Personal tools
Navigation
 
Document Actions

Ventajas de la dependencia tecnológica en el siglo XXI

En la historia no hay causas únicas que expliquen el cambio histórico como tampoco actores sociales aislados por sí solos pueden dar cuenta de los cambios. La historia es heterogénea y colectiva. Por ello, para ilustrar mi planteamiento con respecto a la historia reciente de la dependencia tecnológica de México, presento tres casos que la engloban espacio-temporalmente.

Por: Miguel Angel Avilés*

En la historia no hay causas únicas que expliquen el cambio histórico como tampoco actores sociales aislados por sí solos pueden dar cuenta de los cambios. La historia es heterogénea y colectiva. Por ello, para ilustrar mi planteamiento con respecto a la historia reciente de la dependencia tecnológica de México, presento tres casos que la engloban espacio-temporalmente. El primero son nuestros prejuicios con respecto a nosotros mismos como mexicanos. El segundo son las formas como los actores sociales entienden y dan significado a la ciencia y a la tecnología. En otras palabras, las formas de ver y de pensar la tecno-ciencia. El tercer caso son las fuentes y los actores que crean, impulsan y propician el desarrollo tecno-científico.

Los caballos de vapor cabalgan en México

Hace más de 100 años, a partir de 1790, emergió la tecnología de la energía del vapor de agua aplicada en el diseño de máquinas para producir trabajo mecánico útil. Durante el siglo XIX, la fuerza del vapor fue el motor –y lo sigue siendo para las turbinas hidroeléctricas– de diversas máquinas termodinámicas para transportes, construcción de herramientas, procesos metalúrgicos e industriales. La energía del vapor se convirtió en la fuente energética que orientó los procesos de modernización e industrialización de las sociedades mundiales en mayor o en menor grado. Posteriormente, los motores de combustión interna, la electricidad y la energía nuclear, entre otras fuerzas motrices, continuaron con el proceso de tecnificación de las economías con más invenciones e innovaciones, más máquinas y con más formas para la explotación humana de la naturaleza.

Máquinas, fabricación de metales, aleaciones y herramientas consolidaron la expansión de la capacidad productiva mediante la mecanización y la automatización de la organización masiva de infraestructuras tecno-industriales y en consecuencia transformaron la manufactura de productos de consumo, el orden laboral –con divisiones socio-técnicas-, y en general, modificaron la vida de los seres humanos en lo cultural, económico y lo político.

México, en su historia tecno-científica, se incorpora a la economía mundial orientada por la industrialización, principalmente en la segunda mitad del siglo XIX y con particular énfasis durante nuestra controvertida etapa llamada “Porfiriato”. Durante el periodo de 1870 a 1910, sucedieron en México cambios de organización institucional y de infraestructura tecno-científica impulsados por políticas de inversión extranjera, promoción de industrias, modificación de leyes de patentes, estructuración financiera y bancaria, entre otros. En este contexto llegaron a México los perfeccionados motores de vapor y sus calderas avanzadas –pues ya se conocían en la Nueva España desde 1790- para revolucionar las maquinarias y técnicas industriales.

A pesar de ser el vapor el modelo energético del momento, en México pocas empresas lo utilizaban a partir de 1860. Por otra parte, nuestro país desarrolló escasas invenciones e innovaciones en tecnología de vapor durante el periodo en cuestión que tuvieron un limitado alcance en la reducción de los costos de las importaciones tecnológicas. Hasta ahora, sólo se conoce el caso de una empresa mexicana que copió modelos convencionales de motores y calderas de vapor y que los fabricó en escala industrial, además de producir herramientas y hacer fundición de metales para los componentes de las maquinarias que diseñaba. Se trata de la Fundición de Sinaloa, empresa que estuvo ubicada en el Puerto de Mazatlán a partir de 1862. La fundición evolucionó con varios nombres comerciales –Fundición de Mazatlán, Loubet y Compañía, Compañía Nacional de Construcciones Mecánicas - producto de sucesivas y variadas asociaciones, fusión entre dos fundidoras locales, cambios de inversionistas, adquisición de terrenos y expansión de maquinarias productivas. Durante la evolución de esta empresa, de 1862 a 1907, sus socios aportaron el capital, los conocimientos tecno-científicos, de administración y comerciales, aseguraron trabajadores técnicamente calificados, además de mantener los contactos políticos necesarios. Durante varias décadas, la Fundición de Sinaloa produjo, reparó y mantuvo maquinarias destinadas a empresas mineras, azucareras, textiles, de transportes marítimos y otras actividades productivas localizadas en los estados de Sinaloa, Sonora y de Baja California Sur. De 1891 a 1906, mediante un contrato celebrado con el gobierno mexicano, la empresa fabricó motores y calderas para las embarcaciones de la Marina mexicana, además de instalar un astillero para la reparación de buques. El beneficio que la Fundición de Sinaloa obtuvo de parte del gobierno fue la exención de pago de tarifas de importación en ciertos materiales y productos necesarios para la producción de maquinarias, además del recibir el derecho de pago por cada caballo de vapor que produjera.

