Usted está aquí: Inicio / Artículos / Numeralia sobre los efectos dañinos comprobados que causa el fracking

Numeralia sobre los efectos dañinos comprobados que causa el fracking

Marisa Jacott

Esta numeralia se elaboró con información del Compendium of Scientific, Medical, and Media Findings Demonstrating Risks and Harms of Fracking (Unconventional Gas and Oil Extraction), tercera edición, Concerned Health Professionals of NY and Physicians for Social Responsibility. New York, 2015*, el cual reúne datos publicados en la literatura científica y médica, en informes gubernamentales y de la industria de gas y petróleo, así como en medios de comunicación, que resumen los daños que ha causado la fracturación hidráulica en los Estados Unidos y sus riesgos.

Para prepararla se tomó información de los estudios publicados en 2014 y 2015; únicamente se incluyen algunos de los vastos daños y riesgos comprobados del fracking para la salud ambiental. Las referencias completas se encuentran en dicho Compendium; consideramos imprescindible que sean consultadas por las comunidades para tener un panorama más completo de las características devastadoras del fracking y para que las autoridades entiendan que el fracking no es la panacea para la independencia energética como postulan las compañías petroleras y de gas, respaldadas por el gobierno.

El Compendium de referencia muestra claramente que, con esta técnica de extracción de gas y petróleo, se exacerba el deterioro ambiental y se afecta adversamente la salud de las comunidades; que el fracking forma parte de un modelo de consumo energético desmedido que apuesta a la explotación y comercialización de energéticos sin que importe que su extracción cause importantes impactos ambientales, sociales, económicos, laborales, de salud, climáticos y, por ende, vulnera los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) de las personas, en particular, de los trabajadores y las comunidades cercanas a esas actividades.

Frente a todos estos peligros, riesgos y deterioro, México debe dar prioridad a la aplicación del principio precautorio para cumplir con la legislación nacional y con los compromisos derivados de los convenios internacionales firmados para proteger nuestros derechos humanos y evitar una contaminación química más grave de la que ya tenemos.

Contaminación atmosférica

45 por ciento más alta es la exposición con riesgo de cáncer de los residentes que viven cerca de plataformas de perforación de pozos. La Universidad del Estado de Oregón y habitantes de Ohio muestrearon la calidad del aire en sus patios; encontraron concentraciones de hidrocarburos aromáticos más altas que las del centro de Chicago y 10 veces más altas que en otras áreas rurales en donde no hay fracking.

50 por ciento más altas son las emisiones de metano respecto a lo calculado por la Environmental Protection Agency de Estados Unidos (EPA) para el campo Barnett Shale, al noreste de Texas.

Ocho sustancias altamente tóxicas se encontraron en muestras de aire tomadas por el Instituto de Salud y Medio Ambiente de la Universidad de Albany cerca de sitios de fracking en cinco estados: Arkansas, Colorado, Pensilvania, Ohio y Wyoming, incluyendo dos carcinógenos para el humano (benceno y formaldehido) y dos potentes neurotóxicos (hexano y sulfuro de hidrógeno). En Arkansas, siete muestras de aire contenían formaldehido en concentraciones más de 60 veces mayores que el nivel conocido para el aumento de riesgo de cáncer.

32 diferentes hidrocarburos contaminantes, incluyendo los cancerígenos naftaleno y benzo(a)pireno, se encontraron en altas concentraciones en áreas rurales en el condado de Carroll, Ohio, en un estudio de las Universidades de Cincinnati y Oregón.

Tres carcinógenos conocidos o posibles carcinógenos y otros compuestos asociados con daños a la salud se identificaron en pruebas de calidad de aire ambiente realizadas por ShaleTest en varias áreas de juegos infantiles cercanas a explotaciones de gas shale al norte de Texas.

14 pozos de residuos con evaporaciones al oeste de Colorado añadieron toneladas de sustancias tóxicas al aire de Utah en los últimos seis años.

2.8 millones de dólares pagó una compañía de fracking a una familia afectada por exposición a emisiones de compuestos orgánicos volátiles, contaminantes atmosféricos tóxicos y gases por combustión de diésel que les provocaron “hemorragias nasales, problemas de visión, náuseas, erupciones y problemas de presión arterial”.

