Estudian lobos para reintegrarlos a la vida silvestre
El lobo mexicano, cuya población total en el país asciende a 307, todos en cautiverio –después de haber casi desaparecido hacia mediados del siglo pasado– se apresta a emprender la vida en libertad...
Los estudios buscan seleccionar a los ejemplares que puedan responder mejora situaciones de estrés y que sean aptos para la sobrevivencia. Foto: UAM
UAM. El lobo mexicano,
cuya población total en el país asciende a 307, todos en cautiverio
–después de haber casi desaparecido hacia mediados del siglo pasado–
se apresta a emprender la vida en libertad, mientras expertos de la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) realizan los primeros estudios
en el mundo en concentraciones hormonales para medir niveles de estrés
en ese cánido que permitan establecer el comportamiento de la especie.
Debido a la imposibilidad de realizar estudios conductuales en el hábitat natural del mamífero –no existe en libertad– la cuantificación de metabolitos, entre ellos cortisol y esteroides, en heces fecales es una alternativa científica para conocer los grados de estrés de los animales y predecir algún tipo común de hábitos.
Las investigaciones fisiológicas y etológicas son efectuadas por la maestra Asunción Soto Álvarez y el doctor Miguel Ángel Armella Villalpando, del Departamento de Biología de la Unidad Iztapalapa, y el doctor Jorge Servín Martínez, del Departamento de El Hombre y su Ambiente de la Unidad Xochimilco.
Proceso de liberación
Los estudios resultarán fundamentales para seleccionar los ejemplares de lobo mexicano que pudieren responder mejor en situaciones de estrés y, por ende, que serían clasificados como aptos para la sobrevivencia cuando fueran introducidos a la vida silvestre.
La población de lobos mexicanos en el país habita en zoológicos y unidades de manejo ambiental; cuando se considere que exista una cantidad representativa, que el acondicionamiento para la vida en libertad haya sido logrado –la última generación previa a la liberación no ha tenido contacto alguno con el hombre y ha sido preparada para la caza– y hayan sido identificadas áreas idóneas y recónditas para que se reintegre a la vida natural iniciará el proceso de liberación, de acuerdo con un programa de conservación en marcha.
La tarea no ha sido fácil:
científicos estadounidenses lograron –después de algunos intentos
fallidos– la liberación con éxito de 50 lobos mexicanos en Nuevo
México y en un futuro cercano México introducirá los primeros grupos
seleccionados en la parte norte de la Sierra Madre Occidental.
En el programa de conservación participan investigadores y alumnos de la UAM; los profesores Armella Villalpando y Soto Álvarez forman parte del Subcomité Técnico Consultivo para la Recuperación del Lobo Mexicano, constituido por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales.
También colaboran la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; la Dirección General de Vida Silvestre; la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; la Comisión Nacional Forestal; gobiernos estatales, y organizaciones civiles.
La diversidad de instituciones responde a la necesidad de que el programa cubra todas las aristas posibles para llevar su misión al éxito, por lo que existen proyectos paralelos para restituir las especies con las que se alimenta el lobo mexicano, entre ellas el venado, el pecarí y el pavo de monte, así como para el pago de servicios medioambientales por el cuidado de los recursos en la región donde el mamífero sería introducido.
Información escasa
Los estudios sobre el lobo mexicano emprendidos hace más de nueve años por los académicos de esta casa de estudios tienen gran valor, en particular porque no existe información científica alguna anterior a la devastación que sufrió hace décadas.
Para crear conciencia sobre la importancia de mantener su naturaleza y biodiversidad a salvo, e intentando desmantelar mitos, leyendas, cuentos y creencias equívocas que han afectado al animal y pervivido en el imaginario social, académicos y estudiantes difunden materiales informativos.
El libro El Lobo Mexicano. Un Amigo en Peligro, de la maestra Soto Álvarez; el disco compacto interactivo El Lupus, creado por Laura Lizett Ortega Soto, alumna de la Licenciatura en Ingeniería en Computación, quien prepara la versión en inglés por solicitud del Special Species Project; Al Rescate del Lobo Mexicano y Mi Amigo el Lobo, de Daniela Granados de la Cruz y Yaneli Santiago Rodríguez, de la Licenciatura en Biología, que se han sumado a la divulgación amplia del tema.
Historia de exterminio
Entre las características conductuales óptimas para que los lobos mexicanos sean candidatos a la liberación están su temor a los seres humanos y su capacidad para huir con rapidez y alejarse de quienes pusieron en riesgo de extinción a la especie, en una guerra binacional de exterminio emprendida el siglo pasado.
En 1928 México y Estados Unidos establecieron un convenio para acabar con el lobo mexicano en ambos territorios, dispersando un pesticida químico con la pretendida justificación de “proteger” a la población humana y al ganado de la región.
Tal campaña fue desarrollada no obstante que en el continente americano no existían reportes de ataque de cánidos a personas. Para 1950 el lobo mexicano había casi desaparecido y en 1975 fueron encontrados los últimos cinco ejemplares en libertad en la sierra de Durango.