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Concha Urquiza, entre el accidente y el suicidio

La muerte de la poeta michoacana María Concepción Urquiza del Valle el 20 de junio de 1945 en las aguas de Ensenada, Baja California, ha sido objeto de gran especulación y misterio, sobre todo por las interrogantes que a su vez han ido emergiendo tras su rescate del anonimato en torno a su personalidad y obra. Como bien definió Bolaño, Concha Urquiza era ausencia: un salto al abismo, un ir y venir de lo terrenal a lo divino, del exceso a la mesura, del erotismo a la inocencia. Su obra, única, anclada en la mística fue consecuencia de esos mismos “contrarios principios” y su muerte, no conformándose con ser muerte, ha gestado con el paso del tiempo un velo de inmortalidad, de la oportunidad y la casualidad, del suicidio y el accidente.

Por: Víctor M. Ortega* y Emiliano Terán**

La muerte de la poeta michoacana María Concepción Urquiza del Valle el 20 de junio de 1945 en las aguas de Ensenada, Baja California, ha sido objeto de gran especulación y misterio, sobre todo por las interrogantes que a su vez han ido emergiendo tras su rescate del anonimato en torno a su personalidad y obra.  

Como bien definió  Bolaño, Concha Urquiza era ausencia: un salto al abismo, un ir y venir  de lo terrenal a lo divino, del exceso a la mesura, del erotismo a la inocencia. Su obra, única, anclada en la mística fue consecuencia de esos mismos “contrarios principios” y su muerte, no conformándose con ser muerte, ha gestado con el paso del tiempo un velo de inmortalidad, de la oportunidad y la casualidad, del suicidio y el accidente.  

Sin embargo, hasta la fecha no existe una imagen clara de lo acontecido aquel el día fatídico. Para el caso presentamos una reconstrucción detallada de las condiciones físicas del sitio -como las mareas, las corrientes marinas superficiales in situ y las dificultades de nadar en el mar- en paralelo a las crónicas del día de su muerte, con el fin de poder discernir elementos, a favor o en contra, del supuesto accidente o del suicidio.  

Concha Urquiza 

Concha Urquiza nació en Morelia, Michoacán en 1910. Empieza con el pie derecho su senda literaria publicando su primero poema a los trece años de edad. Su obra poética, que alcanzó su versión más depurada en el último período de su vida, ha sido relacionada a la mística y al erotismo. A pesar de que su obra conocida es escasa, no obstante ha sido comparada en originalidad y profundidad, de acuerdo a sus críticos, a la obra de los grandes poetas católicos, como Juana Inés de la Cruz. Además, debido a su peculiar personalidad, y a su cercanía con diversos círculos intelectuales, ha aparecido retratada en diferentes novelas y poesías, tanto de la época como contemporáneas. Sin embargo, así como la llama de su vida  fue intensa, que aún hoy nos llegan sus destellos, así también hubo de consumirse pronto, a los 34 años de edad. 

El Estero de Punta Banda  

El Estero de Punta Banda es una laguna costera, dentro de la Bahía de Todos Santos, al sur del puerto de Ensenada. El intercambio de agua entre la bahía y el estero es producido principalmente por la marea y se lleva a cabo a través de un pasaje natural denominado la boca, cuya anchura es no mayor a 190 m. Durante las mareas vivas la velocidad de flujo (que entra) y reflujo (que sale) de agua a través de la boca puede alcanzar los 1.5 m/s (Fig. 1). 

Predicciones de Marea del 20 de junio de 1945 indican que hubo un máximo de nivel del mar a las 6:55, un mínimo a las 12:13 y nuevamente un máximo a las 18:52 horas. Esto sugiere que antes del medio día hubo un flujo de agua con dirección del estero a la bahía y pasado el medio día, la dirección del flujo era de la bahía al estero.  

Cabe mencionar que en la década de los 40, el estero era un lugar en donde un grupo de pescadores se dedicaban a explotar los recursos marinos en esa zona. Este hecho podría de ser de relevancia ya que posiblemente conocer el campo pesquero o la compra de mariscos  frescos, motivaron en parte la visita de Concha Urquiza a esa playa. Actualmente no queda rastro del campo pesquero, pero en cambio, hay un Resort conocido como El Estero Beach y algunas casas a su alrededor habitadas en su mayoría por jubilados norteamericanos.   

