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En pro de la mujer y la ciencia

En la actualidad ya no es raro que haya mujeres científicas, pero falta mucho que hacer en materia de liderazgo. Según el Anuario Estadístico de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, durante la década de 1990 el porcentaje de mujeres estudiando matemáticas pasó de 17.3 a 32.9, ingeniería de 15.7 a 23.6, biología de 20.8 a 49.7, y química de 42.6 a 52.3. Pero, ¿cuántas de ellas dirigen facultades, centros o institutos de investigación científica?

Por: Laura Vargas Parada*

En la actualidad ya no es raro que haya mujeres científicas, pero falta mucho que hacer en materia de liderazgo. Según el Anuario Estadístico de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, durante la década de 1990 el porcentaje de mujeres estudiando matemáticas pasó de 17.3 a 32.9, ingeniería de 15.7 a 23.6, biología de 20.8 a 49.7, y química de 42.6 a 52.3. Pero, ¿cuántas de ellas dirigen facultades, centros o institutos de investigación científica? ¿Cuántas son rectoras? ¿Cuántas presidentas de sociedades científicas o secretarias de Estado? Muy pocas.

A medida que el puesto es de mayor poder o responsabilidad, el número de mujeres va disminuyendo.1 Frente a 500 hombres que han sido galardonados con el Premio Nobel en Química, Física o Fisiología/Medicina, sólo 12 mujeres lo han recibido (datos hasta 2006).2 En general, el trabajo de las mujeres recibe menos fondos y becas, y no son evaluadas al mismo nivel ni reciben una remuneración equivalente a la de sus pares masculinos. Un estudio patrocinado por la Comisión Europea sobre el papel de las mujeres en la ciencia, en 2003, concluyó básicamente lo mismo.3

Es claro que para poder dedicarse a la ciencia es fundamental el acceso a la educación. Y no fue sino hasta finales del siglo XIX —y en muchos lugares hasta bien entrado el XX— que las mujeres ganaron el derecho de estudiar en las universidades. Antes de esa época, hubo inventoras y científicas, pero sus casos fueron excepcionales: su aprendizaje vino de la posibilidad de contar con buenas bibliotecas familiares y el acceso a tutores particulares. Otras veces fue al convertirse en ayudantes de científicos prominentes que las mujeres pudieron tener acceso al conocimiento y a la ciencia.

Sin embargo, a pesar de todas las dificultades, la curiosidad, el ingenio y la tenacidad siempre han estado presentes. Es más grave la especie de olvido colectivo a la contri- bución que las mujeres han hecho a la ciencia y a la invención. Esto no puede ser más cierto respecto a las científicas e inventoras mexicanas. ¿Quién reconoce nombres como Helia Bravo Hollis, María Elena Caso, Luz María del Castillo, María Victoria de la Cruz, Isaura Meza, Victoria Chagoya, Mayra de la Torre, Socorro Flores González, Evangelina Villegas, Laura Mendoza Villaseñor, Esther Orozco?

Con todo, la presencia de las científicas e inventoras en México se hace cada vez más patente. Entre 2000 y 2005, en México se otorgaron sólo 42 patentes a mujeres y 671 a hombres, de acuerdo con los datos presentados por el Instituto Nacional de las Mujeres.4 En 2006, la Red Global de Mujeres Inventoras e Innovadoras (GWIIN por sus siglas en inglés) comenzó a otorgar un reconocimiento local a las científicas e inventoras mexicanas.

Sesenta y un mujeres participaron, y 24 de ellas recibieron diversos premios. Gracias al estímulo del premio, en sólo un año se presentó 50 por ciento más de inventos hechos por mexicanas que los registrados en los cinco precedentes. Para 2007 se registraron 117 inventos y se premiaron 33 trabajos. En septiembre de 2008 se darán a conocer los nombres de las ganadoras del Premio a las Mujeres Mexicanas Innovadoras e Inventoras de este año.

Por su parte, la presencia de muje- res pertenecientes a la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) también va en aumento. En 2007, una quinta parte de los miembros eran del sexo femenino. Esto puede parecer poco. Sin embargo, en academias científicas como las de Italia, Dinamarca o Alemania, su número no sobrepasa 5 por ciento, mientras que en Gran Bretaña y Finlandia es tan sólo de 6 por ciento.5 Además, en mayo de este año asumió la presidencia de la AMC la doctora Rosaura Ruiz, bióloga de profesión y primera mujer en desempeñar este cargo. También es, desde 2004, secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM.

Nuevas iniciativas se suman en apoyo a la mujer. El pasado 6 de marzo, cuarenta investigadoras que han sido galardonadas con el Premio L’Oreál-UNESCO en los últimos 10 años firmaron la carta: En pro de la mujer y la ciencia. Con ello se busca promover y respaldar la presencia de la mujer en el campo de la ciencia. Este tipo de iniciativas, junto con la de GWIIN y otras más, permiten impulsar y reconocer la creatividad, inventiva y espíritu innovador de las mujeres en diferentes ámbitos. De esta forma, resulta fundamental dar a conocer y reconocer las aportaciones y los logros que han hecho las científicas e inventoras mexicanas. Aún falta mucho por hacer pero es claro que el primer paso se ha dado.

 

 

1 Modificado de: Laura Vargas-Parada y Julia Tagüeña (2008) Científicas e inventoras. Enviado para publicación.

2 Female Nobel Prize Laureates. Wikipedia http://en.wikipedia.org/ wiki/Female_Nobel_Prize_laureates (revisado 09-06-08)

3 European Commission (2003) Women and science: statistics and indicators. http://ec.europa.eu/research/science-society/pdf/she_fi gures_2003. pdf (revisado 09-06-08).

4 http://www.inmujeres.gob.mx/crpcs/boletines/2006/20060524.pdf

5 Ver http://www.comunicacion.amc.edu.mx/comunicados/

 

*Coordinación de Investigación de la Facultad de Medicina. Universidad Nacional Autónoma de México

 

 

 


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