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El aborto y la ética

José Castillo Farreras: Se llama aborto la expulsión (espontánea o provocada) del feto antes de que sea viable. La expulsión normal del feto al término de un embarazo es el parto. Si el feto se expulsa antes de tiempo (aproximadamente nueve meses), pero es viable, se denomina parto prematuro. Cuando el feto es expulsado antes de tiempo y no es viable, por su escaso desarrollo, se habla de aborto.

Por: José Castillo Farreras*

Introducción 

Se llama aborto la expulsión  (espontánea o provocada)  del feto antes de que sea viable. La expulsión normal  del feto al  término de un embarazo es el parto. Si el feto se expulsa antes de tiempo (aproximadamente nueve meses), pero es viable, se denomina parto prematuro. Cuando el feto es expulsado antes de tiempo y no es viable, por su escaso desarrollo, se habla de aborto.

Ahora bien,  si el aborto espontáneo origina problemas médicos y biológicos, el provocado tiene a menudo  implicaciones jurídicas, filosóficas y religiosas. (Me permito tomar  de la Gran Enciclopedia Larousse buena parte de lo dicho  en la introducción y en  los dos rubros siguientes).

 

Derecho

En general, la legislación contemporánea considera tres tipos de aborto provocado: el intencional o doloso, que constituyó hasta hace poco  un delito en casi todas las legislaciones modernas; el no intencional o culposo, ocasionado sin el propósito de causarlo y el honoris causa, practicado para impedir la deshonra de la embarazada.

Entre los romanos el aborto fue considerado como una grave inmoralidad, pero nunca como un delito.  Por su parte, en el derecho azteca el aborto era castigado con la muerte de la mujer y de quienes la ayudaban a llevarlo a cabo.

Aunque es algo relativo,  en diversas legislaciones extranjeras y nacionales, los avances logrados en esta materia se han dado cuando el aborto es culposo (no intencional), cuando el embarazo sea consecuencia de una violación, cuando la mujer embarazada corra peligro de muerte, cuando fuere practicado dentro de los noventa días al período de gestación,  cuando a juicio de por lo menos dos médicos haya una suposición válida de que el producto padece alteraciones congénitas, que den por resultado el nacimiento de un ser con trastornos graves, físicos o mentales y cuando se carezcan de medios económicos suficientes para el sostenimiento de la familia...

Lo dicho hasta aquí no supone que en todas partes de México y del mundo el aborto hubiera sido autorizado totalmente. En el concierto internacional existen naciones que llevan la delantera, como Holanda y en general los países nórdicos. Y en México van adelante Yucatán y el Distrito Federal  entre otras entidades de la República. En algunos estados, la oposición al desarrollo del tema es intensa y no ha permitido evolucionar como la modernidad y las situaciones reales lo requerirían. Además, se han formado agrupaciones civiles  sumamente conservadoras, como la  ya famosa Provida, que arrastran más gente de la que en nuestro tiempo se hubiera pensado y manifiestan puntos de vista francamente desconcertantes por su anacronismo e irracionalidad.

 

Religión

En México, la religión dominante es el Cristianismo, y dentro de él,  el catolicismo. La Iglesia católica siempre ha considerado al aborto como una falta grave. En el Código de Derecho Canónico  (v. Tit. XIV, De los delitos contra la vida, la libertad , la propiedad, la buena fama y las buenas costumbres, canon 2350 y ss.) se castiga con la excomunión (que es literalmente la segregación de la comunión de los fieles) no sólo a  la madre, sino a todos aquellos  que de alguna forma lo procuraron directa y eficazmente, así como de los que cooperen con él tanto física como moralmente. Por supuesto que hay probablemente una buena cantidad de católicos que ignoran esto o que, si acaso saben algo, poco les interesa o no saben  bien lo que es la excomunión, pero un principio general válido para todo derecho expresa que "La ignorancia de la ley a nadie aprovecha" o "no exime de su cumplimiento". Las prohibiciones de la  religión no son  obstáculo que determine su vida en ciertas (muchas) circunstancias.  Por ello pareció candorosa la actitud del ya fallecido obispo de Cuernavaca, fundador de la cátedra de Derecho canónico en la Facultad de Derecho de la UNAM, Dr. Luis Reynoso Cervantes, al decidir la excomunión de los violadores. Todos sabemos que hay delincuentes que antes de delinquir se encomiendan a Dios, y es ya un lugar común lo que comentaba hace muchos años el gran antropólogo don Manuel Gamio, en su libro Forjando Patria,  que muchos ladrones se encomendaban a la Virgen de Guadalupe en la Iglesia de La Soledad, por la zona de La Merced, antes de cometer sus atracos.

