica en su conjunto. En la literatura publicada, se pueden revisar los casos de Rumania, SudÁfrica, Guayana y de Carolina del Norte, entre otros.

 

Las razones del aborto

La pregunta lógica en el debate social sobre el aborto es por qué las mujeres recurren al aborto inducido. La respuesta es simple: porque hay embarazos no deseados. Pero todas las medidas preventivas no eliminarán por completo los embarazos no deseados, y por ende el recurso al aborto, debido a: 1) la violencia sexual; 2) la falta de protección anticonceptiva en las relaciones sexuales; 3) las fallas en los métodos anticonceptivos y 4) varias y complejas circunstancias personales.


1)     
En México, en una encuesta realizada en el año 2003, entre cuatro y seis de cada 100 mujeres declararon haber sido víctimas de violación alguna vez en la vida; 65 por ciento entre los 10 y 20 años, en pleno comienzo de su etapa reproductiva (24). Se ha estimado que suceden al año 120 mil violaciones en el país (25). Por otro lado, se presume que sólo 10 por ciento de las mujeres violadas llegan a presentar una denuncia, y de ellas sólo una minoría lo hace dentro de las primeras horas, lo que permitiría la administración de anticoncepción de emergencia para evitar un posible embarazo.


2)     
La protección anticonceptiva en las relaciones sexuales no es una responsabilidad exclusivamente individual, se constituye en una responsabilidad colectiva, del estado y de las instituciones, que deben de garantizar políticas adecuadas de Planificación Familiar, provisión de métodos anticonceptivos a toda la población, pero en especial a la más marginada (adolescentes y jóvenes, población indígena y rural, y con bajo nivel socioeconómico y educativo). En México, en la actualidad, se estima que sólo cuatro de cada 10 adolescentes en unión usa anticonceptivos; sólo seis de cada 10 mujeres sin escolaridad y sólo cinco de cada 10 mujeres indígenas (27).


3)     
Aun las mujeres que usan un anticonceptivo pueden quedar embarazadas por alguna falla en el método. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que cada año alrededor del mundo suceden 26.5 millones de embarazos como consecuencia de fallas anticonceptivas (1).


4)     
Finalmente, las mujeres en todo el mundo interrumpen sus embarazos por una variedad de motivos personales, difíciles de clasificar. Muy pocos de estos motivos están ligados a las causales incluidas en la legislación de la Ciudad de México vigente antes del Decreto en cuestión (como son violación, riesgo para la vida o la salud, o malformaciones graves del producto). En la gran mayoría de los casos, las mujeres recurren al aborto por problemas que afectan la calidad y el proyecto de sus vidas.

 

La prevención del aborto

Sin lugar a dudas, la forma más efectiva de prevenir los abortos es evitar los embarazos no deseados a través de un mayor uso de métodos anticonceptivos. Existe una relación directa entre los ideales reproductivos (el número de hijos que desean las mujeres y las parejas), su cobertura anticonceptiva ––es decir, el porcentaje que usa regularmente un método de planificación familiar–– y el aborto inducido. De hecho, la reducción más importante observada en los últimos años en algunos países del mundo, dependió de un aumento significativo en el uso de métodos anticonceptivos modernos (3,5). Se ha calculado matemáticamente que para prevenir 1.6 abortos inducidos por mujer, se requiere aumentar 10 puntos porcentuales la cobertura anticonceptiva en una determinada población (26). Sin embargo, la cobertura anticonceptiva en nuestro país, a nivel nacional, sólo ha subido poco más de dos puntos porcentuales a lo largo de la última década (27).

En este sentido, el nuevo marco legal que modifica el Código Penal y despenaliza el aborto en el primer trimestre del embarazo, también adiciona la Ley de Salud del Distrito Federal, estableciendo la obligación gubernamental de establecer políticas integrales de prevención que tengan como propósito principal reducir el índice de abortos. Esto sólo se logrará, como bien afirma el texto del Decreto, reforzando de manera integral la atención a la salud sexual y reproductiva, como un medio para el ejercicio del derecho de toda persona a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de los hijos; fortaleciendo las medidas de prevención de los embarazos no planeados y no deseados, y por ende de los abortos inducidos, a través de programas y servicios de educación sexual, de planificación familiar y anticoncepción, fomentando la maternidad y la paternidad responsables, en el pleno ejercicio de los derechos reproductivos de las personas.