A pesar del valor estratégico que esta empresa significaba para el país, la combinación de varios factores contribuyó a su terminación. Paralelamente, la electricidad y los motores de combustión interna fueron desplazando a la tecnología del vapor y en México surgieron las disyuntivas de continuar con vapor o adoptar la energía del petróleo y de la electricidad. El gobierno redujo los términos de sus contratos con la fundición, removió las exenciones de impuestos y además no ofreció ningún estimulo financiero dejándola a su propia suerte. México atravesaba entonces la crisis mundial de la reducción de los precios de la plata que afectaba nuestra economía, el encarecimiento de materias primas como el carbón, coque y acero, además de que la mayoría de las empresas instaladas en el país preferían seguir comprando maquinarias y motores de vapor del extranjero, sobre todo de los Estados Unidos, como sucedía en Monterrey, Chihuahua, Coahuila y Durango. Por otra parte, la insuficiencia de transportes elevó los costos de producción y limitó la distribución nacional, entre otras razones. En suma, este caso ilustra varios aspectos que pueden ayudar a explicar porqué México en el siglo XXI sigue siendo un país tecnológicamente dependiente o importador de la tecno-ciencia inventada, innovada y patentada en el exterior. Pero al mismo tiempo, estos cambios y sus efectos durante el siglo XX abren oportunidades para desarrollar tecnologías propias, ajustadas a las necesidades del país y en función de los nuevos retos globales que plantea el desarrollo sustentable entre las actividades productivas y la naturaleza.

Historias de prejuicios

La historia de los ferrocarriles, carreteras y medios de comunicación, de las máquinas de vapor, de la industria eléctrica, de los telégrafos, teléfonos y correos, de los procesos textiles e industriales en general, durante el siglo XIX, en algunos casos como la minería y los textiles a partir de 1820 y de la energía del vapor y la electricidad a finales del mismo siglo XIX, puede ser analizados desde dos perspectivas. La primera concibe una etapa para el establecimiento y crecimiento de numerosas compañías de capital extranjero – en su gran mayoría, no obstante empresarios mexicanos también participan en esta etapa- que progresivamente monopolizaron el incipiente mercado nacional transfiriendo a la par de sus inversiones nuevas máquinas, técnicas y conocimientos tecno-científicos. La segunda perspectiva enfoca la participación y progresivo control de la industria por parte del Estado mexicano como son los casos de los ferrocarriles, el petróleo y la electricidad.

A pesar de la existencia de archivos en México creados por las oficinas encargadas de coordinar, reglamentar y supervisar las operaciones de las empresas extranjeras y nacionales – por ejemplo, Fomento, Industrias Nuevas, que se encuentra en el Archivo General de la Nación- en la mayoría de los casos no es posible estudiar a partir de la información que dichos archivos proporciona el funcionamiento interno de las industrias. Más aún, sabemos muy poco del peso que ésta infraestructura tuvo para que se aceleraran los procesos industriales y comerciales; quiénes fueron los constructores y responsables de estas obras, cómo recuperaron o no sus inversiones, quiénes fueron los trabajadores que participaron en la construcción de obras públicas, sus orígenes y las relaciones laborales entre ellos.

