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La homosexualidad no es una patología

UNAM. Según estudios recientes, la identidad sexual está enraizada en la biología de cada ser humano antes del nacimiento, brota de una variación en los cromosomas y está vinculada a los genes; eso desestima que la homosexualidad y la transexualidad sean una opción.

La homosexualidad no es una patología

Se calcula que en el mundo hay un transexual por cada 30 mil habitantes, afirmó Rafael Salín (en la imagen). Foto: UNAM

UNAM. Según estudios recientes, la identidad sexual está enraizada en la biología de cada ser humano antes del nacimiento, brota de una variación en los cromosomas y está vinculada a los genes; eso desestima que la homosexualidad y la transexualidad sean una opción.

En algún momento del desarrollo intrauterino, existe un punto crítico por el que cada individuo pasa, y algunas veces no se alinea a la hora de nacer, vivir y socializar, señalaron investigadores de la UNAM.

La homosexualidad, entendida como la inclinación erótico-afectiva por personas del mismo sexo, no es una patología. En el caso de la transexualidad, se nace con un cuerpo que no corresponde a la sensación emocional, física, psíquica, afectiva y psicológica, explicó la académica del Programa de Sexualidad Humana de la Facultad de Psicología (FP), Selma González Serratos.

A su vez, el encargado de la Clínica de la Diversidad Sexual del Departamento de Psicología Medica, Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina (FM), Rafael Salín Pascual, reconoció que si bien no existen estadísticas y frecuencias, se calcula que en el mundo hay un transexual por cada 30 mil habitantes.

Incluso, 50 por ciento de los adolescentes transexuales que no acuden con un especialista para recibir apoyo psicológico, ni hablan de su condición con familiares, “se suicidan porque es difícil llegar la carga”, apuntó.

En ese sentido, la Universidad Nacional puso en marcha una clínica de diversidad sexual, que apoya a quienes deciden reasignar su sexo con relación a su género, además capacita a médicos cirujanos para llevar a cabo ese tipo de cirugías y orienta psicológicamente a homosexuales y quienes pasan por ese proceso, principalmente jóvenes.

La teoría de la identidad y los genes podría responder a la interrogante de por qué nos sentimos hombres o mujeres. Es una condición genética y cromosómica, es decir, ocurre al momento en que se fecunda el óvulo, explicó el psiquiatra y doctor en ciencias médicas.

Luego viene la gestación. “Antes de la semana 14, se tiene un cerebro femenino, por las hormonas de la madre; a partir de ese momento, y si el producto tiene cromosomas XY, se produce testosterona, que bloquea esas sustancias”, dijo.

Entonces, circuitos neuronales se masculinizan, concretamente el hipotálamo, que se encuentra en la base del cerebro y tiene que ver con la regulación endocrina: la reproducción, la sexualidad, el apetito sexual y la temperatura corporal, entre otras.

Si se hace un cableado acorde al XY, se producirá un niño con cuerpo y conducta coherente a los cromosomas; el género, desde ese punto de vista, es una combinación de la base biológica y la forma de crianza, precisó Salín Pascual.

Existen varias teorías acerca de qué sucede cuando en el proceso de cambio hormonal la testosterona no surte efecto, porque se bloquea o es atacada por anticuerpos.

No se cablea bien el hipotálamo y nace un niño que se percibe a sí mismo como niña, y se pregunta frecuentemente por qué tiene un cuerpo que no corresponde a su cerebro; entonces crece con una incongruencia de género, refirió.

“Desde ese punto de vista, la homosexualidad y transexualidad son biológicas, no hay culpables y el único problema es con la sociedad. Afortunadamente, en el ser humano la diversidad es la norma y se traduce en lo sexual, en lo biológico y en lo político”, acotó el especialista.

La homofobia

Por su parte, González Serrato puntualizó que el término transgénero refiere a transgredir los roles que, por cultura, se han asignado a hombres y mujeres. “Son personas que nacen con un sexo, pero su vivencia psicológica, emocional y afectiva tiene que ver con sentirse del otro género. Entonces, infringen lo definido socialmente”.

Esa transgresión implica problemas con la comunidad, que no tolera ese tipo de diferencias; de ahí deriva la homofobia, que es la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, bisexuales y transexuales.

A lo largo de la historia, prosiguió, ese rechazo ha estado ligado a crímenes lamentables en Latinoamericana. Según la Comisión Ciudadana de Crímenes de Odio por Homofobia, en México fueron asesinados 213 homosexuales en el período 1995-2000.

En Brasil, de acuerdo con los registros del Grupo Gay da Bahía, se han documentado 1960 homicidios en el período 1980-2000 (69 por ciento de gays, 29 de travestís y dos por ciento de lesbianas).

En Chile, los casos de homofobia pasaron de 46 en 2004 a 58 en 2005, y aunque no se registraron muertes, destacaron las agresiones físicas. En Argentina, la Asociación de Travestis Transexuales Transgéneros, reporta 50 víctimas de la intolerancia entre 1989 y 2004.

El problema es tan grave que, en varias naciones del orbe, la discriminación por orientación sexual, así como hacia las personas transgenéricas, es similar en los servicios de salud, que la segregación por VIH/SIDA, concluyó la académica universitaria.


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