Escasa regulación en materia de bioseguridad en México
En México aún estamos muy lejos de crear una institución de biocontención que trabaje con los mayores estándares internacionales en materia de bioseguridad, dada la escasa regulación o reglamentación que hay en la materia
La sociedad debe tomar conciencia sobre la importancia de mantener un laboratorio de biocontención con los mayores estándares. Foto: Cinvestav
Cinvestav.
En México aún estamos muy lejos de crear una institución de biocontención
que trabaje con los mayores estándares internacionales en materia de
bioseguridad, dada la escasa regulación o reglamentación que hay en
la materia, afirmó Jorge Fernández Hernández, Jefe de la Unidad de
Producción y Experimentación de Animales de Laboratorio del Centro
de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav)
Al participar en el Simposio
Internacional de Influenza y Bioseguridad en México, que realizó en
el auditorio Arturo Rosenblueth del Cinvestav, Fernández Hernández
explicó que muestra de lo anterior es que mientras en México existen
30 leyes, normas oficiales y reglamentos emitidos por cinco organismos
federales, que hablan sobre la implantación de este tipo de instalaciones
sobre temas de bioseguridad, en Estados Unidos hay cerca de 70 y en
Reino Unido 270 normas que regulan la operación de este tipo de laboratorios.
En su ponencia titulada “Manejo seguro de animales”, el investigador del Cinvestav invitó a la sociedad en general a tomar conciencia sobre la importancia de mantener un laboratorio de biocontención con los mayores estándares de seguridad, para el bien de todos los seres vivos, así como mantenerse informado sobre lo que acontece a nivel nacional e internacional, en materia de infecciones.
Explicó que existen
cuatro niveles en los cuales un laboratorio de bioseguridad trabaja,
dependiendo el ello, serán las medidas de protección que se tomarán,
para evitar cualquier tipo de contaminación tanto humana como animal.
En el nivel 1, dijo, el riesgo para los humanos como para el medio ambiente es mínimo, ya que no se trabaja con agentes altamente patógenos; el nivel 2 permite sólo la entrada a personal calificado, además de que el trabajo se realiza en gabinetes de seguridad biológica que impidan la transmisión de agentes infecciosos a otras áreas.
En tanto, en el nivel 3, agregó, se encuentran en laboratorio clínicos altamente equipados y especializados, el acceso a estos lugares es bastante restringido, el equipo de trabajo cuenta con la más alta tecnología ya que los agentes con los que se trabaja en este tipo de instalaciones son sumamente tóxicos para los seres vivos.
Por último, los laboratorios de bioseguridad nivel 4 trabajan bajo reglas muy estrictas que permitan tener un control óptimo sobre los animales y agentes infecciosos, ya que estos últimos por sus características representan un alto riesgo para la vida, por lo que el personal debe estar bien calificado con un entrenamiento previo, específico y extenso que les permita trabajar de buena manera.
En su oportunidad, Gonzalo Pascual Álvarez, adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación en España, en su ponencia “Riesgos en el manejo de animales en biocontención de nivel 3. Puntos críticos” subrayó que la bioseguridad es clave para la protección de la humanidad en la actualidad y que gracias a estos laboratorios, se pueden permitir el estudio y creación de vacunas contra agentes infecciosos para el ser humano.
Además explicó
que el éxito de una instalación con estas características la marca
el tiempo, ya que en los primeros años se encuentran en óptimas condiciones,
pero luego del paso de 8 años aproximadamente, caen en una curva descendente
donde las instalaciones envejecen y se debe de realizar nuevamente una
inversión para su mantenimiento y modificación.
Además manifestó que a nivel mundial 95 por ciento de los animalarios no cuentan con la totalidad de las recomendaciones de seguridad que dictan las leyes internacionales, por lo cual 75 por ciento de estos no pueden ser consideradas instalaciones de bioseguridad.