Investigadores de Colorado demostraron que las sustancias del complejo BTEX –benceno, tolueno, etilbenceno y xileno–, contaminantes atmosféricos que se generan en las operaciones de perforación y fracking, son perturbadores endocrinos que interfieren con las hormonas humanas en concentraciones mucho más bajas que los límites de exposición de la EPA y causan malformación en esperma, reducción del crecimiento fetal, padecimientos cardiovasculares, problemas respiratorios y asma.

Investigadores de la Universidad de Manchester encontraron que, en el Reino Unido, el fracking podía generar más smog que cualquier otra fuente de energía. “En comparación con otras tecnologías, el gas shale genera mayor contaminación fotoquímica. Esto es peor que la energía solar fotovoltaica, que la energía eólica y la energía nuclear por un factor de tres, 26 y 45, respectivamente”.

Contaminación del agua

Más de 2 mil millones de litros de fluidos tóxicos del fracking inyecta Estados Unidos a alta presión diariamente para descargar el agua de desecho a través de cualquiera de los 187 mil 570 pozos de eliminación que pasan a través de mantos acuíferos subterráneos.

23 pozos de inyección para la disposición de residuos del fracking fueron cerrados por la División de Petróleo, Gas y Recursos Geotérmicos de California (DOGGR, por sus siglas en inglés), la cual había permitido que fueran inyectados en los acuíferos que consideraban exentos de la U.S. Safe Drinking Water Act. Esta división estableció un lapso de dos años para eliminar gradualmente otros pozos de inyección de residuos.

5.1 millones de galones de agua en promedio consumen los pozos de gas en comparación con los 4 millones de galones que consumen los de petróleo. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés) publicó que, para 2014, han aumentado 25 veces o más los volúmenes medios anuales de agua necesarios para fracturar un solo pozo horizontal de gas o petróleo.

Más del 20 por ciento de los 11 mil pozos públicos de agua potable en California, que son la fuente de casi toda el agua subterránea utilizada para abastecimiento público, tienen contaminación con sustancias tóxicas, lo que afectó aproximadamente al 18 por ciento de la población del estado.

550 muestras de agua de pozos públicos y privados analizadas por la Universidad de Texas documentaron la contaminación del agua de consumo en el campo Barnett Shale. Se identificaron concentraciones elevadas de 19 diferentes compuestos asociados con el fracking (incluyendo el carcinógeno benceno y el tóxico reproductivo tolueno), así como metanol, etanol y altos niveles de 10 metales diferentes.

457 derrames de fracking documentó la EPA durante más de seis años. Esa agencia no sabe cuántos más han ocurrido. Del total de los derrames conocidos, 300 alcanzaron algún compartimento ambiental como aguas superficiales o subterráneas.

659 de los 996 compuestos que se conoce que se utilizan en los fluidos del fracking pueden persistir, migrar y llegar a acuíferos subterráneos en corto tiempo, señalaron investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder y del Instituto Politécnico del Estado de California.

2 mil 090 pruebas de integridad mecánica de pozos fueron revisadas por un reportero del Dickinson Press quien demostró que los pozos de inyección de residuos de fracturación en Dakota del Norte se agrietaban y que los funcionarios permitieron la inyección de fluidos a pozos con problemas estructurales documentados, a pesar de que no cumplían con las directrices de la EPA.

329 pozos de petróleo fracturados en California fueron analizados para agua residual por Los Angeles Times. El 98 por ciento contenían benceno en cantidades superiores a las permitidas para agua potable; muchos operadores no reportaron esta información obligatoria.

172 mil pozos de inyección aceptan residuos del fracking en Estados Unidos y algunos tienen agua potable contaminada. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO por sus siglas en inglés), en una auditoría de registros, encontró que la EPA está fracasando en proteger del fracking a las fuentes de agua potable.

2 mil millones de galones de fluidos en Estados Unidos son inyectados en el suelo cada día para posibilitar la extracción de petróleo y gas vía fracking o para la disposición de residuos líquidos provenientes de dichas operaciones.

33 por ciento de las sustancias utilizadas en los fluidos del fracking carecen de información pública disponible sobre toxicidad y propiedades físicas y 10 por ciento de las sustancias con características biocidas y anticorrosivas son tóxicas para los mamíferos según el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley. Señaló que los peligros del fracking continúan siendo ocultados por el secreto industrial.

