Aspectos confusos sobre calentamiento global
La ciencia del calentamiento global no es fácil de comprender aun para los científicos y escolares avocados a su estudio. Es comprensible, por lo tanto, que existan malas interpretaciones con respecto a este fenómeno por el publico general. Yo no soy un experto en el tema y, de hecho, creo que no hay un gran numero de ellos caminando por la tierra.
Por: Martín Medina Elizalde*
La ciencia del calentamiento global no es fácil de comprender aun para los científicos y escolares avocados a su estudio. Es comprensible, por lo tanto, que existan malas interpretaciones con respecto a este fenómeno por el público general. Yo no soy un experto en el tema y, de hecho, creo que no hay un gran número de ellos caminando por la tierra. He tenido la fortuna, sin embargo, de conocer y aprender de algunos de ellos.
Una de las cuestiones que se pregunta el público y que ha sido utilizada como un argumento para negar la existencia del calentamiento global, es la siguiente:
Si no podemos predecir el “clima” de mañana; ¿Cómo podríamos saber si existe calentamiento global o cómo impactará el clima en el futuro?
Este argumento refleja un malentendido sobre la diferencia entre predicción meteorológica, el clima y sobre la diferencia de ambas con el fenómeno del calentamiento global. La predicción meteorológica (PM) es bastante exacta cuando es de un día para otro, pero su grado de inexactitud aumenta significativamente con el tiempo. La razón de esto, es la incertidumbre en las condiciones iniciales utilizadas en los modelos numéricos de PM. Esta incertidumbre aumenta con el grado de antelación con la cual se realiza el pronóstico, debido principalmente a la naturaleza no lineal de los movimientos atmosféricos. La PM tiene por tanto, mayor error asociado que, por ejemplo, la predicción de cual sería la temperatura media de una región durante la estación de Verano. Este último caso, ejemplo de predicción climática, integra la variación observada en un tiempo prolongado y un espacio más amplio, por lo que naturalmente resulta más exacta. Pero la determinación del calentamiento global tiene poco que ver con la predicción climática y aún menos con la meteorológica. Es un problema de balance energético planetario que concierne, en última instancia, a los gases atmosféricos de invernadero (e.g. vapor de agua, dióxido de carbono, etcétera) y sus propiedades ‘radiativas’.
Todo gas absorbe/emite radiación con una energía y una longitud de onda en función de su temperatura (i.e. Ley de Stefan-Botzmann). El sol emite radiación (mil 368 Watts/m2) concentrada en el espectro visible (0.4-0.7micrómetros) en virtud de su alta temperatura (5 mil 770°K). La superficie de la tierra recibe esta radiación solar -aproximadamente 240 W/m2 en promedio anual integrado en toda su superficie (poco más de dos focos de 100W, por metro cuadrado)- y como resultado su temperatura aumenta emitiendo a su vez radiación al espacio, que es interceptada por los gases de ‘invernadero’. Esta radiación es de onda larga o infrarroja (>4 µm), principalmente del tipo que experimentamos como calor.
En ausencia de gases de efecto invernadero, tales como el dióxido de carbono, la temperatura promedio de la superficie terrestre-que resultaría de recibir 240 W/m2 de radiación solar- sería de -18°C. ¡Los océanos estarían congelados! El dióxido de carbono y otros gases de invernadero, sin embargo, absorben esta radiación emitida por la superficie terrestre y la reemiten de regreso. De esta manera, la superficie terrestre recibe de la atmósfera más del doble de la radiación que recibe directamente del sol. Este efecto, llamado de invernadero, determina que la temperatura superficial terrestre promedio sea de 15°C.
El doblar la concentración atmosférica de dióxido de carbono con respecto a los niveles preindustriales, resultaría en un aumento promedio de 4 W/m2 en la radiación recibida por la superficie terrestre, el cual es equivalente a aumentar la radiación solar ¡en casi un 2%!
Aunque existe incertidumbre con respecto a la magnitud del calentamiento global esperado para finales del 2100, asociada principalmente con el efecto de ciertos aerosoles en las propiedades de las nubes, las estimaciones coinciden en indicar un aumento-y no una disminución-, en la temperatura superficial global.
Dependiendo de la cantidad de gases de invernadero que emitamos, es decir en última instancia, de si hacemos algo o no para reducir nuestra dependencia en los combustibles fósiles; el consenso alcanzado por los miembros del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en Inglés) en su cuarto y mas reciente reporte (2007) (http://www.ipcc.ch/) indica que: para el año 2099, la temperatura global media de la tierra podría ser entre 0.6 y 4°C más alta, relativa al promedio de 1980-1999. En el Artico las temperaturas podrían aumentar hasta 7°C para ese año. Para poner este calentamiento en contexto geológico, estudios paleoclimáticos recientes indican que las temperaturas atmosféricas globales del siglo XXI serían las más altas del último millón de años. Hay que destacar, por otro lado, que el rango de variación en la temperatura global entre una edad de hielo y un periodo cálido como el actual ha sido de ~3°C.
¿El calentamiento global es una variación natural o resultado de actividades humanas?
El primer gran estudio (Charney Report, 1979) que evaluó el efecto sobre las temperaturas del planeta del aumento en la concentración de gases invernadero, indicó un aumento resultante en la temperatura superficial de la tierra demasiado modesto para ser detectado por los registros instrumentales disponibles en aquel entonces. Actualmente, sin embargo, existe evidencia teórica y empírica que indica que el calentamiento en la temperaturas de la tierra a partir del siglo XX (~0.9°C) no puede ser explicado sin tomar en cuenta el aumento antropogénico de gases de invernadero. Este es el consenso del IPCC a este respecto: “la mayoría del aumento observado en las temperaturas globales promedio desde mediados del siglo XX es muy probable debido al aumento observado en la concentración de gases de efecto invernadero de origen humano”.
El problema es serio; como han advertido expertos desde principios de los 80s. Si los humanos no cortan la dependencia con los hidrocarburos fósiles y no lo hacen pronto, en 100 años se encontrara viviendo en un planeta fundamentalmente distinto del que habitaron sus antepasados por varios miles de años.
* University Corporation for Atmospheric Research (UCAR). Department of Geosciences.University of Massachusetts, Amherst.