En verdad, tampoco pareciera que los grupos de  feministas creyentes se hubieran dado cuenta cabalmente de lo que la Iglesia católica  señala. Sucede que en el Derecho canónico sólo hay dos de las llamadas "penas automáticas", o sea aquellas que se aplican por el mismo hecho (ipso facto) de cometer la falta, sin necesidad de que las imponga un sacerdote ni menos un tribunal eclesiástico. Una de ellas es general y se refiere a todo aquel, hombre o mujer,  que haga la apología de doctrinas contrarias a la esencia del Cristianismo (como el Marxismo o cualquier otra  ideología ateísta, por ejemplo) y la otra es particular, podría decirse "de excepción",  pues  se toma en cuenta sólo a la mujer, cuando  provoque, sin necesidad, el aborto en su propia persona. En ambos casos, el culpable será ipso facto excomulgado y la excomunión es la sanción más severa de la Iglesia católica (v. Canon 2217, especialmente el párrafo 2, así como la nota 2, en la cual se lee que el delincuente se hace acreedor de la pena "en el mismo momento de cometer el delito aunque éste sea oculto y de él no tenga conocimiento el Superior ni hay de tenerlo nunca").   Me parece que el feminismo o las mujeres feministas católicas debieran rechazar este canon eclesiástico;  discrimina e infama  a la mujer, irremediablemente. 


Filosofía

En el campo de la filosofía, el aborto tiene implicaciones éticas, de una ética laica, naturalmente. El problema que se formula es el de  saber si es moral o inmoral su práctica consciente, con independencia de  los casos permitidos o prohibidos por las leyes. No se trata de legalidad, sino de moralidad y –hay que insistir en ello– no todo lo que es legal es moral, pues existen conductas permitidas legalmente, pero enormemente inmorales.

Con frecuencia se discute en especial si la práctica del aborto supone disponer de una vida, y  más exactamente de una vida humana que no puede defenderse, lo que lo hace más grave. El problema filosófico  fundamental es, pues, determinar  en qué condiciones el producto de la concepción es no sólo vida, sino específicamente  "vida humana", pues "vida" biológica sin duda lo es.

Si se pretende que la unión de los gametos masculino y femenino constituyen vida orgánica, la cuestión no es filosófica, pertenece a la biología y otros campos y, por supuesto, la respuesta es, supongo, afirmativa, sí hay vida orgánica, biológica, y la hay aun antes de la unión. Sólo es filosófica cuando la pregunta es sobre si hay o no vida humana, es decir, no vida del cuerpo humano, ni de sus órganos, ni de cualquiera de sus partes o de sus desprendimientos. La cuestión radica, pues,  en saber qué es  en estos casos lo "humano" de la vida.

A menudo entre los interlocutores que discuten sobre el tema se olvida justamente eso;  a saber,  que, naturalmente, el producto de la concepción vive  desde el mismo momento que el óvulo  es fecundado, pero, claro, vive, de la misma manera en que  también viven  los gametos masculino y femenino,  antes de la fecundación, y que los espermatozoides no fecundantes  mueren por millones. Pero, la cuestión, insisto,  está justamente en preguntarse, si esa vida es ya vida humana, o sólo se trata de  vida biológica. Al no ser fecundado un óvulo y morir y al morir los múltiples espermatozoides, ¿mueren con ellos millares de seres humanos? Si así fuera habría que evitar la procreación pues quien eyacula se convertiría en un homicida múltiple. ¿En qué momento, pues,  la vida  es vida humana y no sólo vida biológica? ¿Puede determinarse ese momento con alguna precisión?  Este es,  si no el único, sí uno de los problemas filosóficos en relación con el aborto, y se relaciona con el derecho, con la religión y especialmente con la ética.