50 por ciento de todos los derrames relacionados con el fracking que no son detectados por las compañías de gas dieron lugar a violaciones y multas, concluyó una investigación del Pittsburgh Post-Gazette en la que analizó cientos de miles de documentos estatales y de empresas; señaló que la autorregulación para los campos de gas es un fracaso.

Más del 40 por ciento de los aproximadamente 15 mil 500 pozos que hay en el área de la plataforma continental del Golfo de México tuvieron fugas de gas, señaló Shlumberger, en su Oilfield Review en 2003, incluyendo pozos productivos activos, pozos cerrados y pozos abandonados temporalmente.

El Proyecto de Integridad Ambiental describe una gran amenaza a la salud pública por una laguna en la Safe Drinking Water Act que permite la inyección sin permiso de productos derivados del petróleo, además del diésel. Señalan que “la EPA debe revisar sus lineamientos y ampliar las categorías de productos de diésel que requieran permiso de la Safe Drinking Water Act antes de permitir su inyección en pozos de gas y petróleo”.

Problemas de ingeniería

Más de 75 mil inspecciones realizó la Universidad de Cornell a más de 41 mil pozos en Pensilvania desde el año 2000. Encontró que los pozos más nuevos tienen una tasa más alta de fugas y que los pozos no convencionales de gas shale tuvieron más fugas que los convencionales.

Más del 9 por ciento de los pozos de gas shale perforados al noreste del estado de Pensilvania tuvieron fugas dentro de los primeros cinco años. Desde el año 2000, más de los 8 mil pozos perforados de gas y petróleo no tuvieron ninguna inspección en sus instalaciones.

Emisiones radiactivas

La segunda causa más importante de cáncer de pulmón en el mundo después de fumar cigarrillos es la exposición al radón, según el Instituto Nacional del Cáncer.

200 veces más altas concentraciones de radio se encontraron en muestras de sedimentos, reportó un informe sobre los impactos del tratamiento y descargas de plantas de aguas residuales de perforación vertidas a un arroyo al oeste de Pensilvania.

Más del 800 por ciento excedió el total de la radiación beta en un análisis que muestreó lodo de fracking en Pensilvania. Los investigadores “…confirmaron la presencia de radiación alfa, beta y gamma en el suelo y agua en una fosa de reserva localizada en una tierra agrícola”.

Efectos en la salud pública

40 por ciento de aumento en nacimientos prematuros en Pensilvania por el fracking.

27 por ciento más alto fue el índice de las hospitalizaciones en cardiología en lugares en donde hay fracking. Las universidades de Pensilvania y Columbia encontraron que las actividades de perforación y fracking estuvieron asociadas con el aumento en las tasas de hospitalización en Pensilvania. La frecuencia de los índices de internados en cardiología estuvo fuertemente asociada con el número de pozos por zona postal; las tasas de hospitalización en neurología estuvieron asociadas con la cantidad de pozos. También aumentaron las hospitalizaciones por cáncer, problemas de piel y problemas urológicos.

1.7 millones de personas viven o trabajan dentro de una milla de pozos activos de gas y petróleo en Los Ángeles; por ello, el Consejo de Ciencia y Tecnología de California (CCST por sus siglas en inglés) estudió los impactos potenciales de la estimulación de pozos para la salud humana relacionados con la gran cantidad de sustancias tóxicas presentes en los fluidos de estimulación. Jan Long, coautor del estudio, señaló: “las autoridades deben entender completamente la toxicidad y los perfiles ambientales de todas las sustancias químicas antes de permitir su uso en las operaciones petroleras en California”.

34 por ciento mayores son las probabilidades de tener bebés “más pequeños respecto de su edad gestacional” por la cercanía de pozos. Un estudio de la Universidad de Pittsburgh vinculó el fracking con el bajo peso al nacer en tres condados muy perforados de Pensilvania. La exposición estuvo determinada por la proximidad y densidad de los pozos en relación a las casas de mujeres embarazadas. El aire fue una de las rutas probables de exposición. El bajo peso de nacimiento es una de las causas de mortalidad infantil.

