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El Guarumbo: Un árbol contra la diabetes

Los casos de diabetes crecen día a día en nuestro país y en el resto del planeta. Según datos de la Federación Mexicana de Diabetes, 246 millones de personas alrededor del mundo padecen esta enfermedad, y se calcula que en 2025 afectará a 333 millones.

El Guarumbo: Un árbol contra la diabetes

Las hojas tienen un efecto notorio en la regulación de la hemoglobina glucosilada, uno de los factores de mayor importancia en el control de pacientes diabéticos. Foto: UNAM

UNAM. Los casos de diabetes crecen día a día en nuestro país y en el resto del planeta. Según datos de la Federación Mexicana de Diabetes, 246 millones de personas alrededor del mundo padecen esta enfermedad, y se calcula que en 2025 afectará a 333 millones.

También se conoce que la diabetes afecta en mayor medida a las mujeres, aunque en promedio los hombres diabéticos mueren a edad más temprana que ellas (67 contra 70 años, respectivamente).

Por eso, buena parte de la investigación científica se enfoca a esa enfermedad. En ese sentido, resulta relevante el trabajo realizado en la Facultad de Ciencias (FC) con las hojas del árbol guarumbo (Cecropia obtusifolia).

“Éstas tienen un efecto notorio en la regulación de la hemoglobina glucosilada, uno de los factores de mayor importancia en el control de pacientes diabéticos”, indicó Adolfo Andrade Cetto, académico de la FC y especialista en etnofarmacología.

Se conocen la composición química y los mecanismos de acción de las hojas del guarumbo, que ya fueron probadas exitosamente, con la ayuda de la doctora Cristina Revilla, en pacientes del Centro Médico Nacional. De esta manera, se está a un paso de convertirlas en un fitomedicamento para producir un fármaco con ellas.

Esta planta debe ser cosechada y cortada en el momento oportuno (ni antes ni después) para que sus principios activos tengan las concentraciones adecuadas y produzcan el efecto hipoglucemiante esperado.

En un diabético, los principios activos de las hojas del guarumbo bloquean la glucosa que produce el hígado en estado de ayuno, que viaja al torrente sanguíneo. Además, ayudan a reducir los niveles de ese azúcar a lo largo del día.

“La investigación —dice Andrade Cetto— se enmarca en un concepto denominado etnofarmacología, que parte del conocimiento tradicional, en especial de las plantas medicinales, pero con enfoque científico”.

Etnofarmacología

Hay dos formas de examinar las especies vegetales: la primera consiste en tomarlas de la naturaleza, analizar sus componentes y buscarles una aplicación; la segunda se basa en el uso tradicional que se da en las comunidades, es decir, en la etnofarmacología.

En el país se trabaja en zonas rurales mayas, chatinas, chinantecas y náhuas. Primero, se efectúa un censo de las especies utilizadas para emprender la búsqueda de sus principios activos y posible uso medicinal.

Para probar los efectos de las hojas del guarumbo en diabetes tipo 2 (no insulinodependiente) se utilizan ratas neonatas (recién nacidas) manipuladas según las necesidades de los mexicanos.

Los roedores desarrollan este mal metabólico a los cinco días de vida, con lo que se genera un modelo similar al de ese padecimiento, el más común en el país (se calcula que 95% de los diabéticos mexicanos sufre la variante no insulinodependiente).

Esta afección inicia antes que el paciente se dé cuenta, con un periodo denominado “de resistencia a la insulina”, sigue con una etapa manifiesta, continúa con la homeostasis (cuando el cuerpo equilibra las concentraciones de azúcar) y concluye con las complicaciones.

“Hasta el momento no se sabe de la existencia de ninguna planta que ayude a prevenir la diabetes. Las especies conocidas son coadyuvantes en el tratamiento de esta enfermedad, pero no representan una solución definitiva”, apunta Andrade Cetto.

Prediabetes

Por otro lado, se sabe que actualmente hay en el país entre 6.5 y 10 millones de diabéticos; de éstos, dos millones aún no han sido diagnosticados. Además, la prediabetes ya no es considerada una condición de riesgo, sino una etapa temprana de esta afección.

Al respecto, Alberto Lifshitz Guinzberg, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM y director general de Coordinación de los Institutos Nacionales de Salud, dice: “Teóricamente, el hecho de hablar de prediabetes puede contribuir a prevenir la enfermedad en sí. Además, con más conocimientos será posible pronosticarla e intervenir en la historia natural del mal; si esta fase inicial es vista como una etapa de la diabetes, una acción anticipada ayudará a evitar sus consecuencias negativas.”

El término prediabetes fue usado por primera vez en la década de los 30 para referirse a individuos obesos con una historia familiar relacionada con esa afección, y describe un periodo intermedio de la diabetes, en el que un individuo sano comienza a presentar desequilibrios, sin padecer aún la enfermedad. También puede ser considerado un continuo en el que las alteraciones fisiopatológicas se acumulan hasta que llega un momento en el que el individuo es considerado  diabético.

Otra perspectiva permite describirla como un periodo que abarca desde el nacimiento hasta el diagnóstico definitivo de la enfermedad en sí, y depende de factores como el peso y la talla del individuo al nacer.

“Debemos tomar en cuenta algo muy importante: un cambio en el estilo de vida puede modificar un diagnóstico certero de diabetes, porque la mayoría de las veces esta enfermedad se relaciona con el consumo de tabaco o alcohol, y con malos hábitos alimenticios”, concluyó Lifshitz Guinzberg.


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