Crónica de los últimos días de Concha Urquiza 

El 13 de junio Concha Urquiza llega a Tijuana, invitada a dar clases al colegio de las hijas del Espíritu Santo. No obstante, como era periodo vacacional, opta por continuar su viaje al sur, hasta Ensenada. Aprovecha la oportunidad de visitar ese puerto tomando ventaja de que las religiosas contaban allí con otro colegio y una casa con vista al mar.  

No es claro con cuántas personas viajó ese día, lo cierto es que se suman al viaje Alejandro (o Carlos) Ruiz de Chávez, sobrino de la madre superiora (directora del colegio); un cantinero de Tijuana, amigo reciente y paisano de ella y Luis Manuel Guzmán, sacerdote de la congregación del Espíritu Santo.  

Se desconocen los detalles de los seis días posteriores a su arribo a Ensenada, no obstante durante ese periodo planea un paseo, junto con sus acompañantes, a la playa del El Estero de Punta Banda, con la finalidad de “mojarse los pies y remar un  poco”.  

El 20 de junio llegan todos a la playa El Estero de Punta Banda. La hora a la que llegan es incierta. Pero es posible que arribaran temprano por la mañana y que se metiera al mar antes del medio día.  Concha Urquiza sube a una lancha, alquilada, acompañada de sus amigos. Después de un tiempo  Alejandro (o Carlos) y ella deciden quedarse en la barra de arena de estero, posiblemente cerca de la boca (ver Fig. 1). Ahí los deja el lanchero y de acuerdo con su amigo cantinero, acuerdan Concha y Alejandro (o Carlos) irse nadando a la orilla, al otro lado de la boca. El cantinero con los demás del grupo se alejan y poco después regresan a la playa.    

Luis Manuel Guzmán es el último que ve a Concha Urquiza. Incluso contempla la ola que sume a la poeta en las frías aguas del Pacífico mexicano. Existe una versión que indica que Alejandro (o Carlos) intentó salvarla. No lo logra. Él también se ahoga. Varios días después el mar regresa los restos de Alejandro (o Carlos) y un día después los de Concha Urquiza. Los restos de la poeta fueron sepultados en el cementerio Tepeyac de Tijuana.


Nado libre en el mar 

La máxima velocidad que el hombre ha alcanzado en nado libre roza los 2 m/s. Por supuesto esta marca fue alcanzada dentro de una alberca techada. En contraste, en el mar, el oleaje y las corrientes superficiales pueden disminuir de manera importante la habilidad de nado en el hombre. La máxima velocidad de nado alcanzado durante competencias en la Bahía de Ensenada (De Playitas a El Mosquito) ha sido de 1.3 m/s. Un bañista experimentado, pero no profesional, puede nadar a una velocidad de 0.7 m/s. 

La habilidad y capacidad para mantener control y una posición de flotación adecuada del cuerpo son importantes para un nadador. Sin embargo, los remolinos y la turbulencia en el mar, pueden afectarlos de manera importante. Además, en la bahía de Ensenada las bajas temperaturas del agua, a parte de incrementar los costos energéticos por pérdida de calor corporal, puede dar paso a la aparición de calambres en las extremidades de bañistas no acostumbrados a nadar en aguas frías. 

Desentrañando el misterio 

Se dice que Concha Urquiza era una buena nadadora, de tal manera que resulta difícil creer que un estrecho de un par de centenares de metros no pudieran ser completado por ella con relativa facilidad. Además, de manera “extraña” también se ahoga Alejandro (o Carlos), quien posiblemente conocía bien las aguas del mar ensenadense (aunque no necesariamente las de El Estero). Esto ha hecho sugerir que un pacto suicida pudo ser lo más factible. 

Por otro lado, se ha sugerido una explicación alterna a su muerte, el accidente. Se ha especulado que  el fuerte oleaje y/o un remolino pudieron provocarlo. No obstante es difícil inclinarse por una u otra hipótesis debido a que no existe una imagen clara de lo sucedido aquel día.    

