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Del desarrollo de la ciencia desde sus raíces culturales

Viendo como se aplica la barredora de conciencias por muchos medios, así el cómo la educación se ha convertido no en un “potenciador” humano sino en un molde de fábrica en la tendencia “moderna”, dedico esta opinión a todas las formas de cultura que le dan color a nuestro mundo. La ciencia incluida en este molde, es usada como herramienta de la industria que pretende vender más a los que ya poco les queda. El pensamiento libre, debe tomar su dignidad de libertad y reclamarla así, educar y crear conciencia de la “necesidad de la conciencia”. Se ven venir tiempos en que la enajenación se fortalecerá e incluirá a muchas de las culturas que hasta ahora estaban alejadas de estos cambios, la discriminación de sus formas generará la homogeneidad que “se necesita” para el control y el “éxito económico”...

Por: Abraham Zepeda Moreno*

Viendo como se aplica la barredora de conciencias por muchos medios, así el cómo la educación se ha convertido no en un “potenciador” humano sino en un molde de fábrica en la tendencia “moderna”, dedico esta opinión a todas las formas de cultura que le dan color a nuestro mundo. La ciencia incluida en este molde, es usada como herramienta de la industria que pretende vender más a los que ya poco les queda. El pensamiento libre, debe tomar su dignidad de libertad y reclamarla así, educar y crear conciencia de la “necesidad de la conciencia”. Se ven venir tiempos en que la enajenación se fortalecerá e incluirá a muchas de las culturas que hasta ahora estaban alejadas de estos cambios, la discriminación de sus formas generará la homogeneidad que “se necesita” para el control y el “éxito económico”, cosa fácilmente visible en países “desarrollados” como se llaman a sí mismos, porque una población homogénea es menos costosa.

La ciencia es definida en la cultura occidental como el conocimiento sistemático elaborado mediante observaciones y técnicas para la organización y adquisición de conocimiento sobre la estructura y función de un conjunto de hechos objetivos y accesibles a varios observadores además de estar basada en un criterio de verdad y una correlación permanente.

El desarrollo de lo que conocemos como ciencia es resultado de una necesidad humana de dar explicación y solución a conceptos desconocidos, conceptos desconocidos que provienen de la conciencia de algún fenómeno que luego es planteado como problema y por lo tanto cualquier problema a resolver, que es abordado, generará conocimiento.

Sin embargo, en la opinión de un servidor, el concepto de “ciencia” debería limitarse a ser considerado como tal, sólo como lo señalo: “un concepto” para dejar de lado un gran misticismo que la palabra trae consigo, porque ciencia entonces significa que todo lo que no esté sistematizado y ordenado o en concordancia quedaría fuera. Para ejemplificar esto me remonto al las culturas mesoamericanas antes del choque cultural con occidente, cuando sus conocimientos se originaron de creencias y pragmatismos basados en necesidades humanas, lo que sugiere que para los mesoamericanos el conocimiento “puro” era considerado irrelevante y árido, cosa que contrasta con la ciencia occidental que plantea que la ciencia debe ser basada en criterios de verdad (idealmente), esto último dejaría fuera gran parte del conocimiento y el efecto generado por las creencias, lo que significaría que la “ciencia” no existía como tal en la Mesoamérica precolombina.

El desarrollo del “conocimiento” desde una “visión” propia contempla una infinidad de “concepciones” que se ajustan a cada vivencia individual y a cada vivencia cultural. El desarrollo humano depende de los conceptos “alrededor” y “yo”. Sin embargo la influencia externa a una cultura produce que las concepciones cambien y los conceptos adquieran nuevas formas. Por ejemplo, el calendario Olmeca heredado a Mesoamérica y luego a la cultura occidental, produjo la adaptación de medición temporal diferente a la que se conocía por los occidentales.

En el hoy, el occidentalismo esta fundamentado en la exclusión y el consumismo, que produce una “inanición” cultural en pueblos que están en contacto con ella y que al final terminan y terminarán por adoptar y depender de él, suprimiendo sus conocimientos como “no verdaderos” y adquiriendo otros como “verdaderos”.

Por lo anterior, en mi opinión, para evitar la disolución de las culturas y el conocimiento de ellas, los pueblos deben tomar conciencia de las características de otras formas culturales y de las propias, de esta manera la conciencia del “si mismo” proveerá de “identidad” pero no debe llegar al “nacionalismo”. Como consecuencia, cada pueblo sería capaz de distinguir que persigue cada característica de otra cultura y cuando se trate de la supresión del “si mismo” esta característica podría ser ignorada y/o rechazada. Al fomentar la identidad cultural, al conservar los conceptos y las concepciones diferentes, se incuba el desarrollo y producción de lo que llamamos “conocimiento” independientemente de los métodos y criterios de verdad. La solución de problemas propios creará las condiciones para que el individuo modifique su entorno y al mismo tiempo cree “conocimiento” desde su “identidad” cultural. No se puede desarrollar la “ciencia” en un pueblo o individuo sin identidad cultural, pues la “ciencia” es el resultado de la cultura.

La imposición cultural, el consumismo, el arte, etcétera, de origen occidental, a base de prejuicios, han excluido y logrado dar la “imagen” de que todas las otras culturas son formas de vida “primitivas” e “inadaptadas” concibiendo los medios para que esto sea absorbido y aceptado por muchas de estas formas culturales.

El fomento a la producción de “conocimiento” en formas culturales diferentes a la occidental, debe ser el fomento del su propia forma cultural y la convivencia con otras, no la imposición, pero esto es un proceso natural de transmisión, adaptación, muerte, ajuste, cambio, descubrimientos, aplicaciones, olvido, etcétera.

En resumen, el acopio de conocimiento (lo que nosotros conocemos como ciencia), debe estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la “ciencia”, y el fomento de la cultura propia, respetando las otras formas, creará el verdadero desarrollo.

Obviamente todo esto que aquí escribo no es nuevo, pero servirá como recordatorio. Espero recordar que hay que crearnos la conciencia de que el enajenamiento es solo para el beneficio de lo que algunos han llamado “la nueva conquista”.

zepeda_ma@prodigy.net.mx


*Estudiante de doctorado, Heidelberg Alemania.

 


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