Primero lo primero
La despenalización del aborto es un tema controversial incluso para los menos conservadores cuando se toma en cuenta el nivel de educación en nuestro país. Es cierto que, como muchos han dicho, las mujeres tenemos la libertad de hacer con nuestro cuerpo lo que queramos; pero también es cierto que para ejercer esa libertad, lo ideal sería tener un criterio previo.
Por: Mariana Pineda Dawe*
La despenalización del aborto es un tema controversial incluso para los menos conservadores cuando se toma en cuenta el nivel de educación en nuestro país. Es cierto que, como muchos han dicho, las mujeres tenemos la libertad de hacer con nuestro cuerpo lo que queramos; pero también es cierto que para ejercer esa libertad, lo ideal sería tener un criterio previo.
El problema no es el aborto per se, sino todo lo que hay detrás de él. Primero, el abuso y la explotación sexual; después, la desinformación que existe con respecto a la prevención del embarazo y del contagio de enfermedades de transmisión sexual; y, por último, el tabú en torno al uso del condón.
¿Qué pasaría si todos estuviéramos tan bien informados con respecto al uso de preservativos? Habrá quienes opinen que lo estamos. Entonces, ¿por qué son tan pocas las personas que los utilizan? Quizá se trate entonces de la presión social que se ejerce constantemente al intentar adquirirlos, miradas inquisitivas al otro lado del mostrador y alrededor nuestro.
No tengo nada en contra de la despenalización del aborto, pero es seguro que si se vuelve una práctica donde el único requisito es que se efectúe antes de las doce semanas de gestación, cualquiera podrá hacerlo. Cierto es que analizar caso por caso para determinar quién está en condición de practicarse un aborto y quién no, sería no sólo una pérdida de tiempo, sino que implicaría establecer cánones que están por demás pues siempre habrá quien crea que su caso es especial, etcétera. Sería una práctica hasta cierto punto de discriminación extrema y, por ende, injusta.
La solución que propongo es a largo plazo, pero los mexicanos queremos soluciones rápidas, por eso nunca estamos dispuestos a arrancar los problemas de raíz, siempre por encima. Lo que propongo, pues, abarca educación sin fronteras, información verídica donde no se involucren valores (si acaso se pudieran llamar así) católicos. Esta educación no debe limitarse a la escuela, es algo que debe comenzar en casa con padres e hijos hablando sin mentiras, no ya de sus vidas sexuales, sino de sexualidad en general. Sin prejuicios, con honestidad y, sobre todo, dejando abierta la confianza para tratar el tema cuando sea necesario.
Ya no deberíamos ser una sociedad donde nos sentimos amenazados por la esfera pública, sino por la integridad humana, la salud de nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros amigos. Juzgar sin conocer es, o debería ser, el crimen más brutal de todos. No sólo se juzga a la gente, se juzga todo un sistema que se compromete a informar objetivamente.
El aborto no es únicamente para niñas o mujeres abusadas sexualmente, para adolescentes que satisfacen sus deseos naturales, hay también parejas bien establecidas que, o no están preparadas para formar una familia, o simplemente ya tienen la familia que querían. No siempre es resultado de la violencia, un error, producto de la inmadurez o de la ignorancia, muchas veces aún cuidándose, una mujer puede quedar embarazada y no desear tener un hijo.
Son muchas las circunstancias, y son todas válidas porque, sí, es nuestro cuerpo, pero qué caso tendría despenalizarlo sólo por buscar la salida fácil y por sentir la presión del progreso que en ciertos países de primer mundo se ha logrado. ¿Es acaso porque nos estamos quedando atrás? No es el aborto lo que nos hará un país mejor educado, sino la educación misma.
Gente, primero lo primero. Y que después venga la despenalización.
*Estudiante de Literatura y Sociedad Hispánicas en la Université Concordia. Canadá.
¿Cuántas..?
Educación es la Solución
Y, desde mi punto de vista, el mejor método anticonceptivo es la ABSTENCIÓN. El repartir condondes y promoverlo como la mejor manera de sentir placer sin ver las consecuencias es algo absurdo porque hasta el condón hay que utilizarlo de manera conciente y con el más alto grado de responsabilidad. Pensar en tener relaciones sexuales es pensar en cada una de las posibilidades que pueden suceder después del acto y, una vez conciente de ello, entregarse plenamente con el compromiso de asumirlo de la mejor manera posible.
Educar gente comprometida, responsable e íntegra es la mejor manera de solucionar problemas tan grandes de esta sociedad moderna.
Hola
creo que lo que podrìa aportar yo como un "niño", es que en mi generacion ya he visto a parejas que tienen hijos sin tener medidas de preparacion por que sus padres lo hicieron igual, sin planificacion, ahì se refleja la ignorancia e inconciencia de el futuro, teniendo como sosten la religion, por que tiene muuucho que ver, por que en la religion se inculca la torpesa mental, a quedarce satdisfechos con
lo que les dijeron, sin tracender mas allá de donde viven, solo recibiendo lo que ven y oyen como la "realidad", si me refiero a los medios masivos (pero los masivios).
Pues, el servicio lo aprovechara quien sepa lo que conlleva tener un crìo y claro que sepa que existe un programa de aborto legal.
aborto