Pocos advierten que los problemas éticos que el aborto plantea no son propios del aborto en cuanto tal, en casi ninguna  de sus modalidades;  se generan en áreas diferentes y a veces resultan falsos problemas o  problemas mal planteados. Sus fuentes suelen ser el derecho (o, mejor, las leyes), la religión (alguna religión)  y la ignorancia, que son, por igual, responsables de que tales problemas o seudoproblemas  se formulen.

La religión (el catolicismo) contribuye al considerar pecado grave su práctica. Supone que al  abortar intencionalmente y sin necesidad se comete un crimen, pues se priva de la vida, se dice,  "a un ser humano". La Iglesia católica considera al cigoto, o sea el producto inmediato de la fecundación, el óvulo fecundado,  como un ser humano, lo cual no deja de ser sorprendente. De nada sirve en su caso la llamada "pastilla del día siguiente":  el pecado se comete y la pecadora recibe ipso facto su castigo, justamente el castigo más severo. Pero para la filosofía no cristiana, llamémosle laica o  independiente, el ser "humano" no existe y tampoco la  vida "humana", sino a partir de la presencia de la conciencia. Vivir es, por ejemplo, para Ortega "estar en el  mundo", pero no sólo "estar" , sino darse cuenta de que se está. Esta conciencia lo es, entonces, de la propia existencia. "Si vivo –dice Ortega-y no soy consciente de que vivo, no vivo".  El óvulo apenas fecundado, el cigoto,  no cuenta con este componente y tampoco el mismo feto después.  "Si me duele la muela, pero no soy consciente de mi dolor de muelas, no me duele la muela."  Podría haber –añado–,  un absceso putrefacto, pero es una verdad perogrullesca que si no soy consciente de que la muela me duele, entonces no me duele. El dolor supone tener conciencia de su existencia y si esta  no existe, tampoco existe el dolor. Así también la vida, claro, la vida humana, pues la otra, la orgánica, la biológica es otra cosa, sostén de la primera, pero diferente de ella.

Ciertamente, el cigoto es parte del cuerpo de la mujer encinta y, aunque independiente, del hombre que la fecundó, y es el punto de partida de un nuevo ser humano, pero no es aún humano, como en rigor  no son humanos los gametos aunque fueran también punto de partida para la existencia del cigoto (pues todo tiene un punto de partida y una causa); así tampoco  mis dedos, ni mis dientes, ni mi corazón ni mi estómago, en tanto partes de mi  cuerpo, a pesar de que alguno de esos componentes pudiera enfermar y matarme. La rodilla izquierda  me duele, pero no es por sí misma consciente de su dolor y menos de su propia existencia,  podrían quirúrgicamente ponerme una prótesis,  y  yo continuaría viviendo. El óvulo fecundado (cigoto), biológicamente vivo, por supuesto,   puede ser extirpado y no por ello se mata a un ser humano, como no se mata a un ser humano cuando se le extirpa el apéndice vivo en una intervención quirúrgica, ni cuando se le extrae un cálculo renal o se le corta un miembro atacado por la gangrena.  Se les corta no para matar al ser  biológico del cual son fragmentos, sino, al contrario, para que viva más y mejor, tanto biológica como "humanamente".