Más del 50 por ciento aumentaron los accidentes de vehículos comerciales desde 2009 con el auge del fracking en Texas, reportó una investigación de Houston Chronicle y Houston Public Media. Según el programa Road Check del Departamento de Seguridad Pública encontraron que el “27 por ciento a 30 por ciento de los camiones comerciales de Texas son una amenaza potencial para la vida por problemas de seguridad”.

Más del 200 por ciento aumentó el servicio de ambulancias en los Centros Médicos Mercy en Williston y Tioga cerca del Condado de Williams después del 2006, en el campo Bakken Shale. El hospital Tioga reportó un aumento de un mil 125 por ciento en sus pacientes de traumatología y el Hospital Mercy un aumento del 373 por ciento. Las drogas (incluyendo sobredosis en medicamentos de prescripción médica, metanfetaminas y heroína) estuvieron relacionadas con lesiones en campos petroleros como “dedos machucados o mutilados, lesiones en extremidades, quemaduras y quemaduras por presión” que representan el 50 por ciento de las urgencias.

25 mil nacimientos estudiados entre 1996 y 2009 en áreas rurales en Colorado revelaron defectos congénitos de corazón y, posiblemente, defectos del tubo neural en recién nacidos; estos casos estuvieron asociados con la densidad y proximidad de pozos de gas natural en un radio de 10 millas de las casas de las madres.

El Departamento de Salud del estado de Nueva York analizó problemas ambientales asociados con el fracking y su impacto negativo en la salud pública y basó en ellos su prohibición en el estado. Señaló que el fracking causa contaminación atmosférica por partículas, ozono y compuestos orgánicos volátiles que pueden afectar la salud respiratoria; contaminación de agua potable por migración subterránea de metano y/o sustancias del fluido del fracking a causa de fallas en la construcción de los pozos o por actividad sísmica; contaminación del agua potable por el tratamiento inapropiado de aguas residuales del fracking o por derrames superficiales de los aditivos del fluido; sismos y formación de fisuras; aumento del tráfico vehicular, del ruido, de la demanda de vivienda o servicios médicos y problemas de salud pública por emisiones a la atmósfera de metano y otros gases de efecto invernadero. También analizaron los resultados de encuestas sobre los síntomas de salud de habitantes cercanos al fracking en los que se reportaron erupción cutánea, náuseas o vómito, dolor abdominal, dificultades para respirar, tos, hemorragias nasales, ansiedad, estrés, dolor de cabeza, mareos, irritación de ojos y garganta.

Contaminación acústica, lumínica y estrés

Siete días duró un incendio de gas natural de la compañía Range Resources en Donegal, Pensilvania, lo que produjo un ruido continuo de más de 95 decibeles en los pozos multilaterales. Los niveles prolongados de decibeles –entre 90 y 95– pueden provocar pérdida permanente de audición y también afectan a los trabajadores.

El CCST revisó los impactos de la contaminación acústica y lumínica de las operaciones de gas y petróleo en California. Señaló que las actividades asociadas con el fracking y la perforación generaron mayores niveles de ruido que los considerados como peligrosos para la salud pública. En ese estado, el ruido de la estimulación de los pozos está asociado con perturbación del sueño y padecimientos cardiovasculares.

La Organización Mundial de la Salud ha documentado la relación entre contaminación acústica y efectos adversos en la salud como padecimientos cardiovasculares, disfunción cognitiva, disturbios del sueño y tinitus.

Alrededor de 15.3 millones de estadounidenses viven actualmente dentro de una milla de un pozo perforado desde el año 2000, lo que significa ruido industrial, iluminación tipo estadio, equipo de remoción de tierra y tránsito de camiones, 24 horas los siete días de la semana, reveló un estudio del Wall Street Journal.

Amenazas para la agricultura y la calidad del suelo

21 millones de galones de aguas residuales tratada de un campo petrolero fueron compradas por los agricultores en el condado de Kern, California, para riego de sus cultivos sin saber el impacto potencial de las sustancias persistentes que quedan después del tratamiento. Los Angeles Times reportó que el agua tratada incluía acetona y cloruro de metileno en concentraciones más altas que en los sitios con derrame de petróleo y aceite. Las dos sustancias son potentes disolventes industriales altamente tóxicos para los humanos.

50 mil nuevos pozos en promedio se fracturaron por año en América del Norte en los últimos 15 años. La superficie ocupada por los pozos, caminos e instalaciones de almacenamiento construidos durante este periodo es de alrededor de 3 millones de hectáreas, superficie tres veces mayor que el Parque Nacional Yellowstone.