Conclusiones

Una mujer muere cada 8 minutos en alguna parte del mundo por causas del aborto y de sus complicaciones: Lo más probable es que haya sido joven, con frecuencia niña o adolescente, sin el dinero que le permitiera el acceso a servicios seguros, sin seguridad social, residente de áreas rurales o marginadas, y sin el apoyo social para enfrentar ese embarazo, no planeado o no deseado. Pudo haber sido víctima de una violencia sexual, adentro o afuera de su relación de pareja; pudo haber deseado ese embarazo en un principio, y pudo haber sido abandonada por su pareja después; pudo haber intentado cuidarse con un método anticonceptivo poco efectivo, o usado de forma inconsistente, o simplemente pudo no haber tenido acceso a ninguna forma de prevención, por la falta de dinero, por el rechazo de un médico o de un hospital, por la deficiencia de un método, o por el miedo a los efectos secundarios que nadie le ayudó a resolver. Tomó, posiblemente sola, posiblemente tarde, con varias semanas de embarazo, una decisión difícil, importante, que le costó mucho trabajo aclarar a sí misma. Posiblemente intentó inducirse sola el aborto, sin éxito inicialmente, recurriendo después a una persona sin entrenamiento ni experiencia, o sin escrúpulos. Después, a la hora de presentar complicaciones, no pudo o no supo cómo ni con quién ni dónde acudir a tiempo para resolverlas, a través de un procedimiento simple, en un hospital seguro. Tuvo miedo a pagar un dinero que no tenía, a ser expuesta en algo que la estigmatizaba tan profundamente, a ser denunciada, a que se enteraran sus padres, a tener que dejar solos a los otros hijos.

Ninguna ley que criminalice el aborto, en mayor o menor grado, puede prevenir o aliviar nada de lo que está arriba descrito.

Tampoco la ley que actualmente permite a una mujer, en la ciudad de México, solicitar una interrupción legal de un embarazo ––sin otro requisito mas que su demanda–– puede resolver su necesidad no satisfecha de anticoncepción, la protección debida a su integridad sexual y reproductiva o la necesidad de apoyo social para un embarazo deseado. Pero le permite acudir a los servicios públicos de salud de esta ciudad, recibir información y consejería, decidir con el apoyo de los profesionales de la salud sobre la mejor opción en relación a ese embarazo, y recibir atención segura y de calidad. Y no la condena a la cárcel ni a riesgos inaceptables para su vida y su salud.

La mejor legitimación al nuevo marco legal ha sido la sociedad misma: las mujeres de la ciudad de México, que han solicitado su cumplimiento desde el día siguiente a su publicación, y que siguen demandando atención y servicios en los hospitales públicos de la Secretaría de Salud del DF. Con el cambio de la legislación en el Distrito Federal, y la despenalización del aborto en el primer trimestre del embarazo, por primera vez en el país se da respuesta a las verdaderas circunstancias que motivan a las mujeres a recurrir al aborto. De acuerdo a datos oficiales de la SSDF, de 2002 a 2006, apenas 66 mujeres habían tenido acceso a procedimientos de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en los 4 años anteriores. Desde la entrada en vigor del Decreto, entre mayo 2007 y mediados de febrero 2008, más de 5 mil 800 mujeres han podido realizarse una ILE en los hospitales públicos de la Secretaría de Salud de esta ciudad, de manera segura y en su mayoría gratuita.

Durante 2007, de acuerdo a datos preliminares de la misma SSDF, no se ha registrado una sola complicación en los procedimientos legales realizados en las instituciones públicas de salud de esta ciudad de México; la mortalidad materna en su conjunto ha disminuido significativamente (14 muertes maternas menos comparadas con 2006), y se ha observado un descenso neto de la mortalidad específica por aborto (sólo una muerte, comparada con un promedio de entre 8 y 10 por año en la última década).

Esta es una ley que protege la vida y la salud de las mujeres de esta ciudad.

 

REFERENCIAS

1. Organización Mundial de la Salud. Aborto sin riesgos. Guía Técnica y de Políticas para Sistemas de Salud, Ginebra 2003.

2. Khan KS, Wojdyla D, Say L, Gülmezoglu AM, Van Look PF. WHO analysis of causes of maternal death: a systematic review.Lancet. 2006 Apr 1;367(9516): 1066-74.