Las legislaciones, promovidas ocultamente por la religión (cosa que ni los legisladores más respetuosos del laicismo advierten, ni pueden o no quieren evitar), señalan  a veces  un mínimo de tres meses para que dentro de tal período el aborto proceda y sea legal,  pero a partir de entonces el aborto se vuelve infanticidio, ¿por qué no "feticidio"? y además con todas las agravantes por  la total indefensión de la "víctima". Una moral  laica, sin embargo, tendría que considerar que esto sólo es válido si se considera que es "bueno" frenar simples caprichos de las parejas y no por otro motivo. La mujer y su cónyuge (pero especialmente la mujer, ya que el feto es parte suya y lo lleva en su vientre)  tendrían que tener todo el derecho de abortar cuando así lo decidieran, si no lo hacen  con alguna finalidad perversa o ilícita. Esto tendría que ser tan tolerado legal y socialmente, del mismo  modo  como cualquiera puede, y es lícito,  por enfermedad, por inclinación o tendencia sexual o por simples motivos estéticos, recomponerse o extirparse alguna parte del cuerpo, como el estómago, la nariz y hasta, ¿por qué no?, los glúteos y el pene;  aunque, claro, si alguien se cortara intencionalmente un dedo  en la fábrica para cobrar fraudulentamente una indemnización como accidente de trabajo estaría cometiendo un acto ilícito, pero no un homicidio, porque esa parte del cuerpo llamado dedo no es un ser humano.

La ignorancia mezclada con las creencias también genera dilemas morales, sobre todo cuando repite (y repite mal) algunas tendencias en contra del aborto. Es especialmente  frecuente oír que se  hable  acerca de que el aborto es un atentado  contra la Vida (así, con mayúscula),  y la Vida, se dice,  es un  don de Dios, que nadie puede quitarla sino sólo Dios mismo. A menudo defienden esta opinión quienes cínicamente no tienen empacho en justificar la guerra y , de modo particular, quienes abogan por la pena de muerte. Pero olvidan que si Dios creó al mundo, no sólo creó la vida, sino también la muerte y la no vida, como la de las piedras, y que  la Vida, así en general, no siempre tendría que salvarse ni defenderse, cuando en lo particular  se trata de la de bichos y gérmenes nocivos y no sólo de brutales asesinos como los secuestradores y violadores, o como  de los genocidas gobernantes que arrasan naciones enteras. Cuando rociamos insecticidas o nos inyectamos antibióticos parece que no estamos conscientes de que atentamos y acabamos con   muchas, a veces millones, de vidas.

La vida es un "milagro" de la evolución y de las mutaciones de la Naturaleza, cualquier vida, hasta la de las cucarachas o la de los acrídidos que devoran  los campos, y también, por supuesto, la de los millones de microorganismos benignos o malignos que nos habitan, nos invaden, nos vivifican,  nos comen y nos matan. Pero, ¿también con ellos vale la prohibición de no matar? Cuando a los defensores de la Vida en general se les señalan argumentos similares enmudecen. Y el "No matarás" del Decálogo, referido  a los hombres,  se relativiza al considerar los contraejemplos  (defensa de la Patria, legítima defensa, la no exigibilidad de otra conducta, ejecución de una sentencia, etcétera). La Vida es un portento, un prodigio, pero no siempre es "malo" extirparla.

Humberto Eco, al comentar en su libro Entre Mentira e Ironía (Editorial Lumen, l998, p. ll6-ll7) la comicidad de su paisano, el escritor Achille Campanille, en el artículo "Lo cómico como extrañamiento", dice que también los niños mueren, "porque tienen la desventura de ser pequeños  hombres y, encima, pueden morir antes de haberse convertido en hombres".  Y luego de citar lo que Campanille dice, con una comicidad funeraria, como la llama Eco, transcribe lo siguiente sobre la muerte de un niño:

"Y he aquí que el carro blanco, con los angelitos de madera, avanza trotando entre el gentío de la ciudad. Por lo pequeño del carro se entiende que debía de ser un niño muy pequeño [...]. Hay qué ver cómo se quitan todos el sombrero al paso de este niño. Sólo por el  hecho de que ha muerto. Incluso los oficiales se llevan la mano a la visera, como si saludaran a un general; incluso los guardias urbanos se ponen firmes, como si pasara el gobernador; e incluso los cocheros, que se hacen los longuis (se hacen los desentendidos. Nota mía) con los hombres maduros, se apresuran a quitarse la gorra, mientras los tranvías y los automóviles se paran en filas, sin protestar."