Dos científicos de Colorado realizaron un análisis cronológico detallado de patrones vegetales en pozos en Colorado tutelados por la Oficina de Administración de Tierras de Estados Unidos y de dos sitios de control sin alteraciones. Encontraron que, aún después de 20 a 50 años, las áreas con pozos de gas y petróleo no regresaban a las condiciones anteriores a la perforación.

3 mil millones de galones de aguas residuales del fracking, por lo menos, se han vertido ilegalmente en los acuíferos del centro de California, los cuáles proveen agua potable y agua para cultivos de riego, señaló el Centro para la Diversidad Biológica. En California, el Comité del Agua confirmó que, para eliminar aguas residuales del fracking, varias compañías de petróleo utilizaron al menos nueve de los 11 pozos de inyección que se conectan con fuentes de agua de alta calidad, los cuáles tenían altos niveles de arsénico, talio y nitratos. La DOGGR de California ha cerrado 11 campos de pozos de inyección, y están analizando cerrar casi 100 campos más, por representar “peligros para la vida, la salud, las propiedades y los recursos naturales”.

Al menos 19 mil galones de ácido clorhídrico se derramaron sobre un cultivo de alfalfa en el condado de Kingfisher, Oklahoma, al terminar un pozo de fracking. La Oklahoma Corporation Commission reportó su preocupación por el escurrimiento de sustancias peligrosas en un arroyo cercano que desemboca en el sistema de aguas de la ciudad de Hennessey. Blake Production, la compañía responsable, programó el pago por el cultivo de alfalfa durante seis años.

578 derrames reportados en 2013 en Colorado causaron la entrada al suelo de un galón de líquidos tóxicos cada ocho minutos, en promedio. El Denver Post reportó que el fracking pone en riesgo la calidad del suelo y las tierras de cultivo en Colorado por las grandes cantidades de fluidos tóxicos que penetran en el suelo. El especialista en suelos, Eugene Kelly de la Universidad Estatal de Colorado, señaló que el impacto global del auge del petróleo y el gas “es como una sentencia de muerte para el suelo”.

8 millones de litros de desechos tratados del fracking canalizó Chevrón a agricultores para el riego de sus cosechas. Los estudios mostraron la presencia en esos desechos de varios compuestos orgánicos volátiles, incluyendo acetona.

Crisis climática

33 por ciento de las reservas de petróleo, 50 por ciento de las reservas de gas, y más del 80 por ciento de las actuales reservas de carbón, deberían permanecer sin utilizarse del 2010 al 2050 para poder alcanzar las metas de reducción de dos o más grados Celsius de la temperatura global, según investigadores del University College de Londres. El Inspector General de la EPA reportó que la agencia “se ha concentrado poco y ha prestado poca atención en reducir las emisiones de metano de los ductos en el sector de distribución de gas natural”.

Un trabajo del Instituto del Ambiente de Estocolmo encontró que es poco probable que en el mundo se replique la experiencia de Estados Unidos de sustitución energética por gas natural porque no rinde beneficios climáticos al menos que se haga con estrictos controles de fugas de metano.

Utilizando un modelo de simulación, el Ministerio Federal para el Ambiente de Alemania encontró que el gas shale no era una opción barata para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero y que la producción de gas shale, especialmente a corto plazo, puede conducir a emisiones más grandes ya que los precios bajos de esta energía inducen a un mayor uso de ella, lo que afecta el uso e inversión en fuentes de energía renovable.

Científicos de las universidades de California y Stanford encontraron que el abundante gas natural, aun con bajas tasas de fugas de metano puede aumentar los gases de efecto invernadero. Concluyeron que retrasar la aplicación de tecnologías de energía renovable “puede exacerbar el problema de cambio climático a largo plazo”.

El periódico The Guardian publicó que un nuevo estudio de British Petroleum concluyó que el gas shale “…no causaría una reducción en los gases de efecto invernadero” y ayudaría poco a reducir las emisiones de carbono.

Salud ocupacional y riesgos para los trabajadores

Siete veces más altas que las nacionales fueron las tasas de mortalidad en trabajadores del sector de extracción de petróleo y gas en Dakota del Norte; entre ellas, por fuego y explosiones. La AFL-CIO hizo un señalamiento a Dakota del Norte “como un lugar extremadamente peligroso y mortal para trabajar”, lo que es inaceptable.