Las perspectivas antes mencionadas, por una parte, de expansión extranjera en el país promovida por el Estado –atraer capitales, tecnologías y trabajadores para la industrialización-, y por la otra, de re-absorción y control por parte del mismo Estado, crearon una sinergia social muy peculiar. Mientras más empresas extranjeras y nacionales se abrían en el país, más trabajadores capacitados y técnicos se requerían. En principio, esta demanda de técnicos, mecánicos y de trabajadores calificados fue atendida mediante la contratación de técnicos extranjeros. La mayoría de las veces, estos técnicos llegaban desde sus países de origen junto con las maquinarias y técnicas para iniciar las operaciones, mantenerlas en funcionamiento y repararlas. Paulatinamente, fueron creándose en el país las instituciones y los medios para la educación, formación y capacitación de técnicos, mecánicos e ingenieros locales calificados para su incorporación en la industrialización, en las obras públicas y en la construcción de la infraestructura tecno-científica nacional. Sin embargo, el gobierno mexicano y los empresarios mismos -mexicanos o extranjeros del momento- preferían la contratación de técnicos e ingenieros extranjeros. Cuando los técnicos, mecánicos e ingenieros mexicanos trabajaron junto con sus colegas extranjeros, estos últimos recibieron mejores salarios. El consenso general dictaba que los ingenieros y técnicos mexicanos no poseían ni la experiencia, ni los conocimientos suficientes, ni el capital –a veces- para fungir como contratistas del gobierno y desarrollar obras de infraestructura clave, como fue el caso de las obras del Gran Canal del Desagüe y la electrificación y remodelación del Puerto de Veracruz, entre otras.

Sin embargo, al mismo tiempo el Estado no podía prescindir de los técnicos e ingenieros formados en México, requería de sus habilidades y conocimientos para supervisar a las empresas extranjeras, para efectuar dictámenes, para ejecutar obras y para asesorar al gobierno. La política del estado en materia de inversión extranjera estaba en conflicto directo con la política educativa nacional para formar técnicos. Más enfocada en el despegue económico que en el desarrollo de tecnología nacional, la política económica orientó la transferencia tecno-científica bajo el argumento del atraso mexicano en tecnologías y maquinarias. Las mismas autoridades que ensalzaban a la técnica y a la ciencia como los vehículos del progreso económico y de la modernización del país, truncaron la incorporación de los técnicos nacionales en los sectores industriales y actividades productivas. La movilidad laboral de técnicos e ingenieros fue canalizada en el gobierno –en la mayoría de los casos- y en menor escala en la industria. Un ejemplo de esta compleja paradoja son las obras públicas.

El gobierno porfiriano, después de 15 años de fallidos intentos para emprender las obras de modernización de la infraestructura portuaria y de su electrificación en Veracruz, en la cual participaron contratistas norteamericanos, franceses y mexicanos, juzgando la imperiosa necesidad de consolidar este proyecto contrató a la firma británica S. Pearson & Son’s quien trabajó entre 1895 a 1903. Irónicamente, el contratista inglés completó la obra siguiendo el diseño proyectado por los ingenieros mexicanos. Para entonces, la participación de los contratistas mexicanos en obras públicas se restringía en lo financiero más no en la experiencia técnica. La construcción como industria y negocio, asume que el cliente, en este caso el gobierno mexicano, requiere inevitablemente en la mayoría de los casos de financiamiento a largo plazo. Los contratistas mexicanos carecían de la experiencia para realizar los contratos más no de las habilidades técnicas para diseñar y llevar a cabo ambiciosos proyectos de obra pública. En todo caso, en cualquier nivel del gobierno, los mexicanos responsables de tomar las decisiones relevantes, en este caso José Yves Limantour, Ministro de Hacienda, estaban convencidos de que podrían lograr “el progreso de la civilización moderna solamente con la ayuda de la superioridad del contratista de grandes obras públicas, una profesión que desafortunadamente es totalmente desconocida en nuestro país” (L. Esparza, 1902). Sin embargo, el favoritismo de las elites porfirianas por los técnicos extranjeros no explica del todo el prejuicio en cuestión. Si bien la política económica de industrialización del Porfiriato abrió espacios educativos para diversas carreras y estudios técnicos, como ingeniero mecánico, ingeniero electricista, e ingeniero industrial, dichas carreras no despertaron el interés social esperado pues contaron con escasos estudiantes y menos aún con suficientes alumnos graduados (Ramos Lara & Rodríguez Benítez, 2007: 11). La industrialización del país fue regionalmente heterogénea como así lo fue la respuesta de los gobiernos estatales para crear centros educativos técnicos y estructurar el contenido curricular de los mismos. En suma, el conflicto creado por las políticas gubernamentales se extiende a la sociedad. Prejuicios del estado y de la sociedad sobre la utilidad pública de los técnicos e ingenieros mexicanos son actores que se suman a la dependencia de tecno-ciencia extranjera. Pero la oportunidad para romper con esta dependencia no vino como se esperaba.

