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Busquemos la solución al tema del aborto

Antonio Fernández: En el tema del aborto se discuten diversas ideas; algunas útiles, otras redundantes. Pero discutimos el aborto porque reconocemos que existe, que tenemos un problema entre manos y que debemos tomar una decisión al respecto. Para encontrar la solución al problema hay separarnos de argumentos dudosos y/o apasionados que a final de cuentas no convencen y enfocarnos en la información que de verdad nos puede ser útil y ayudarnos a tomar una decisión.

Por: Antonio Fernández*


En el tema del aborto se discuten diversas ideas; algunas útiles, otras redundantes. Pero discutimos el aborto porque reconocemos que existe, que tenemos un problema entre manos y que debemos tomar una decisión al respecto. Para encontrar la solución al problema hay separarnos de argumentos dudosos y/o apasionados que a final de cuentas no convencen y enfocarnos en la información que de verdad nos puede ser útil y ayudarnos a tomar una decisión.

Primero: Separemos la Ciencia de la Ética. La ciencia no nos va a indicar si abortar un feto es algo correcto/incorrecto. La ciencia describe un proceso basándose en leyes que pueden comprobarse mediante la observación/medición. La ciencia puede describir el proceso completo de gestación, pero no nos va a indicar cuándo el feto es un ser humano, eso a menos que nosotros indiquemos arbitrariamente qué es un ser humano; a saber, si establecemos que “un ser humano tiene cabeza, cerebro, corazón, pulmones y manos” entonces la ciencia sí puede tomar un feto cualquiera y determinar si se trata de un “ser humano” o no, de acuerdo a los “parámetros humanos” que nosotros establecimos anteriormente. ¿Cuáles son, entonces, los “parámetros humanos” para establecer quién es un ser humano con derecho a la vida y quién no? Ese es un dilema ético/jurídico, NO científico.

Segundo: La decisión del realizar un aborto pertenece a la mujer que está embarazada, no porque sea (o deba ser) su derecho, sino porque el feto se encuentra en su vientre. En otras palabras, NADIE puede detener a una mujer realmente decidida a practicarse un aborto. La posibilidad de efectuarse un aborto EXISTE, ya sea a hurtadillas en una clínica clandestina o con el apoyo de familiares y amigos en una clínica extranjera. Concluimos que el monopolio del aborto lo tiene realmente la mujer, no “los caciques”, ni “el clero”, ni “la sociedad”. Por otra parte, aunque es libre en sus actos, la mujer no puede obligar al resto de las personas a pensar y decirle que el aborto que se practicó fue una decisión correcta, ética y razonable y que no ha hecho nada malo… así como el resto de las personas no pueden obligar a la mujer a pensar que se va a ir al infierno. Mejor busquemos hacernos responsables de nuestros propios actos en vez de ir en falsas cruzadas de “los derechos de la mujer” por una aceptación pública de lo malo y bueno que hacemos.

Tercero: del acalorado debate, pueden extraerse pequeñas piezas de información que indican que el aborto clandestino se está convirtiendo en un serio problema de salud pública. Sea legal o no, existirá el aborto, y si éste es en un problema de Salud, no podemos pretender que no existe, ni mucho menos criticar a nuestros políticos por tratar de resolver el problema. El enfoque del tema del aborto debe ser en cifras y estadísticas que nos puedan ayudar a apreciar la magnitud del problema y quizá fundamentar (aunque no justificar) una decisión. Debemos desenmascarar el problema, y mostrarlo desnudo, sin matices de ningún tipo, si realmente pretendemos resolverlo.

Cuarto: si determinamos que la legalización del aborto es una medida horrenda, pero necesaria, cualquier propuesta debe considerar lo siguiente: ya que el feto no constituye un riesgo a la salud de la mujer (como lo es, por ejemplo, una enfermedad) y que el aborto no está encaminado a mejorar la salud de la mujer, éste último es un procedimiento electivo, por lo que de ninguna forma debe proporcionarse en forma gratuita en los Centros de Salud Pública. No se puede justificar el uso del dinero de los contribuyentes en un procedimiento electivo para la mujer, mucho menos si una parte de los contribuyentes están en contra de dicho procedimiento. Para que “El Estado garantice el derecho” con recursos públicos, debe existir una razón, un consenso y un beneficio común a corto y/o largo plazo, como lo existe para otros derechos que el Estado garantiza, como la Educación, etc.

Para encontrar una solución razonable al dilema de la legalización del aborto debemos  hacer a un lado argumentos dudosos y apasionados, reconocer la realidad que el aborto existe y que se esta convirtiendo en un problema de Salud y buscar fundamento en cifras y estadísticas que nos indiquen dónde estamos parados y qué debemos hacer, considerando para cualquier propuesta que, a final de cuentas, somos los únicos responsables de nuestras decisiones personales.

 

*Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey

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