27 por ciento aumentaron los accidentes laborales mortales en las industrias de extracción de petróleo y gas en Virginia Occidental, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.

Cerca del 80 por ciento de las muestras de aire en pozos estuvieron por encima de los límites de exposición recomendados para el polvo de sílice.

3 mil 100 casos de quemaduras aumentaron por lo menos desde el año 2010 en trabajadores, reportó el Star Tribune. A pesar de la inflamabilidad del crudo de Bakken y el peligro de trabajar en las plataformas petroleras, Dakota del Norte no tiene centros para la atención a quemados, por lo que se deben trasladar fuera del estado, generalmente al área de St. Paul en Mineapolis, a 600 millas de distancia.

Menos del 1 por ciento de la fuerza de trabajo de Estados Unidos se emplea en la producción de gas y petróleo, pero desde 2010 más del 10 por ciento de todas las muertes en los centros de trabajo han sido por incendios y explosiones. Energy Wire encontró que esta industria tiene más muertes por incendios y explosiones que cualquier otra industria privada.

2.5 veces más alta fue la tasa de mortalidad ocupacional en la industria de perforación y fracking que en la industria de la construcción y siete veces mayor que en la industria en general. Se ha documentado que los niveles ambientales de sílice cristalina superan los establecidos para salud ocupacional y se han identificado otros riesgos como materia particulada, benceno, ruido y radiación.

Actividad sísmica

Mil 100 temblores con una magnitud de 3 grados o mayor se pronosticaron en Oklahoma. Científicos del USGS aceptaron que la mayoría de los temblores recientes en el centro y centro-norte de Oklahoma se desencadenaron por la disposición subterránea de aguas residuales del fracking.

187 mil 570 pozos de inyección en el centro y noroeste de los Estados Unidos, compilados en una base de datos por la Universidad de Colorado en Boulder e investigadores del USGS probaron la asociación entre los temblores y la disposición de residuos del fracking.

Temblores de 3 grados de magnitud aumentaron su frecuencia de menos de dos anuales antes del 2009 (previos al fracking) a más de mil 100 pronosticados para 2015.

Un temblor de 4.4 grados cerca de la cuenca Fox en Alberta fue confirmado por la Alberta Energy Regulator (financiado por la industria del fracking). Señalaron que es “congruente con lo que están provocando las operaciones de fracturación hidráulica”.

77 temblores ocurridos en poco más de siete días en el municipio Poland, en Ohio, estuvieron relacionados, temporal y espacialmente, con las operaciones activas de fracturación hidráulica, señalaron investigadores de la Universidad de Miami. Cuando se interrumpieron las operaciones de fracturación, la tasa de actividad sísmica bajó a solo seis eventos en las siguientes 12 horas y solo un evento en los siguientes dos meses.

109 temblores de una magnitud de 3 grados Richter o mayores ocurrieron en los primeros cuatro meses del 2015 en Oklahoma. A mediados de junio, el número de temblores había llegado a 200, excediendo la frecuencia de temblores en California.

Al menos 31 temblores de magnitud entre 3.1 y 4.3 grados se registraron en la frontera de Nuevo León, México, lo que, según investigadores, confirma la correlación estadística entre actividad sísmica y fracking en la cuenca Eagle Ford Shale, que se extiende por debajo del sur de Texas y el norte de México.

El New York Times reportó que “Oklahoma nunca ha sido conocida como una región de temblores, con una media anual de alrededor de 50 temblores, casi todos ellos menores pero, en los últimos tres años, el estado ha tenido miles de temblores”.

Pozos de petróleo y gas natural abandonados y migración de gas y tóxicos

250 mil pozos de gas y petróleo hay en promedio en California. Más del 50 por ciento (116 mil) han sido taponados y abandonados, mientras que otros mil 800 pozos inactivos han sido “enterrados/sellados” y se tienen sus ubicaciones aproximadas. Se desconoce la ubicación de otros 338 pozos viejos. California tiene 110 pozos abandonados sin dueño, la mayoría (53 por ciento) ubicados en el condado de Kern. El CCST identificó fugas en pozos inactivos con fallas, como un mecanismo conocido de contaminación de agua por fracking.