Las diferentes caras del progreso

El impacto ideológico que las imágenes del progreso creo en las ciudades mexicanas para el proyecto porfiriano de modernización está ampliamente documentado. Por ejemplo, la organización de los espacios públicos –parques, alamedas, plazas- combinando monumentos, alumbrado público, avenidas, edificios y fraccionamientos residenciales, buscaba proyectar al país como una entidad centralizada, ordenada política y urbanamente. Esta representación no sólo intentaba promover la inversión extranjera, sino que también expresaba un proyecto de orden, en el que las divisiones urbano-espaciales correspondían con las sociales. Por consiguiente, la modernización se debía extender a las costumbres de las clases populares. En este orden socio-cultural, la presencia material de un ferrocarril, la quintaesencia del avance tecnológico, no significaba lo mismo para las elites políticas, empresariales e intelectuales que para la masa de mal vestidos y mal acicalados ciudadanos mexicanos. Los artefactos tecno-científicos son generalmente entendidos como máquinas, técnicas, o aplicaciones generadas del conocimiento científico. En esta lógica, las máquinas, por ejemplo, constituían para el Estado progreso, industria, comercio y civilización. Para los empresarios, máquinas y técnicas productivas significaban competitividad de mercado y retorno de inversiones y utilidades. Pero para la gran mayoría del pueblo las máquinas fueron desempleo, explotación, más desigualdad, y paradójicamente, más atraso pues la tecnificación del país y sus artefactos que en teoría mejoran la calidad de vida fueron y ha sido muy dispar.

Para los técnicos y cientificos mexicanos los artefactos tecnológicos extranjeros fueron motivo de diversas dinámicas cognitivas y de debates que establecieron jerarquías entre lo que se denomina ciencia básica y ciencia aplicada. Durante el Porfiriato, las comunidades científicas – y la política de fomento de las autoridades en turno- privilegiaron la importancia del conocimiento científico por encima de la invención y la innovación tecnológica. Si bien hubo patentes de invenciones o innovaciones registradas por mexicanos –como ya se mencionó- con muy pocas excepciones existieron trabajos interdisciplinarios científico-técnicos. Las comunidades de científicos por su parte se profesionalizaron socialmente como los investigadores-generadores de conocimiento mientras que a los técnicos se les caracterizó como los “científicos frustrados”, quedando en el papel de constructores o reparadores de maquinarias y aplicando el conocimiento científico que ellos no produjeron a sus campos de estudio y profesiones. Esta división de campos profesionales se generó dentro del marco del Porfiriato y continúa en México hasta la actualidad. El lector puede deducir los efectos.

Actualmente, dentro de los estudios sociales de la ciencia y de la tecnología, se ha establecido que históricamente, con énfasis durante el siglo XIX, la investigación científica siempre ha necesitado de máquinas y equipos que implican conocimiento técnico. Por su parte, la tecnología no solo se nutre de aplicaciones de ciencia básica, como la termodinámica, para desarrollar motores de vapor y de combustión interna, sino de saberes técnicos en diseño e invención de máquinas y sistemas técnicos cuya evolución es paralela a la de la generación de saberes cientificos. Así, la tecno-ciencia presenta dos campos de saberes unificados bajo una misma faceta del quehacer humano.

Las fuentes y los actores que crean, impulsan y propician el desarrollo tecno-científico

La tecno-ciencia es socialmente construida y sus actores son diversos y heterogéneos. El contexto específico de México abre puertas de manera parcial, gradual o completa a ciertas tecnologías mientras que a otras las restringe, limita o anula. Aquí entran en acción la geografía, los recursos naturales y todos los grupos sociales, sea que se encuentren directamente involucrados en las actividades tecno-científicas de generación de conocimientos o sea que se encuentren indirectamente involucrados como usuarios, consumidores, legisladores, proveedores de recursos, etcétera. Retomando el ejemplo de los ferrocarriles, mecánicos y técnicos mexicanos adaptaron a las calderas de las locomotoras inglesas dispositivos para que estas pudieran trabajar con carbón vegetal en lugar de carbón mineral que servía como el combustible para el cual fueron diseñadas. Otras innovaciones fueron realizadas por maquinistas y técnicos mexicanos a tecnologías extranjeras, como el mejoramiento de maquinarias extranjeras para las industrias cerveceras o de fundición de acero. Maquinistas y técnicos son indudablemente actores históricos y sin embargo poco crédito y atención han recibido.

