Divulgación científica para cumplir con la sociedad
La divulgación de la ciencia tiene como tarea principal ampliar y enriquecer el conocimiento de la sociedad y mostrar así de qué manera cumple con el mandato y aprovecha el financiamiento que ésta le otorga al sector científico
Una de sus funciones es informar al público sobre la investigación científica: en qué consiste, cómo funciona y para qué sirve. Foto: UAM
UAM. La divulgación de la ciencia tiene como tarea principal ampliar y enriquecer el conocimiento de la sociedad y mostrar así de qué manera cumple con el mandato y aprovecha el financiamiento que ésta le otorga al sector científico, señaló el doctor Rainer Enrique Hamel, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El profesor del Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa apuntó que esta labor le compete tanto a las instituciones que realizan investigación científica como al sector educativo en general y a los medios de comunicación.
La divulgación de la ciencia tiene básicamente tres funciones: Informar a un público general sobre la investigación científica: en qué consiste, cómo funciona, para qué sirve y qué resultados tiene; así como enriquecer los conocimientos de una población amplia en relación con ciertos temas que tienen incidencia directa en su vida cotidiana: salud, medio ambiente, educación, economía y política.
También le corresponde explicar a la población que financia la investigación con sus impuestos cómo operan los científicos en las instituciones, cómo invierten y aprovechan el capital que la sociedad pone a su disposición y qué resultados obtienen.
Lo anterior incluye informar sobre los límites de la investigación científica y advertir que ciertos resultados, como en el campo de la Neurología, se tardarán bastante tiempo para incidir en la curación de padecimientos graves.
El mayor desafío para lograr estos objetivos consiste en establecer una comunicación exitosa con el público, lo que implica constituir y crear una audiencia receptiva e interesada en la temática, por lo que el proceso debe percibirse desde la comunicación y no desde la ciencia como punto de partida, enfatizó.
En este proceso de comunicación, puntualizó, el lenguaje científico especializado debe ser traducido a uno comprensible para el público, sin deformar o falsear los contenidos; es decir, el comunicador debe explicar un tema complejo con términos claros y cotidianos que permitan construir un diálogo entre la ciencia y la sociedad.
Una buena
estrategia consiste en centrar un mensaje en el asombro, en aquello
que causa una sorpresa en el receptor porque había pensado que los
objetos funcionaban de otro modo o debido a que no se había imaginado
la belleza y simetría de una estructura molecular o la complejidad
y eficiencia del comportamiento de una especie animal.
Estas sorpresas tienen más efecto porque perduran en la memoria del destinatario y podrían influir en su comportamiento. Esto es una característica básica del funcionamiento de la ciencia: explicar cómo funciona todo más allá de lo que se ve a simple vista y del sentido común, lo cual aunque parece obvio en las ciencias de la naturaleza, también es fundamental en las ciencias sociales y humanas.
De este
modo, indicó, la divulgación de la ciencia junto con la educación
en general tiene el poder de transformar potencialmente las creencias
y conductas basadas en el sentido común en otras con fundamento
científico,
lo que podría ocurrir, por ejemplo, en las conductas sexuales.
Hay una tendencia comprensible a centrarse en los campos y las investigaciones de mayor impacto inmediato y de vinculación con los diversos sectores de la sociedad, pero la divulgación de la ciencia también debe tratar temas más generales, teóricos o específicos que no necesariamente tienen efectos inmediatos.
Confrontarse
con asuntos, problemas y conclusiones en el campo de la poesía, la
Historia o la Física teórica le abre al destinatario un nuevo mundo
en el que quizás nunca había pensado, puntualizó.
El investigador sostuvo que es necesario un balance entre diferentes tipos de investigación científica, ya que dejar de lado a la Ciencia Básica significaría desconocer su papel para la generación de avances tecnológicos y sociales. Así, los adelantos en la tecnología digital hoy no serían posibles sin las investigaciones básicas en la Física realizadas hace más de 50 años.
Por lo tanto, dijo, un país que no desarrolla su ciencia básica –de la naturaleza y de la sociedad– no tiene un futuro para encontrar resultados tecnológicos y sociales a sus problemas.
Las metas a alcanzar en materia de divulgación de la ciencia en México requieren estudios sobre el impacto de la divulgación en el público y respecto de la influencia de ésta en la aceptación de la ciencia, los comportamientos, las creencias y las convicciones de los destinatarios, para crear una retroalimentación entre la investigación científica y su difusión.