De 162 a 702 aumentó el número de pozos sin dueño en Alberta, Canadá. La CBC News declaró que la caída de los precios del gas y petróleo ha causado que muchas compañías pequeñas abandonen sus operaciones en Alberta y dejen el cierre y desmantelamiento de pozos al gobierno de la provincia.

300 y 500 mil pozos abandonados de petróleo y gas se encuentran en Pensilvania y muchas fugas no se han monitoreado ni documentado. Las fugas de metano podían representar entre 4 y 7 por ciento de las emisiones de metano per capita en el estado.

Alrededor de 3 millones de pozos de gas y petróleo abandonados están dispersos a lo largo de Estados Unidos y probablemente representan “la segunda contribución potencial más grande del total de las emisiones de metano en los Estados Unidos, por arriba de las estimaciones de la EPA”. En ese país no se exige el monitoreo de fugas de metano en pozos abandonados.

75 por ciento de los pozos de gas y petróleo abandonados en el estado de Nueva York, nunca fueron taponados, según un informe del Departamento de Conservación Ambiental del estado de Nueva York. En ese estado hay 48 mil pozos de ese tipo y muchas de sus ubicaciones no se conocen.

Inundaciones

10 personas murieron por una inundación en el Campo Front Range de Colorado. 18 mil personas fueron evacuadas, mil 850 casas destruidas y hubo daños en caminos, puentes y tierras de cultivo en todo el estado. Se afectaron más de 2 mil 650 pozos de gas y petróleo, más la infraestructura complementaria de mil 614 pozos en la zona inundada. Tormentas dañaron instalaciones y tanques de almacenamiento provocando fugas incontrolables. La Comisión de Conservación de Petróleo y Gas de Colorado estimó que la inundación generó el vertido de 48 mil 250 galones de petróleo y 43 mil 479 galones de aguas residuales del fracking.

Varios condados perforados para gas shale en el estado de Nueva York tuvieron graves inundaciones. En algunos de esos condados las inundaciones superaron los niveles registrados de 100 años.

Funcionarios del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Texas señalaron que las inundaciones afectan los pozos de producción de petróleo en zonas protegidas, dañando decenas de bombas de balancín, ductos y otras infraestructuras de gas y petróleo dejando las tierras con aguas aceitosas burbujeantes con un fuerte olor a gas.

Criminalidad y cargas para los gobiernos locales

850 incidentes ambientales se presentaron desde 2007 en la reservación india de Fort Berthol, en Dakota del Norte; muchos de ellos quedaron impunes. Con el fracking, la reservación enfrenta corrupción, criminalidad e impactos ambientales negativos por lo que “ven un deterioro en su nivel de vida en lugar de una mejoría”. Soportan tránsito intenso de vehículos pesados, caminos averiados, aumento en la criminalidad, sobrecargas en los servicios públicos, contaminación por derrames, flamazos y vertido ilegal.

17.7 por ciento aumentaron los crímenes violentos en Pensilvania en 2012. Hubo alrededor de 130 crímenes violentos adicionales; un aumento de 10.8 por ciento de delitos contra la propiedad; 48 por ciento de aumento en las tasas de abuso de drogas y 65 por ciento de aumento en los accidentes causados por conducir automóviles en estado de ebriedad.

24 por ciento y 27 por ciento aumentaron las tasas de enfermedades de transmisión sexual en condados perforados en Pensilvania, Ohio y Virginia Occidental. Los fallecimientos por accidentes de tránsito aumentaron 27.8 por ciento en seis condados con fracking.

La perforación intensiva y el fracking (definidos como la perforación de 400 pozos o más en un condado en un periodo de cinco a ocho años) en Pensilvania, Ohio y Virginia Occidental se correlacionaron positivamente con un aumento en los crímenes, las enfermedades de transmisión sexual y los accidentes de tránsito.

61 empresas dedicadas a la perforación de shale, analizadas por Bloomberg News muestran que la perspectiva económica del petróleo y del gas shale es inestable. La deuda por esta actividad casi se duplicó en los últimos cuatro años, mientras que los ingresos apenas habían aumentado 5.6 por ciento.