El financiamiento para la tecno-ciencia, desde el Porfiriato, se originó por las empresas extranjeras que transferían capital, trabajadores, tecnología y maquinarias, de los empresarios mexicanos que importaban tecnologías, y con raras excepciones, llegó de las contadas empresas que produjeron sus propias máquinas y herramientas reproduciendo y copiando a las extranjeras. El Estado no financió ninguna aplicación tecnológica ni tampoco impulsó como ya se dijo la invención o la innovación tecnológica a nivel nacional. Irónicamente, desde entonces, se ha puesto toda la carga del desarrollo tecno-científico en manos del Estado reduciendo así el número de los actores involucrados en esta tarea. Esta tendencia ha generado una constante dependencia del exterior, como lo señalan académicos e investigadores, en la que se encuentra la tecno-ciencia en México. Resulta entonces impractico que se siga insistiendo en la participación del Estado como el principal actor para el desarrollo tecno-científico del país cuando la tendencia histórica del Porfiriato se repite en la administración del Presidente Felipe Calderón. El dinero para la investigación y desarrollo tecno-científico nacional que aporta el Estado mexicano sigue siendo variable, insuficiente, inconstante y hasta nulo. Más irónico es aún que el actual gobierno siga promoviendo la vieja política Porfiriana de atraer la inversión extranjera para lo cual se sigue repitiendo la estrategia que los magos del progreso decimonónico fraguaron hace más de 100 años: mostrar un México socialmente estable, ordenado y seguro.

Desde mi punto de vista, a la luz de los ejemplos anteriores, seguir siendo un país importador de tecno-ciencia en el contexto del siglo XXI puede significar una ventaja que nos abre la posibilidad histórica de replantear las cosas. Los empresarios mexicanos, las comunidades de profesionales de la ciencia y la tecnología en centros estatales y privados, los trabajadores técnicos y los políticos, los estudiantes, las comunidades indígenas, enfrentamos el dilema de inventar y producir tecnologías en acuerdo con nuestras propias necesidades productivas, con nuestra cultura, en función de nuestros recursos y siguiendo muy de cerca los fracasos y los éxitos de las tecnologías extranjeras, de las cuales México forma parte. La crítica situación que representan el calentamiento global, la contaminación de los mares, ríos y suelos, la deforestación y otros graves problemas climáticos y ecológicos son producto de las tecnologías energéticas y productivas que iniciamos hace más de 100 años. El cambio tecnológico es necesario en esta etapa de la historia humana y no se trata de un cambio de alternativas tecno-científicas. Sencillamente se trata de la sobre vivencia humana y del planeta. Estamos entonces ante la posibilidad de combinar tecnologías nuevas con antiguas, máquinas de vapor con motores eléctricos por ejemplo; de adaptar nuestra producción a los ciclos de nuestra naturaleza regional, de crear técnicas que reduzcan el gasto energético sin desperdicios ni residuos contaminantes. Si seguimos en la dependencia tecnológica que esta originando todos los problemas anteriores, como la crisis mundial de alimentos, mas valdría retomar muy seriamente nuestros esfuerzos tecno-científicos y no continuar con el modelo de la dependencia que además destruye a la naturaleza y no sólo la transforma.

No esperemos entonces a que Calderón y su administración o la de aquellos gobiernos que vengan en el futuro tengan la iniciativa para impulsar el desarrollo y la investigación tecno-científica en nuestro país. Los intereses de la humanidad no son distintos de los intereses de los mexicanos pero si existen diferencias para su consecución que debemos analizar para ser tecno-científicamente autónomos. El precio de la dependencia es doblemente grave y sólo somos un país y una sociedad.