Luego Campanille hace una observación: "Estar muerto no es un asunto baladí. Estar muerto es una cosa muy requetesería y hay que haberlas corrido antes de llegar a ella.  Hay que tener el cabello blanco y una buena barba y hay que haber superado muchas pruebas. En cambio, se presenta ese niño en las puertas del Cielo y dice:  Saben, estoy muerto. ¿Estoy muerto? Vayamos con calma, por favor... ¿Tenía ese niño la edad para ser admitido entre los muertos? ¿Era capaz de comprender la importancia del paso que iba a realizar?  ¿Tenía la presencia? ¿El peso? ¿La estatura? ¿La voz? [...]".

Y yo (quien esto escribe, Castillo Farreras), me quedo literalmente perplejo y pienso que aquello podría decirlo tal vez –sin entenderlo bien– un niño ya nacido que sepa hablar, por pequeñito que fuera, ya que, por lo demás, en el Cielo hablan todos los idiomas, ¿pero qué haría y diría a las puertas del Cielo un feto, o más sorprendente aún, un cigoto o una mórula? ¿Con qué cara, literalmente, con qué cara diría nada?

*Profesor de preparatoria

Mal plateado el problema y por lo mismo mal resuelto

Posted by Enrique Basaguren at 2007-11-23 11:20
El plateamiento de fondo está mal. El aborto y la ética es la respuesta así la práctica del aborto es buena o es mala. Si hay una vida humana en el cigoto por supuesto que es malo abortar, sino no la hay por supuesto que es bueno (o por lo menos indiferente étiocamente).

La afirmación "el cigoto no es una vida humana" es gratuita. Es obvio que el cigoto no son los gametos, y hay una diferencia biológica entre estas dos realidades. La pregunta si hay una vida independiente de los apdres en el cigoto es una pregunta biológica y es con la información biológica que se debe formular una respuesta filosófica. No se puede ignorar...

La información biológica que es clara, es que el cigoto es un indiciduo humano... es decir es un todo genético con información humana, que se desarrolla por él mismo, y se mueve el mismo en su desarrollo. Es decir tiene vida y tiene el mismo tipo de vida que sus padres (que son humanos). Esto pues muestra que el quitarle la vida a un cigoto se está quitando la vida a un ser humano y a un ser humano inocente... lo cual desde cualquier punto de vista ético es malo.

Información sobre Bibliografía

Posted by Sandra Dinorah Córdova García at 2007-12-07 12:25
Hola

Me llamo la atención sobre el comentario de Umberto Eco y Achille Campanile, me podrían comentar dónde puedo conseguir libros de esos autores.

Saludos,

EL CIGOTO ES VIDA BIOLÓGICA.

Posted by José Castillo Farreras at 2007-12-17 13:41
El cigoto es vida biològica, no humana, de la misma manera que el huevo de una gallina no es una gallina. Serà gallina cuando podamos cocinarla en caldo, haciendo "caldo de gallina".Esto puede explicarse con las antiguas ideas filosòficas de de potencia y acto. El huevo (potencia) pudiera convertirse en gallina (acto), pero aún no es gallina, es huevo. Cuando comemos un huevo frito no estamos comiendo una gallina frita. Y esto, desde cualquier punto de vista, no sòlo el culinario. La vida biològica del hombre es todo el organismo humano y cada una de sus partes, desde la cabeza hasta el dedo gordo del pie, desde los gametos masculino y femenino, hasta el òvulo fecundado, desde los brazos hasta los codos, desde los juanetes hasta la nueva berruga que apareciò, el cuerpo viejo y enfermo o el joven y sano...Pero lo humano de la vida no es eso, aunque existan vìnculos.Un muerto biològicamente no puede tener vida biològica, porque entonces no estaria muerto. Su vida es en todo caso sòlo ficticia, como cuando se habla, vgr., de la "inmortalidad" de Sócrates.Lo humano de la vida està esencialmente en la conciencia, la libertad y la dignidad. Si nada de esto existe (aunque"pudiera" existir màs tarde) la vida serìa biològica, no màs.Quien se obstine en ver vida humana en el cigoto, tendrà que admitir absurdamente que un huevo es una gallina.
Ahora bien, con las contingencias en la vida, suele disminuirse la conciencia y la libertad y, en consecuencia, la dignidad.Con las enfermedades dolorosas y terminales, conciencia y libertad casi se extinguen y no hay dignidad, pero en el cigoto no pasa nada de esto. No tiene libertad ni conciencia.