3. Unsafe abortion. Global and regional estimates of the incidence of unsafe abortion and associated mortality in 2003 - Fifth edition. WHO, Geneva 2007. Publicado en línea en: http://www.who.int/reproductive-health/publications/ unsafeabortion_2003/ua_estimates03.pdf

4. Schiavon R, Polo G, Troncoso E. Hoja Informativa. Aportes para el debate sobre la despenalización del aborto.

Disponible en línea en: http://www.ipas.org/Publications/asset_upload_file73_3073.pdf

5. Sedgh G, Henshaw S, Singh S, Åhman E, Shah IH. Induced abortion: estimated rates and trends worldwide. Lancet 2007 Oct, pg. 1338-45, vol 370. Publicado en línea en: http://www.thelancet.com

6. Schiavon R et al, Abortion-related morbidity in public sector hospitals in Mexico, 2000-2005. Ponencia presentada en IUSSP Seminar on Measurement of Abortion Incidence, Abortion-Related Morbidity and Mortality. Paris, France. Nov 7-9, 2007.

7. Singh S and Wulf D (1994). Estimated levels of induced abortion in six Latin American countries. International Family Planning Perspectives 20: 4-13.

8. Grimes DA. Estimation of pregnancy-related mortality risk by pregnancy outcome, United States, 1991 to 1999. Am J Obstet Gynecol. 2006;194:92-4.

9. Bartlett LA, Berg CJ, Shulman HB et al. Risk factors for legal induced abortion-related mortality in the United States, Obstet Gynecol 2004;103:729.

10. Torres-Sanchez, L., Lopez-Carrillo, L., Espinoza, H. and Langer, A. (2004) Is induced abortion a contributing factor to tubal infertility in Mexico? Evidence from a case-control study Bjog, 111, 1254-60.

11. National Cancer Institute, United States National Institutes of Health. 2003. Summary report: early reproductive events and breast cancer workshop

12. Beral, V., Bull, D., Doll, R., Peto, R. and Reeves, G. (2004) Breast cancer and abortion: collaborative reanalysis of data from 53 epidemiological studies, including 83,000 women with breast cancer from 16 countries Lancet, 363, 1007-16.

13. Induced abortion does not increase breast cancer risk. WHO Fact Sheet 240, 2000.

14. Rosenblatt, K. A., Gao, D. L., Ray, R. M., Rowland, M. R., Nelson, Z. C., Wernli, K. J., Li, W. and Thomas, D. B. Induced abortions and the risk of all cancers combined and site-specific cancers in Shanghai Cancer Causes Control, 17, 2006: 1275-80.

15. Schmiege S, Russo NF. Depression and unwanted first pregnancy: longitudinal cohort study. BMJ oct 2005.

16. Cohen, Susan. Abortion and Mental Health. Myths and Realities. Guttmacher Policy Review. 9 (3), 2006

17. The World Health Report - Reducing Risks, Promoting Healthy Life. WHO 2002, Chapter 4, pg 63, disponible en http://www.who.int/whr/2002/chapter4/en/index5.html

18. Gissler M, Berg C, Bouvier-Colle MH, Buekens P. Injury deaths, suicides and homicides associated with pregnancy, Finland 1987-2000. Eur J Public Health. 2005 Oct;15(5):459-63.

19. Gissler M, Deneux-Tharaux C, Alexander S, Berg CJ, Bouvier-Colle MH, Harper M, Nannini A, Breart G, Buekens P. Pregnancy-related deaths in four regions of Europe and the United States in 1999-2000: Characterization of unreported deaths. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2006 Sep 27.

20. Fergusson DM, Horwood LJ, Ridder EM. Abortion in young women and subsequent mental health. J Child Psychol Psych, 2006; 47:1 (1):16–24

21. Fergusson DM, Boden JM, Horwood LJ. Abortion among young women and subsequent life outcomes. Perspectives on Sexual and Reproductive Health, 2007; 39 (1): 6-12.

22. David HP. Born Unwanted, 35 Years Later: The Prague Study. Reproductive Health Matters 2006, 14 (27):181-190

23. Grimes DA. Benson J, Singh S et al. Unsafe abortion: the preventable pandemic. Lancet 2006, 368: 1908-19.

24. Instituto Nacional de Salud Pública y Secretaría de Salud. Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres, 2003

25. Estimaciones del Centro Nacional de Equidad de Género, Secretaría de Salud. Comunicación personal.

26. Bongaarts J, Westoff C. The potential role of contraception in reducing abortion, Stud Fam Plann 2000; 31: 193-202

27. Secretaría de Salud. Tabulados Básicos de la Encuesta Nacional de Salud Reproductiva, 2003.\

 

*El título corresponde al del Foro realizado el 3 de abril en el Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM en el que fue presentado el presente documento.