Obras Citadas

Carta de Limantour a Núñez Ortega del 28 de mayo de 1887. Citado por L. Esparza en “Reseña económica y técnica de las obras de desagüe del Valle de México”, libro IV, Memoria histórica, técnica y administrativa del desagüe, México, 1902.

Ramos Lara, María de la Paz, y Rigoberto Rodríguez Benítez. Formación de Ingenieros en el México del siglo XIX. México: UNAM-Universidad Autónoma de Sinaloa, 2007.


*Candidato a Doctor en Historia de la Ciencia y la Tecnología. Department of History, Latin American Studies. University of British Columbia, Vancouver, Canada

Artículo "Sobre las ventajas de la dependencia tecnológica..."

Posted by Luis Daniel Vargas Alencaster at 2008-06-10 19:41
Ilustrador estudio, pues sus agudas reflexiones ponen en el centro de la discusión el dilema en que se encuentra hoy la sociedad mexicana. O se conforma con la visión oprtunista, comodina e irresponsable (por antinacional), de los sectores hoy gobernantes quienes, por verse beneficiados con los mecanismos de la integración subordinada a las potencias económicas extranjeras, sostienen que México y los mexicanos somos eternamente incapaces de acceder al dominio pleno de la ciencia (la básica y la aplicada)y que por tanto, debemos sentirnos realizados con la posibilidad de que "seres desarrollados" del extranjero, nos conpartan(a precios exhorbitantes, naturalmente) su ciencia y tecnología, (esa es la premisa de la iniciativa de reforma energética de Calderón.
O bien, asumamos que, lo mismo que los norteamericanos, canadienses,europeos, japoneses, etc, somos miembros de la especie humana, con idénticas capacidades intelectueles para comprender el universo y aprovechar sus leyes, amando y respetando sus fuerzas, fenómenos y procesos que todo lo producen, hasta la vida yla inteligencia.

ventajas y desventajas

Posted by ernesto ruelas at 2008-06-21 13:47
Sin duda, los mexicanos hemos sido beneficiarios del desarrollo tecnico y cienifico de otros paises. Este tema es muy original y ha sido poco estudiado.

Sin embargo, me preocupa profundamente que tu ensayo sirva como argumento a los cavernarios que nos gobiernan y que no tienen ni pajolera idea de la importancia de inversion del estado en ciencia y tecnologia, que entre otras cosas nos expulso a ti y a mi a estudiar fuera del pais.

El resultado de las divagaciones del congreso y el gobierno es, como tradicion, pretender continuar con un esquema de dependencia cientifica y tecnologica que en no nos permite contar con herramientas que sirvan a los intereses y la idiosincrasia de los mexicanos.

Saludos cordiales,

Ernesto

CORRECCIÓN

Posted by RUBEN TREJO JASSO at 2008-11-06 12:26
UN CORDIAL SALUDO. ES VALIOSO ENTENDER HISTORICAMENTE LAS SITUACIONES QUE ACTUALMENTE SE PRESENTAN EN NUESTRO PAIS CON SERIOS REZAGOS CIENTIFICOS, TECNOLOGICOS, ECONOMICOS, SOCIALES, ETC. TAMBIEN ENTENDER NUESTRA DEPENDENCIA TECNOLOGICA, QUE NOS HA SIDO IMPUESTA Y FIELMENTE ASUMIDA. LLEGARA EL PERIODO EN QUE ESTEMOS TOTALMENTE FUERA DE LA COMPETENCIA Y A MERCED DE LAS POTENCIAS TECNOLOGICAS, QUE RESTRINGIRAN Y ENCARECERAN AÚN MÁS SON PRODUCTOS TECNOLOGICOS, SUS INNOVACIONES, SUS PATENTES. ME PARECE UN ARTICULO SUMAMENTE INTERESANTE.
AHORA CON RESPETO Y ADMIRACIÓN, ME PERMITO CORREGIR UNA AFIRMACIÓN ---QUE TIENE UNA FALLA,ES UN DETALLE TECNICO:
LAS TURBINAS "HIDROELÉCTRICAS" FUNCIONAN POR PRINCIPIOS HIDRAULICOS, UTILIZAN LA FUERZA DEL AGUA EN CAIDA LIBRE (ENERGIA POTENCIAL GRAVITATORIA) CONTENIDA, DIRIGIDA, CONTROLANDO PARAMETROS DIVERSOS, ESTA FUERZA HACE GIRAR LOS ALABES DE LAS TURBINAS, EL AGUA UTILIZADA SE EMPLEA EN ESTADO LIQUIDO, AGUA, PURA AGUA. USANDO LA FUERZA DEL AGUA, DEL FLUJO MASICO, AL ABRIR LAS COMPUERTAS DEL EMBALSE O LA PRESA. LAS TURBINAS QUE USAN VAPOR DE AGUA A ALTAS PRESIONES SON LAS TURBINAS TERMODINAMICAS, SE CLASIFICAN EN DIVERSOS TIPOS, SE USA EL VAPOR DE AGUA COMO AGENTE DINAMICO PARA MOVER UNA TURBINA, QUE SE ACOPLA AL GENERADOR DE ENERGIA ELECTRICA,EL VAPOR DE AGUA, SE RECICLA AL CONDENSARLO LLEVANDOLO A SU ESTADO LIQUIDO NUEVAMENTE Y SE VUELVE A CALENTAR PARA ENTRAR AL CICLO, EN FORMA DE VAPOR. DESEO RECIBIR MAS ARTICULOS DEL AUTOR, GRACIAS