Claro que es una vida humana

Posted by Enrique Basaguren at 2007-12-19 01:41
¿¿¿Una vida biológica de qué??? Qué es una vida Biológica? Toda vida tiene una especie, vida biológica es un pleonasmo...
Es una vida que tiene un ADN, y ese ADN es humano. Vida Vegetal, vida animal, vida humana son según sus genes. Decir que la dignidad depende de la conciencia es una creencia tuya, pero no nos la puedes imponer a los demás. Lo que es seguro es que un vida humana es una vida humana... y vale todas igual, el marcar ´diferencias según creencias, modos de pensar, tu religión eso es una imposición. Los matices son creencias. La ética, el punto aquí tratado, debe ver absolutos, no posiciones ideológicas.
El no ver una vida donde científicamente hay una vida es imponer una forma de pensar. La semilla o el huevo son completamente distintos en su evolución. Y el ser en acto y el ser en potencia cuando hay un cambio esencial, se justifica luego de una acción, Nada pasa de la potencia al acto, sino por un acto. En el caso del cigoto, no hay un acto externo que lo haga "humano".

Si es humano le toca definirlo a la biología no a la filosofía

Posted by Cesar Romano at 2008-01-03 19:52
La biología reconoce a todos los seres vivientes como pertenecientes a una especie en particular(no hay seres vivientes que no puedan ser clasificados en alguna especie y la especie es la misma desde su concepción hasta su muerte), por lo que no existe el concepto de "vida biológica" que mencionas si no esta ligada a una especie.

Lo que existen son diferentes etapas del desarrollo, pero la especie no cambia. A cada individuo de una especie se le nombra indicando su apariencia física (fenotipo), por ejemplo se puede llamar huevo o hembra de "gallus gallus" (gallo doméstico) para referirse a un huevo común o a una gallina doméstica. En ningún momento quiere decir que representen todas las variantes de los individuos de una especie, solo son individuos en particular de una especie en particular.

José tus argumentos para tratar de diferenciar entre un embrión y un adulto, no cambian la realidad bilógica y el resto de tus argumentos van más bien en el sentido de diferenciar el "valor" de un embrión y un adulto y son subjetivas y espero que no sean consideradas porque nos llevaría a dar la oportunidad de darle diferente valor a la vida de un niño que la de un adulto, de una persona sana a la de una enferma (que puede ser de sida), etc. y este punto no puede ser tomado tan a la ligera sin ver sus implicaciones en el largo plazo.

Saludos

Será entonces una perdiz...

Posted by Mik at 2009-12-14 17:20
Creo, de veras, que se hacen esfuerzos y laberintos asombrosos para intentar justificar el egoismo tan propio del Ser Humano... el problema radica, a mi modo de entender, en el valor que le demos a la vida humana. Y en esto hay de todo: desde Teresa de Calcuta hasta los enloquecidos y bárbaros nazis alemanes...
Pienso, afirmo y creo a pies juntillas que, desde el mismo momento de la concepción, un ser humano dotado de carga genética única ha empezadoa crecer. Y desde ese mismo, hasta su muerte, su vida ha comenzado. Si existe alma o no, lo dejaremos para las discusiones de Filosofía y Religión...
¿Respetas la vida humana con todas las letras? El aborto es abobinable...
¿Crees que el derecho a vivir está en tus manos? Usa la libertad que se te ha dado.
Creo que el problema del aborto es un tema muy complejo, pero no confundamos a la gente. Y si os parece que un Ser Humano en su fase más inicial y del tamaño de un garbanzo es "destrozable", imaginaros las atrocidades que se cometen a diario con abortos de "bebés" de 6, 7 y hasta 8 meses ¡¡¡
Algún día la Humanidad se espantará de tanto horror...


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