Sobre la estimulación cerebral profunda y las ganas de volar de los hermanos Wright
Se tiene el mito de que los médicos escogen su carrera, por una vocación de apostolado, y otros calificativos por el estilo. La verdad es que ahora sabemos que el libre albedrío es muy limitado y que quizás lo más cercano a elegir, en estos menesteres sea el soportar el dolor de los demás y tratar de aliviarlo. (Rafael J. Salin-Pascual)
Por: Rafael J. Salin-Pascual*
Se tiene el mito de que los médicos escogen su carrera, por una vocación de apostolado, y otros calificativos por el estilo. La verdad es que ahora sabemos que el libre albedrío es muy limitado y que quizás lo más cercano a elegir, en estos menesteres sea el soportar el dolor de los demás y tratar de aliviarlo. Esto puede hacerse de muchas formas, dos son las mas populares, la indiferencia, cercana al lucro, y la otra la compasión conectada a la destreza. Esta última es asertiva y creativa, sobre todo si además se hace con curiosidad científica, es decir con humildad.
La primera vez que vi a unos pacientes con Enfermedad de Parkinson, que en el momento de colocarles los electrodos, - una agujas delgadas que se descienden con lentitud y destreza en el punto exacto - , con la herramienta que parece tomada de uno de los cuento del libro de “Las Mil y una Noches”, es decir la resonancia magnética funcional, me quedé con la impresión, que debió de haber tenido, quien vio por primera vez el avión biplano de los hermanos Wrigth, Wilbur y Orville, elevarse apenas del suelo y recorrer algunos metros. El paciente dejó de temblar, aún sin siquiera activar el estimulador, que va colocado en el pecho, como un marcapaso.
Muchos años después, el uso de la estimulación cerebral profunda o DBS (Deep Brain Stimulation) se ha ampliado, y en uno de los últimos números de la revista Nature Review of Neurosciences (Agosto 2007, número 8), se hace una revisión de las múltiples aplicaciones de este procedimiento (Translational principles of deep brain stimulation Morten L. Kringelbach, Ned Jenkinson, Sarah L.F. Owen & Tipu Z. Aziz).
En la revisión a la que hago alusión, ya se tienen procedimientos quirúrgicos más elaborados y para otras dolencias, también del sistema motor, como la disquinesia de torción, en donde hay una sobreactividad de un grupo de neuronas y/o una inhibición de las del lado opuesto (contralaterales), de modo que la persona se encuentra en un estado de torción constante que además de incomodo puede ser doloroso. Para el llamado “miembro fantasma” doloroso; en epilepsia, y para problemas psiquiátricos, principalmente depresión mayor resistente y trastorno obsesivo compulsivo. Estos dos últimos padecimientos, con una prevalencia muy por arriba de la enfermedad de Parkinson, pero que dado el sesgo y el estigma que se tienen, las personas no acuden a atenderse esas enfermedades del cerebro, producto del mal funcionamiento de sistemas bioquímicos, en donde no hay culpables, no hay víctimas, y en donde la arenga de “echarle ganas” suena tan vacía como pedir algo similar al diabético y esperar que con “las ganas” las células del páncreas produjeran nuevamente insulina.
Si en 1899, los hermanos Wright alzaron el vuelo unos minutos y pocas yardas, para 1911 cruzaron, de costa a costa, los Estados Unidos de Norte América, con 70 aterrizajes cercanos al derrumbamiento y con una reposición de las piezas del avión de casi el 100 por ciento.
Lo mismo ha ocurrido con la estimulación cerebral profunda, que incursiona en terrenos ya de la obesidad mórbida y de dolor intratable. Las bases científicas de este procedimiento concurren con el concepto que se tiene en la actualidad, de que el funcionamiento del sistema nervioso, se orienta más hacia circuitos neuronales, que algunos ya denominan “Conectomas”. Una serie de relevos que se dan entre neuronas, que funcionan con sinapsis (sitios de unión entre las neuronas), que inhiben o aumentan la efectividad de tal o cual información. En el caso concreto de la enfermedad de Parkinson, una parte del circuito neuronal que va de la sustancia negra (Nigra) a los ganglios basales (Estriado), está totalmente destruido, esa es en sí la causa de la enfermedad. Esta asa del sistema que se le llama nigro-estiatal (permítanme hacer el símil de los viejos autobuses de la Capital, que viajaban de Tacuba a la Villa por ejemplo); tiene una función de freno sobre un temblor de base que todos tenemos. Al faltar el freno, no solo se tiembla, sino que los músculos se tensan y se observan dificultades en la expresión facial (los clínicos de la Francia, a esto le llamaban “Cara de jugador de cartas”).
El electro colocado en una zona clave o target (blanco quirúrgico), y ajustando las variables de corriente, frecuencia e intensidad, se puede lograr que se simule, “el cableado lesionado”. Alguno de mis alumnos comentó que este procedimiento le recordaba lo que hacían en el puesto de jugos de la esquina, “se cuelgan con un Diablito ¿no?” No es tan exacto, pero tampoco está lejos de la descripción. Además, a la larga, aunque ahora esta tecnología es cara, si se arrastra un poco el lápiz y una calculadora, y se suman los medicamentos y demás recursos, se ha visto cierta ventaja.
El conocimiento científico de las vías nerviosas, la información que llevan, los sistemas de neurotransmisión que se encuentran afectados, y los mecanismos de compensación, todo eso ha sido el preludio de lo que ya viene, prótesis, chips, o procesadores del tejido nervioso. Mientras la genética nos alcanza, y se pueden modificar los genes de las neuronas cercanas al sitio de las lesiones, o desarrollar tecnología de activación de “células madre”, esta es una tecnología de la que vamos a oír mucho. En México, los pioneros de este tipo de neurocirugía están en el Hospital de General de México, en el departamento de neurocirugía funcional.
En nuestro país, tenemos el sesgo impuesto por “el canal donde te estrellas”, nos acordamos del futbolista, de la actriz sinusoidal, del escándalo del “copelas o cuello”, pero médicos creativos, apasionados de su labor, están cerca de nosotros; de verdad que al verlos, al saber de su honestidad, modestia, y entrega, sí me dan ganas de volar con los Hermanos Wright o los Hermanos Velasco, Jiménez, Carillo y otros muchos más excelentes investigadores, pero sobre todo de los médicos que siguen ubicados en la compasión conectada a la destreza.
*Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica. Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México.
solicito apoyo a la comunidad científica mexicana a desarrollar medios de comunicacipon libre.
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apoyo
ESPECIE EN EXTINCION
POR FAVOR DEN MÀS INFORMACIÒN SOBRE LA INTERVENCIÒN
solicito información
RESPUESTA ACERCA DEL TRATAMIENTO
http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=2127
Impresionante
Son realmente impresionantes e importantes las nuevas aportaciones científicas, y es deprimente como la televisión (uno de los mejores medios de comunicación) no sea utilizada para promover el conocimiento científico, así como mencionar los nuevos descubrimientos en él y se centre más en los escándalos de cantantes, artistas, etc..
Por favor, quien lea esto, promueva la lectura.