Sobre tu ensayo.

Posted by Edith Castillo at 2009-06-18 14:42
Hola, que tal
Me gustó mucho tu ensayo de hecho estoy por escribir un ensayo para la universidad sobre el tema del rezago de la investigacion cientifica en México y sobre su consecuencia más cercana, la traducción de esas investigaciones en tecnologías nacionales.
Me gusto demasiado tu ensayo, en serio. Fue un estudio bastante interesante sobre el pasado científico en este país, me da una idea más clara sobre lo que tengo que investigar para hacer un buen escrito.
Gracias

Respuesta a tus comentarios

Posted by Miguel Angel Aviles at 2010-01-12 16:43
Estimada Edith,

Una sincera disculpa por la tardanza de mi respuesta. Aprovecho para desearte lo mejor de lo mejor para este 2010.
Muchas gracias por tus comentarios, mismos que tomo muy en cuenta. Espero en verdad que mi ensayo pudiera servirte para tu propia investigación. Si tienes una copia me gustaría mucho leerlo, si no tienes inconveniente.
Mi correo es: mikenit40@gmail.com

Gracias de nuevo y quedo en espera de tu respuesta,
Saludos,
Miguel Angel

Dependencia Tecnologica puede destruir vidas

Posted by Ing Jose Loayza at 2011-03-31 13:23
Según la información publicada en http://es.wikipedia.org/wiki/World_Trade_Center vemos las característica de las Torres Gemelas.
En la Sección DISEÑO ESTRUCTURAL nos tratan de decir que en el interior del edificio se redujeron las columnas que soportan las cargas.
En la Sección CONSTRUCCION nos indican claramente que en 1968 deciden reducir el número de escaleras de 5 y 1 de emergencia contra fuego a tan solo 3 escaleras, sin escalera de emergencia ni placas de hormigón solo para hacerla más barata y aumentar el espacio alquilable. Y las personas durante el incendio no tuvieron por donde bajar y se arrojaban por las ventanas. También demuestran que se quitaron las protecciones extras del acero estructural contra fuegos intensos, lo que provocó se derritan y colapsen, aunque eso no justifica que todo el edificio se desmorone. Pero como se habían reducido las columnas que soportan las cargas en el interior, esto si justifica que se desmorone todo el edificio.
Si revisan http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lic/murillo_j_cg/capitulo4.pdf podrán darse cuenta que ya se sabía que podía ocurrir esto, pero ¿porqué no se hizo público y se reforzó todas las Torres Gemelas?.
Saben ustedes cuantos bomberos y policias fueron a la muerte sin saber que el edificio que trataban de salvar era insalvable.
Saben ustedes cuantos edificios en Latinoamérica se construyeron con las mismas condiciones que este y se han caido de igual manera. ¿Está usted en uno de ellos?.
Email: josejloayza@yahoo.es


Copyright © 1996-2014 DEMOS, Desarrollo de Medios, S.A. de C.V.
Todos los Derechos Reservados.
Derechos de Autor 04-2005-011817321500-203.

Desarrollado por La Jornada

Hecho con Plone