Entre 5 mil 400 y 10 mil dólares son los daños estimados por la Rand Corporation que cada pozo de gas shale causa a los caminos estatales en Pensilvania.

En la zona del Bakken Shale, Dakota del Norte, la entrada de dinero por el fracking atrajo a delincuentes profesionales dedicados a las drogas, la violencia y el tráfico sexual.

El fiscal de Estados Unidos para el Occidente de Nueva York relacionó un aumento en la producción de metanfetaminas con su uso por trabajadores de campos de fracking del norte y el oeste de Pensilvania. Esta droga les permite permanecer despiertos entre 48 y 72 horas y su consumo está relacionado con las jornadas laborales extremadamente largas que soportan esos trabajadores.

Un documental del Forum News Service, “Trafficked Report,” reveló que el comercio sexual, incluido el de niños, era un problema importante en el campo petrolero de Bakken de Dakota del Norte. La dinámica del auge petrolero y el arribo de trabajadores de fuera del estado, principalmente hombres, generó un aumento en la demanda de prostitución.

Sobreestimación de las reservas de gas

568 millones de dólares fue el ingreso de 127 empresas fuertes de petróleo y gas frente a sus gastos de 677 millones de dólares en 2014. Esta diferencia negativa se solventó mediante 106 mil millones de dólares de deuda y venta de activos por 73 mil millones de dólares. Para continuar la perforación, las empresas están aumentando su deuda y la venta de activos.

Un estudio del Energy Watch Groupen de Alemania encontró que los costos del fracking en Alemania rebasarían sus beneficios, en parte, porque el comercio de gas natural en Estados Unidos ha ido en declive desde 2009. El estudio señaló los costos de la infraestructura, los riesgos ambientales y de salud y resaltó la necesidad de desarrollar energías renovables.

Riesgos para los inversionistas

La compañía Noble Energy, en su informe a la bolsa de valores de Estados Unidos, señala: “Nuestras operaciones están sujetas a daños y riesgos inherentes de la perforación, producción y transporte del crudo, gas natural y de los líquidos de gas natural incluyendo: lesiones y/o muerte de empleados, personal, proveedores u otros individuos; ruptura de tuberías y derrames; fuego, explosiones, escapes y fisuras en los pozos; fallas en el funcionamiento del equipo y/o fallas mecánicas en pozos de alto volumen e impacto; fugas o derrames durante el traslado de hidrocarburos o por accidente (buques, tren, ductos); sobrecargas de presión y disminución de cuencas que pueden provocar derrames o pérdida de acceso a hidrocarburos; liberación de contaminantes; derrames superficiales o contaminación de mantos freáticos por fluidos; problemas de seguridad, ciber-ataques, piratería o actos terroristas; robo o vandalismo del equipo;
huracanes, ciclones, tormentas de viento o “supertormentas” que pueden afectar operaciones y en aguas profundas del Golfo de México, Marcellus Shale o el este del Mediterráneo; tormentas invernales y nevadas en la cuenca Denver-Julesburg, en Colorado o Marcellus Shale;
temperaturas extremadamente altas; volcanes que podrían afectar operaciones en alta mar en Guinea Ecuatorial; inundaciones en zonas bajas; duras condiciones meteorológicas y el agitado alta mar en las Islas Malvinas; pandemias y epidemias, como el virus del Ébola, en regiones del África Occidental que puede afectar las operaciones por restricciones de viaje, entre otras… Cualquiera de estas puede resultar en pérdidas de hidrocarburos, contaminación ambiental y daños a nuestras propiedades o propiedades de otros”.

*En español: Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación que demuestran los riesgos y daños del fracking (extracción no convencional de gas y petróleo). 3ª ed. Heinrich Böll Stiftung. Traducción Marisa Jacott, octubre 2015. Disponible en: https://mx.boell.org/sites/default/files/compendium_final_25_de_mayo.pdf.
El documento original se encuentra en: http://concernedhealthny.org/wp-content/uploads/2012/11/PSR-CHPNY-Compendium-3.0.pdf.
La 4a. edición (2016) del Compendium se encuentra en http://concernedhealthny.org/wp-content/uploads/2016/12/COMPENDIUM 4.0_FINAL_11_16_16Corrected.pdf).

Marisa Jacott
Fronteras Comunes, AC
Correo-e: [email protected]

comentarios de blog provistos por Disqus