Herramientas Personales
Navegación
 
Acciones de Documento

Catálisis homogénea un ejemplo de química verde

La química verde le apuesta a procesos menos contaminantes que los tradicionales; es más eficiente, genera menos residuos y se vale de materiales naturales...

Catálisis homogénea un ejemplo de química verde

Se pueden crear fármacos, polímeros, plásticos biodegradables y materiales con aplicación en la vida cotidiana, afirmó Juventino García. Foto: UNAM

UNAM. La química verde le apuesta a procesos menos contaminantes que los tradicionales; es más eficiente, genera menos residuos y se vale de materiales naturales o métodos que no impactan negativamente en el ambiente, y un ejemplo es la catálisis homogénea, señaló el especialista de la Facultad de Química de la UNAM, Juventino García Alejandre.

Las reacciones catalíticas aumentan la velocidad de cualquier reacción química, disminuyen la energía de activación, y el proceso se vuelve más amigable con el entorno.

Las metodologías catalíticas son afines a estos propósitos; de éstas, la homogénea echa mano de todos los reactivos y del catalizador en la misma fase, mientras que la heterogénea implica la coexistencia de varias fases; entre estas últimas se encuentra la nanocatálisis, una manera de reducir las condiciones de reacción mediante el uso de nanopartículas como precursores catalíticos, lo que se traduce en menos contaminación.

De cualquier material se pueden crear nanopartículas y para ello existen diversas metodologías físicas y químicas; de manera burda se puede pensar en que un trozo de aluminio que se troza, se muele y se hace cada vez más pequeño, hasta un nivel de tamaño inferior a 100 nanómetros, “y así tenemos una nanopartícula”.

Alternativamente, se puede iniciar con compuestos moleculares y descomponerlos selectivamente para el crecimiento de nanopartículas del tamaño deseado. El propósito es obtener una muestra más fina, lo que ocasiona que su reactividad cambie y, en general, aumente desde el punto de vista químico, dijo.

El especialista subrayó  que con este tipo de procesos se pueden crear fármacos, polímeros, plásticos biodegradables y materiales con aplicación en la vida cotidiana.

La idea de la química verde, agregó, es reducir el número de pasos de síntesis. Cuando se tiene un catalizador activo, como en el caso de las nanopartículas, éstas se pueden usar para diferentes fases en un mismo sistema de reacción, conocido como reacciones en cascada, dominó o tándem.

García Alejandre resaltó  que al tener materiales de mayor reactividad, no sólo se abaten las condiciones de reacción, sino que permiten que un solo catalizador haga todos los procesos, desde el más simple hasta el más elaborado, todo en el mismo sistema de reacción.

Ejemplo de ello son las reacciones de desulfuración, es decir, quitar el azufre del petróleo. Se sabe, aclaró, que el mexicano (Maya) contiene de dos a tres por ciento en peso de azufre. Mucho de ese material no es elemental, es decir, no es el polvo amarillo que comúnmente se conoce, más bien lo que incluye son múltiples derivados azufrados, y de ellos, los que permanecen al final de la refinación común se conocen como dibenzotiofenos.

El académico detalló  que si dichos compuestos no son eliminados en la refinación terminan en las gasolinas y diésel. “Al quemarse por el uso de vehículos, se libera a la atmósfera como dióxido de azufre que, con la humedad, reacciona y forma lluvia ácida”. 
“En los laboratorios de la FQ trabajamos con la química básica involucrada en cuándo activar o no una molécula azufrada, y retirar el elemento original en condiciones amigables; estamos en el proceso de aplicarlo a nivel industrial”, indicó.

Debido a los problemas climáticos que enfrentamos, las políticas ambientalistas han tomado auge. Sin embargo, aclaró, en ello ya se trabajaba desde hace más de una década.

“Generaciones anteriores ya se preocupaban por el impacto ambiental de algunas reacciones químicas, sólo que ahora es mucho más visible. Especialistas, y no sólo del área, ya veníamos en el camión verde. No nos acabamos de subir, pues incluso antes de que estuviera de moda ya comenzábamos a trabajar en ello”.

La hoy conocida como química verde tiene ocho principios: prevenir la creación de residuos; diseñar productos, compuestos seguros, síntesis químicas menos peligrosas y productos biodegradables; usar materias primas renovables, catalizadores, disolvente y condiciones de reacción seguras; evitar derivados químicos; maximizar la economía atómica; incrementar la eficiencia energética (reacciones a temperatura y presión ambientes); analizar en tiempo real los procesos químicos para evitar la contaminación, y minimizar los riesgos de accidentes.


Copyright © 1996-2014 DEMOS, Desarrollo de Medios, S.A. de C.V.
Todos los Derechos Reservados.
Derechos de Autor 04-2005-011817321500-203.

Desarrollado por La Jornada

Hecho con Plone