** Especialista en ginecología y obstetricia por la Universidad de Triestre, Italia y directora general del Ipas México.

ABORTO

Posted by GUADALUPE CARRANZA VALLE at 2008-08-10 00:26
SABEMOS DE LOS PROBLEMAS DEL ABORTO MAL PRACTICADO PERO ESO NO DA DERECHO A LEGALIZARLO COMO IR A COMPRAR DULCES YA HE HECHOS OTROS COMENTARIOS Y LO QUE SE DEBE HACER ES EDUCAR A NUESTRA SOCIEDAD Y DIGO A TODA LA SOCIEDAD HASTA LOS QUE NOS SENTIMOS CIENTIFICOS.LOS QUE TRABAJOS EN EL AREA DE LA SALUD SABEMOS QUE LA MAYORIA DE LOS ABORTOS NO SON JUSTIFICADOS. Y VEMOS COMO LO TOMAN COMO METODOS DE ANTICONCEPCION. DE 10 PB 5 LO HACEN POR QUE LES FALLO EL METODO. LA ESTADISTICA EN MEXICO. ES POBRE. POR ESO NUNCA SABREMOS REALMENTE SI SE JUSTIFICA EL ABORTO. ESPERO QUE LA JUSTICIA NO SE HA COMPLICE EN UN DELITO MAS. DE QUE UNA MUJER SE REALIZE MULTIPLES ABORTOS, POR NO ESTAR SEGURA EN TENER UN HIJO.O QUE LE FALLO LA PAREJA. YO CREEO QUE ESO NO ES LA JUSTIFICACION. ES TAN SIMPLE SOLUCIONAR EL PROBLEMA PERO CARECEMOS DE ESA SENSIBILIDAD Y POR LO TANTO LO MAS RAPIDO ES QUITAR EL ESTORBO.

reply

Posted by Alex at 2008-11-20 13:26
Entonces, usted cree que la mayoria de las mujeres no saben elegir; y por eso se les debe de imponer una legislación que no les permita elegir?. es decir, que las agrupaciones en contra del aborto tienen el conocimiento y el criterio necesario para decidir por ellas?

reply

Posted by repy 2 at 2008-11-25 17:35
exacto las mujeres tienen todo el derecho de decidir sobre su cuerpo y aunque la ley se los prohibiera abortarian la unica diferencia es que si esta permitido solo moriria el feto y si no lo esta serian tanto el feto como la madre

Reply

Posted by Makoto at 2008-12-15 15:45
Claro, los Pro-'vida', defienden la vida del feto. Si Se legaliza el aborto, se muere el feto pero no la madre (filosofía provida: MAAAAL), pero con la ilegalidad, no solo muere el feto sino TAMBIEN la madre (filosofía provida: BIEEEEN).
O sea, es 'correcto' que no se le legalice, así si muere el feto CON la madre, todos somos felices (????) y luego hablan de 'vida'...
Una completa hipocresía!
La ilegalidad ha demostrado por AÑOS que no impide el aborto. Entonces, basta de luchar con él, reduzcamos las tasas de embarazo no deseado y dejemos el resto decidir a las mujeres porque... no lo olviden, las mujeres NO son incubadoras, tienen vida, planes, dignidad y por sobre todo son PERSONAS,no meros tejidos a medio formar sin SNC, sin sentimientos, sin percepciones.....
Lo que diferencia a un feto humano de la vaca que te comes diariamente, es su capacidad de razocinio. Estudios científicos han mostrado que el pensamiento, y la capacidad de percibir como la experimentación del dolor sólo se comienzan a advertir en el sexto mes... entonces... una legalidad del aborto hasta el sexto mes (intentando fomentar que si alguien quiere abortar lo haga dentro de los primeros tres meses para facilitar y disminuir riesgos y demas) sería una de las opciones más sabias en pos de la igualdad de genéro. NADIE está obligando a abortar a nadie, no como los providas que obligan a no abortar a todas las mujeres. Sólo se le está dando la elección a al mujer, porque.... hay algo muy concreto: si no se es capaz de darle la capacidad de elección a una mujer... le vas a dar un niño?
Saludos

BIEN DECIDIDO

Posted by ANA SANTIAGO at 2009-05-19 14:35
OJALA LA MAMA DE TODAS LAS PERSONAS QUE ESTAN A FAVOR DEL ABORTO HUBIERAN DECIDIDO ABORTAR, LA SOCIEDAD NO TENDRÍA TANTOS PROBLEMAS CON GENTE TAN "PENSANTE", "LIBERAL" Y "RESPETUOSA DEL CUERPO DE LA MUJER". SERIAMOS SIN LUGAR A DUDAS OTRA SOCIEDAD QUE RESPETARA LA VIDA AJENA ENTRE OTRAS COSAS


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