Para este fin, empecemos considerando que Concha Urquiza, con base en la fama que tenía como nadadora, hubiese tenido la capacidad de nadar en el mar a una velocidad de 0.7 m/s. A esta velocidad habría completado una distancia similar al ancho de la boca (190 m), sin tomar en cuenta reflujo alguno, en aproximadamente cinco minutos (Fig. 2). No obstante, a pesar de que el ancho de la boca es un trecho relativamente corto, el reflujo es lo suficientemente intenso como para desviar a un nadador experimentado hacia la bahía.

En la boca del estero, antes del medio día como lo indican las predicciones de marea, la corriente superficial tenía una dirección del estero a la bahía. La velocidad de reflujo en la boca es de 1.5 m/s. Si suponemos que la poeta nadó en dirección perpendicular al reflujo de agua para alcanzar la otra orilla de la boca, a los dos minutos y medio de nado, Concha Urquiza hubiera sido arrastrada ~250 metros hacia la bahía, y a los cinco minutos, medio kilómetro mar adentro. Por otro lado, el reflujo de agua, al interaccionar con la costa y con el oleaje entrante, puede generar turbulencia y remolinos. Todos esos factores en conjunto pudieron contribuir a que Concha Urquiza hubiera sido arrastrada mar adentro, perdiera control y una posición adecuada de flotación. 

Este pequeño esbozo pone en evidencia que el accidente pudo ser, muy probablemente, la causa de la muerte de Concha Urquiza. Nótese, sin embargo, que esto no descarta el suicidio, sólo aporta elementos en apoyo del accidente. 

Hay que considerar en apoyo a la hipótesis del accidente, que Concha Urquiza vivió una semana en Ensenada, dentro de una casa con vista al mar. En cualquier momento pudo tener acceso a la bahía para consumar su muerte, pero no lo hizo. Además, el Estero de Punta Banda, no es el lugar con  más atractivo de Ensenada. Quizás lo sea La Bufadora, sitio que se encuentra muy cercano al puerto de Ensenada.  

Finalmente, cabe mencionar que hasta la fecha no se ha encontrado ningún escrito póstumo. Una poeta como Concha Urquiza muy probablemente no hubiese perdido la oportunidad de escribir sobre algo tan importante como su muerte. Además, es poco factible que una mujer tan profundamente religiosa, hubiese podido optar por una salida opuesta totalmente a sus creencias. 

Agradecimientos

Agradecemos enormemente a Margarita León Vega y Sarahí Arriaga Ramírez por los comentarios y sugerencias al presente escrito.  
 

Referencias 

    Ávila, S. A. 1995. Literatura y Espíritu. Concha Urquiza” Excelsior, jueves 29 de junio.

    Hernández, X. C. 1994. Al rescate de la obra literaria de Concha Urquiza. El Universal, (Puebla-Tlaxcala) 3 de abril.

    León, V. M. 2010. Hambre del corazón. Poesía y prosa. Concha Urquiza. Secretaría de Cultura de Michoacán de Ocampo, México.

    León, V. M. 2010. Hambre del corazón. Semanal Día Siete. 502:14-17.

    Ocampo, A. M. 1998. Diccionario de escritores mexicanos siglo XX: desde las generaciones del Ateneo y novelistas de la Revolución hasta nuestros días volumen 9; México,.Universidad Nacional Autónoma de México. Págs 15-17.

    Ortega V. M. 2009. El nado: principios físicos y algunas técnicas para mejorarlo. Razón Áurea. 21 de septiembre.

    Ortiz, F. M., Huerta, T. L., y Hinojosa C. A. 2004. Transporte de sedimento por tracción de marea en el Estero de Punta Banda, Baja California, México. GEOS. Vol. 23, 3 p.

    Ruíz, G. J. A. 2004. Lo sagrado en la poesía de Concha Urquiza.Tesis de Maestría.Universidad Iberoamericana.

    Sicilia, J. 2010. La pasión de Concha Urquiza. La jornada Semanal. 13 de junio. 

*Department of Integrative Biology, University of California, Berkeley, CA.

**Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, BC.


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