La Universidad de la Singularidad
El pasado verano tuve la oportunidad de ser parte del primer programa para graduados en la Universidad de la Singularidad (Singularity University, www.singularityu.org), con cede en el Centro de Investigaciones del NASA Ames, en el corazón del Silicon Valley, en California, USA. Una experiencia exorbitante de conocimientos y gente interesante. Esta universidad con el objetivo de “juntar, educar e inspirar a un grupo de futuros líderes mostrándoles el desarrollo de las tecnologías que avanzan exponencialmente para enfrentar los más grandes desafíos de la humanidad”, realmente consiguió reafirmar mi visión del futuro: dinámico y lleno de sorpresas.
Por: Jovan David Rebolledo-Méndez*
El pasado verano tuve la oportunidad de ser parte del primer programa para graduados en la Universidad de la Singularidad (Singularity University, www.singularityu.org), con cede en el Centro de Investigaciones del NASA Ames, en el corazón del Silicon Valley, en California, USA. Una experiencia exorbitante de conocimientos y gente interesante.
Esta universidad con el objetivo de “juntar, educar e inspirar a un grupo de futuros líderes mostrándoles el desarrollo de las tecnologías que avanzan exponencialmente para enfrentar los más grandes desafíos de la humanidad”, realmente consiguió reafirmar mi visión del futuro: dinámico y lleno de sorpresas. Estuvo formado por alumnos, staff, y catedráticos de diferentes áreas como robótica, inteligencia artificial (IA), bioinformática, el espacio, biotecnologías, futuros, leyes, finanzas y empresarial, redes, nanotecnología, medicina y aumento humano, energía y sistemas ecológicos. Cada una de estas personas con una trayectorias sobresalientes, algunos creadores de empresas internacionales, otros investigadores reconocido mundialmente, o creadores de ciencias que han revolucionado el mundo de la tecnología.
Fue una serie de días fuertemente estimulantes mentalmente, donde la competitividad daba rienda suelta el poder de la mente y arrojaba como resultado un conjunto de experiencias que permiten describir el futuro de una forma casi reveladora.
El verano comenzó con varias tradiciones, una de ellas muy significativa: el saber más información de los genes de uno. Gracias a una empresa llamada 23andme, los alumnos y catedráticos enviamos una muestra para que nos pudieran leer los genes de sendos ADNs. Ésta es una técnica que tendrá mucha popularidad muy pronto, porque no sólo te permite saber de que parte del mundo son los genes, pero también sirve para prevenir enfermedades, lo cual está alineado con el nuevo tipo de medicina clínica preventiva, que minimizará costos innecesarios de tratamientos simplemente sabiendo con anterioridad los posibles riesgos.
El curso estuvo divido en tres secciones, o “fases”. La primera fue la más intensa y demandante de energía: seis días a la semana, desde la mañana hasta la noche de cátedras y cursos de las diferentes áreas, dadas por renombrados personajes como Vin Cerf (el creador de Internet) quien habló del nuevo protocolo TCP; Ray Kurzweil, quien enfatizó sobre los posibles escenarios debido al desarrolo exponencial; el astronauta Dan Berry, quien nos mostró la importancia de hacer intentos fallidos en la ciencia; Merkly, cuya cátedra sobre nanotecnologías penetró en nuestras mentes; MetCalfe, con su visión de Enernet; David Rose, mostrándonos su fascinante destreza para hacer presentaciones de negocios; Scott Summit, quien nos iluminó con las futuras tecnologías de impresión en 3D; Hessel, quién compartió su interés y expertencia sobre biología sintética; el galardonado con el premio Nobel, doctor Worden, quién nos compartió su visión del espacio y el universo, imagines que están aún en mi mente muy claras.
La segunda fase estuvo marcada por visitas a empresas e instituciones alrededor de este Valle del Silicón. Entrando literalmente hasta la cocina a lugares como SETI, donde nos compartieron el entusiasmo por la búsqueda de señales extraterrestres; o poder mover un átomo en el Centro de Investigaciones Almaden en IBM; o ver las tecnologías de Affymetrix, o jugar con robots cirerúrgicos en Intuitive Surgical; o ver la supercomputadora Plelades de la NASA, y algunos de sus resultados y simulaciones en aplastar toneladas de datos.
La tercera fase de este verano fue la parte práctica, donde las habilidades de cada uno de los miembros de los diferentes equipos se combinó con la visión reafirmada del futuro en la tecnología, y esto a su vez aplicándolo a resolver algún gran reto que tiene la humanidad. Fueron cuatro proyectos finales. Uno relacionado con el transporte y para hacerlo más eficaz. Otro en como construir casas de una manera mucho más barata. El otro fue relacionado con equipo de emergencia en situaciones de riesgo. Y uno más que ideó una forma de crear un AppleStore para los países en desarrollo, basado en tecnología SMS. Todas estos proyectos están siendo financiados por inversionistas.
Sin duda alguna, nueve semanas fascinantes en donde el conocimiento de la tecnología, de cómo crearla para moldear el futuro, teniendo contacto con personas de diferentes áreas, y todas ellas compartiendo su amor y entrega a la ciencia, o al crear nuevas empresas, todo eso me ha dejado un sello que lo llevaré por toda la vida, una marca de la Universidad de la Singularidad.
*Doctor en Ingeniería y Ciencias de la Computación